Francesco Petrarca

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    Información biográfica

  1. El aislamiento (Trad. de Miguel Antonio Caro)



  2. Información biográfica
      Nombre: Francesco Petrarca
      Lugar y fecha nacimiento: Arezzo, Italia, 20 de julio de 1304
      Lugar y fecha defunción: Arquà Petrarca, Padua, Italia, 18 o 19 de julio de 1374 (69 años)
      Ocupación: Filólogo, escritor, humanista, poeta.

      Su vida transcurrió al servicio de la Iglesia y de la poderosa familia Colonna. Su obra más notable fue el Cancionero, originalmente publicada con el nombre de Rime in vita e Rime in morte de Madonna Laura, y que fue ampliando con el transcurso de los años. Su obra poética dio lugar a una corriente literaria que influyó en autores como Garcilaso de la Vega (en España), William Shakespeare y Edmund Spenser (en Inglaterra), bajo el sobrenombre genérico de Petrarquismo.

      Tras la muerte de su padre regresó a Provenza e hizo los votos eclesiásticos menores. El 6 de abril de 1327, viernes santo, vio por primera vez a Laura, la mujer que idealizaría en sus poemas, en Aviñón. Poco se sabe de ella, aunque es muy posible que fuese la dama Laure de Noves, casada con un antepasado del marqués de Sade y, por tanto, llamada tras su matrimonio Laure de Sade (1310-1348). Por ella sintió una pasión pura y constante, como la que Dante Alighieri había sentido por Beatrice Portinari, la Bice de La Divina Comedia.

      El 26 de abril de 1336 Petrarca, junto a su hermano y otros dos compañeros, escaló el monte Ventoso de los Alpes de 1909 metros y más tarde escribió una memoria del viaje en forma de carta a su amigo Francesco Dionigi. Como en ese tiempo no era usual escalar montañas sin fin práctico alguno, se considera ese día la fecha de nacimiento del alpinismo como deporte y a Petrarca como uno de los precursores del mismo.

      Fuente: Wikipedia
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      El aislamiento
        (Traducción de Miguel Antonio Caro)

        Solo y a paso lento y pensativo
        Cruzando voy campiñas apartadas,
        Y si de hombre presumo ver pisadas
        Aléjome azorado y fugitivo.

        Amo la soledad: en ella esquivo
        Del indiscreto vulgo las miradas,
        Que pudiera en mis ojos reflejadas
        Las llamas ver en que abrasado vivo.

        Confidentes serán de mis pesares
        Agrio monte, honda selva, mustia playa,
        Y no me turbará mortal testigo.

        Mas no hallo tan selváticos lugares
        Ni senda tan oculta, que no vaya
        Yo con Amor hablando, y él conmigo.
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