Stéphane Mallarmé

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    Información biográfica

  1. El mal sino (Trad. de Mauricio Bacarisse)
  2. Fútil beneplácito (Trad. de Mauricio Bacarisse)
  3. La sombra amenazaba ya con su fatal ley (Trad. de Mauricio Bacarisse)
  4. La tumba de Edgar Poe (Trad. de Mauricio Bacarisse)



  5. Información biográfica
      Nombre: Etienne Mallarmé
      Lugar y fecha nacimiento: París, Francia, 18 de marzo de 1842
      Lugar y fecha defunción: Valvins, Francia, 9 de septiembre de 1898 (56 años)
      Ocupación: Profesor de inglés, poeta.
      Movimiento: Simbolismo, Parnasianismo.
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      El mal sino
        (Traducción de Mauricio Bacarisse)

        Dominando el rebaño de la humanidad horrenda
        Mostraban las hirsutas melenas por momentos
        Los mendigos de azul, perdidos en la senda.

        Su estandarte agitaban encenizados vientos
        Que en sí llevan del mar la divina hinchazón,
        Y en torno a ellos abrían grandes surcos sangrientos.

        Retaban al Infierno, la frente ante el ciclón,
        Y viajaban sin pan, sin cayado y sin urnas,
        Chupando del amargo ideal el limón.

        Casi todos murieron en barrancas nocturnas,
        Embriagados de gozo al verse malheridos.
        La Muerte les besó las frentes taciturnas.

        Es ángel poderoso quien les tiene vencidos;
        Enrojece el ocaso de su espada el fulgor,
        Pero están sus espíritus por el orgullo henchidos.

        Ayer amamantados de Ensueño, hoy el Dolor
        Les da el pecho. Al medir sus llantos voluptuosos
        Se levanta su madre, se arrodilla en su honor

        El pueblo; les consuela el ser majestuosos.
        Mas a sus pies están los hermanos que humilla
        El martirio irrisorio de azares tortuosos.

        Surca el salobre llanto su pálida mejilla
        Y tragan las cenizas con idéntico amor;
        La suerte los enreda, burlesca y ramploncilla.

        Pudieron conseguir a toque de tambor
        De razas ojisainas falsa compasión tierna,
        Prometeos sin un buitre devorador.

        Mas no; viejos, frecuentan desiertos sin cisterna;
        Caminan bajo el látigo de un espectro rabioso:
        El Mal Sino. Sus mellas ríen si se prosterna

        La gente; él trepa encima, jinete pegajoso,
        Y del torrente lleva al barrizal que enfanga
        Y cambia en sucio orate al nadador brioso.

        Quien por tocar la propia bocina se remanga,
        Gracias a él se verá por rapaces befado,
        Que soplando en sus puños remeden su charanga.

        Gracias a él, si quieren tentar un pecho ajado
        Con flores que consiguen encender la impureza
        Le nacerán babosas al ramo condenado.

        Gusanera en su axila, y en su monda cabeza
        Lleva chapeo de plumas el esqueleto enano.
        Es, para ellos, el colmo de la humana tristeza,

        Y si, zurrados, retan al perverso tirano,
        Su estoque rechinando sigue al rayo de luna
        Que bruñe la osamenta y la atraviesa en vano.

        Sin el orgullo austero de la mala fortuna,
        Aunque quieren odiar, sólo guardan rencor;
        De la afrenta desdeñan tomar venganza alguna.

        Y así, son el sarcasmo de cualquier rascador
        De rabel, de los chicos, de la astrosa ralea
        Que con la andorga huera danza de buen humor.

        Predican sabios vates vengadora pelea,
        Y sin saber su mal, al verles fracasados
        Les juzgan impotentes, les niegan toda idea:

        "Pueden, sin recoger suspiros mendigados,
        Cual se encabrita el búfalo que aspira la tormenta,
        Saborear ahora males eternizados."

        "De incienso embriagaremos al Fuerte porque alienta
        En lucha con los fieros serafines del Mal;
        Cada farsante de estos sin ropa roja intenta

        Detenernos." Y escupen su desprecio mortal
        Al desnudo que implora, de inmensidad indigente.
        Y estos Hamlets ahítos de zozobra jovial
        A ahorcarse de un farol van ridículamente.
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      Fútil beneplácito
        (Traducción de Mauricio Bacarisse)

        ¡Princesa, cómo envidio la suerte de esa Hebe
        Que de la taza sube hasta tus labios grana!
        Mas quien no es ni aún abate, ni a desear se atreve
        Ver su desnudo en rosa sobre tu porcelana.

        Yo no soy el cojín que dibuja tu codo
        Ni el carmín de tus labios, ni tu borla empolvada,
        Ni tu lindo abanico... Mas si a pesar de todo
        Me has mirado tú, rubia por orfebres peinada,

        Nómbrame... porque son tus sonrisas frambuesa
        Un travieso rebaño de corderos, Princesa,
        Que parecen corazones, rumian almas sumisas.

        Nómbrame... y que Cupido alado de un extraño
        Abanico me pinte cuidando tu rebaño...
        Princesa, nómbrame pastor de tus sonrisas.
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      La sombra amenazaba ya con su fatal ley
        (Traducción de Mauricio Bacarisse)

        La sombra amenazaba ya con su fatal ley
        A un viejo Afán que mis vértebras ha deshecho;
        Triste por perecer bajo el fúnebre techo
        Sus alas posó en mí. ¡Ay, sala de carey

        Y de ébano, capaz de sobornar a un rey,
        La Muerte las guirnaldas de gloria ha contrahecho
        Y es mentira tu orgullo para el que satisfecho
        De fe, vive alejado de la equívoca grey!

        Sé que en la inmensidad de esta noche la Tierra
        Arroja un resplandor de misterio que yerra
        A través de los siglos, cual fúlgido remedio.

        El idéntico espacio, anulado o crecido,
        A los testigos fuegos muestra desde su tedio
        Que en un astro, entre fiestas, un genio se ha encendido.
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      La tumba de Edgar Poe
        (Traducción de Mauricio Bacarisse)

        Tal cual la Eternidad le reintegra y convierte
        Se alza el Vate con el hierro desenvainado.
        No pudo comprender su siglo amedrentado
        Que en esa extraña voz triunfaba la Muerte.

        Con aquel sobresalto de la Hidra que advierte
        Que el Ángel da a los términos un sentido elevado,
        Confiesan en voz alta el filtro que han tomado
        En el caudal que alguna fuente sin honra vierte.

        ¡Hostiles a las nubes y al suelo, si la culpa
        En la tumba de Poe no tiene quien la esculpa
        En un bajorrelieve, adorno deslumbrante;

        Firme bloque caído en un desastre oscuro,
        Que tu granito, al menos, una meta levante
        Al vuelo de Blasfemias que surcan lo futuro!
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