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    Información biográfica

  1. Como actor vacilante en el proscenio
  2. ¿Cómo buscar temas, mi musa?
  3. ¿Cómo compararte a un día de verano?
  4. Como en la playa al pedregal las olas
  5. ¿Cómo puedo elogiarte sin modestia?
  6. Como un padre decrépito disfruta
  7. Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos
  8. Cuando en las crónicas de tiempos idos
  9. Cuando en sesiones dulces y calladas
  10. Cuando haya muerto llórame tan solo
  11. Cuando hombres y fortuna me abandonan
  12. Cuando pienso que todo lo que crece
  13. De los hermosos el retoño
  14. Déjame confesar que somos dos
  15. Derrochador de encanto
  16. El pecado de amarte se apodera
  17. En verdad quieres que tu imagen abra
  18. Extenuado, hacia el lecho me apresuro
  19. He visto a la mañana en plena gloria
  20. Las dulces faltas en que osado incurres
  21. Las horas que gentiles compusieron
  22. Los corazones que supuse muertos
  23. Mella, tiempo voraz, del león las garras
  24. Mira a tu espejo y a tu rostro dile
  25. Ni el mármol, ni los áureos monumentos
  26. No dejes, pues, sin destilar tu savia
  27. No me creeré, en mi vejez, ante el espejo
  28. No me sucede lo que a aquel poeta
  29. No sólo sufro porque la posees
  30. No te acongojes más por lo que has hecho
  31. Pintado por natura el rostro tienes
  32. Pintores son mis ojos
  33. Pobre alma, dentro de culpable limo
  34. ¿Por qué me prometiste un día hermoso?
  35. Que los favorecidos por los astros
  36. ¿Qué sustancia es la tuya, qué te forma?
  37. ¿Quién creerá en el futuro a mis poemas?
  38. Señor del amor mío, cuyo mérito obliga
  39. Si a mis días colmados sobrevives
  40. Si la muerte domina al poderío
  41. Si nada es nuevo, si lo que es ya ha sido
  42. Tiempo, no has dejarte de mis cambios
  43. Toma, amor, todos, todos mis amores
  44. Tu capricho y tu edad, según se mire
  45. Unos se vanaglorian de la estirpe
  46. Ve, si en oriente la graciosa luz
  47. Veo mejor si cierro más los ojos
  48. ¿Y por qué no es tu guerra más pujante?

  49. Citas de algunas de sus obras:

  50. Citas de "A mal tiempo buen fin"
  51. Citas de "Como gustéis"
  52. Citas de "El mercader de Venecia"
  53. Citas de "Hamlet"
  54. Citas de "Julio César"
  55. Citas de "La tempestad"
  56. Citas de "Macbeth"
  57. Citas de "Noche de Reyes"
  58. Citas de "Ricardo III"
  59. Citas de "Romeo y Julieta"
  60. Citas de "Sueño de una noche de verano"

  61. Citas sin clasificar:

  62. Citas de Shakespeare


      Información biográfica

        Nombre: William Shakespeare
        Lugar y fecha nacimiento: Stratford-upon-Avon, Warwickshire (Inglaterra), 26 de abril de 1564
        Lugar y fecha defunción: Stratford-upon-Avon, Warwickshire (Inglaterra), 23 de abril de 1616 (51 años)

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        Como actor vacilante en el proscenio

          Como actor vacilante en el proscenio
          Que temeroso su papel confunde,
          O como el poseído por la ira
          Que desfallece por su propio exceso,
          Así yo, desconfiando de mí mismo,
          Callo en la ceremonia enamorada,
          Y se diría que mi amor decae
          Cuando lo agobia la amorosa fuerza.

          Deja que la elocuencia de mis libros,
          Sin voz, transmita el habla de mi pecho
          Que pide amor y busca recompensa,
          Más que otra lengua de expresivo alcance.

          Del mudo amor aprende a leer lo escrito,
          Que oír con ojos es amante astucia.

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        ¿Cómo buscar temas, mi musa?

          ¿Cómo buscar temas, mi musa,
          Mientras tú alientas, que a mi verso infundes
          Tu dulce inspiración, harto preciosa
          Para exponerla en un papel grosero?
          Agradécete a ti, si algo de mi obra
          Digno de leerse encuentra tu mirada:
          ¿Quién tan mudo será que no te escriba
          Cuando tu luz aclara lo que inventa?

          Sé la décima musa y sé diez veces
          Mejor que las antiguas invocadas,
          Y otorga a quien te invoque eternos versos
          Que sobrevivan a lejanos siglos.

          Si al futuro censor mi musa encanta,
          Mía será la pena y tuyo el lauro.

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        ¿Cómo compararte a un día de verano?

          ¿Cómo compararte a un día de verano?
          Más hermosura y suavidad posees.
          Tiembla el brote de mayo bajo el viento
          Y el estío no dura casi nada.
          A veces demasiado brilla el ojo
          Solar, y otras su tez de oro se apaga;
          Toda belleza alguna vez declina,
          Ajada por la suerte o por el tiempo.

          Pero eterno será el verano tuyo.
          No perderás la gracia, ni la muerte
          Se jactará de ensombrecer tus pasos
          Cuando crezcas en versos inmortales.

          Vivirás mientras alguien vea y sienta
          Y esto pueda vivir y te dé vida.

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        Como en la playa al pedregal las olas

          Como en la playa al pedregal las olas,
          Nuestros minutos a su fin se apuran,
          Cada uno desplaza al que ha pasado
          Y avanzan todos en labor seguida.
          El nacimiento, por un mar de luces,
          Va hacia la madurez y su corona;
          Combaten con su brillo eclipses pérfidos
          Y el tiempo sus regalos aniquila.

          El tiempo orada el juvenil adorno,
          Surca de paralelas la hermosura,
          Se nutre de supremas maravillas
          Y nada existe que su hoz no abata.

          A pesar de su mano cruel, mi verso
          Dirá tu elogio en tiempos que esperamos.

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        ¿Cómo puedo elogiarte con modestia?

          ¿Cómo puedo elogiarte con modestia
          Cuando tú eres de mí la mejor parte?
          ¿Qué me puede otorgar mi propio elogio
          Y qué hago con tu elogio sino el mío?
          Vivamos separados, y que pierda
          Su nombre de indiviso nuestro amor,
          Para que pueda darte, al separarnos,
          Lo que mereces tú, tú solamente.

          ¡Oh ausencia, cuál sería tu suplicio,
          Si tu amarga quietud no nos dejara
          Burlar al tiempo en el amor pensando,
          Engaño dulce del pensar y el tiempo,

          Y no enseñaras a hacer dos con uno,
          Aquí elogiando a quien está distante!

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        Como un padre decrépito disfruta

          Como un padre decrépito disfruta
          Al ver de su hijo las empresas jóvenes,
          Así yo, mutilado por la suerte,
          En tu lealtad y mérito me afirmo.
          Pues sea la hermosura o el linaje,
          El poder o el ingenio, uno o todos,
          Quien te corone con mejores títulos,
          Yo incorporo mi amor a esa riqueza.

          Ni pobre ni ofendido soy, ni inválido,
          Que basta la sustancia de tu sombra
          Para colmarme a mí con su opulencia,
          Y de una parte de tu gloria vivo.

          Busca, pues, lo mejor: te lo deseo;
          Seré feliz diez veces si lo hallas.

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        Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos

          Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos
          Y ahonden surcos en tu prado hermoso,
          Tu juventud, altiva vestidura,
          Será un andrajo que no mira nadie.
          Y si por tu belleza preguntaran,
          Tesoro de tu tiempo apasionado,
          Decir que yace en tus sumidos ojos
          Dará motivo a escarnios o falsías.

          ¡Cuánto más te alabaran en su empleo
          Si respondieras : -"Este grácil hijo
          Mi deuda salda y mi vejez excusa",
          Pues su beldad sería tu legado!

          Pudieras, renaciendo en la vejez,
          Ver cálida tu sangre que se enfría.

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        Cuando en las crónicas de tiempos idos

          Cuando en las crónicas de tiempos idos
          Veo que a los hermosos se describe
          Y a la belleza embellecer la rima
          Que elogia a damas y señores muertos,
          Observo que al pintar de sus dechados
          La mano, el labio, el pie, la frente, el ojo,
          Trataba de expresar la pluma arcaica
          Una belleza como la que tienes.

          Así, sus alabanzas son presagios
          De nuestro tiempo, que te prefiguran,
          Y pues no hacían más que adivinarte,
          No podían cantarte cual mereces.

          En cuanto a aquellos que te contemplamos
          Con absorta mirada, estamos mudos.

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        Cuando en sesiones dulces y calladas

          Cuando en sesiones dulces y calladas
          Hago comparecer a los recuerdos,
          Suspiro por lo mucho que he deseado
          Y lloro el bello tiempo que he perdido,
          La aridez de los ojos se me inunda
          Por los que envuelve la infinita noche
          Y renuevo el plañir de amores muertos
          Y gimo por imágenes borradas.

          Así, afligido por remotas penas,
          Puedo de mis dolores ya sufridos
          La cuenta rehacer, uno por uno,
          Y volver a pagar lo ya pagado.

          Pero si entonces pienso en ti, mis pérdidas
          Se compensan, y cede mi amargura.

        Arriba

        Cuando haya muerto, llórame tan solo

          Cuando haya muerto, llórame tan solo
          Mientras escuches la campana triste,
          Anunciadora al mundo de mi fuga
          Del mundo vil hacia el gusano infame.
          Y no evoques, si lees esta rima,
          La mano que la escribe, pues te quiero
          Tanto que hasta tu olvido prefiriera
          A saber que te amarga mi memoria.

          Pero si acaso miras estos versos
          Cuando del barro nada me separe,
          Ni siquiera mi pobre nombre digas
          Y que tu amor conmigo se marchite,

          Para que el sabio en tu llorar no indague
          Y se burle de ti por el ausente.

        Arriba

        Cuando hombres y fortuna me abandonan

          Cuando hombres y fortuna me abandonan,
          Lloro en la soledad de mi destierro,
          Y al cielo sordo con mis quejas canso
          Y maldigo al mirar mi desventura,
          Soñando ser más rico de esperanza,
          Bello como este, como aquel rodeado,
          Deseando el arte de uno, el poder de otro,
          Insatisfecho con lo que me queda;

          A pesar de que casi me desprecio,
          Pienso en ti y soy feliz y mi alma entonces,
          Como al amanecer la alondra, se alza
          De la tierra sombría y canta al cielo:

          Pues recordar tu amor es tal fortuna
          Que no cambio mi estado con los reyes.

        Arriba

        Cuando pienso que todo lo que crece

          Cuando pienso que todo lo que crece
          Su perfección conserva un mero instante;
          Que las funciones de este gran proscenio
          Se dan bajo la influencia de los astros;
          Y que el hombre florece como planta
          A quien el mismo cielo alienta y rinde,
          Primero ufano y abatido luego,
          Hasta que su esplendor nadie recuerda:

          La idea de una estada tan fugaz
          A mis ojos te muestra más vibrante,
          Mientras que Tiempo y Decadencia traman
          Mudar tu joven día en noche sórdida.

          Y, por tu amor guerreando con el Tiempo,
          Si él te roba, te injerto nueva vida.

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        De los hermosos el retoño ansiamos

          De los hermosos el retoño ansiamos
          Para que su rosal no muera nunca,
          Pues cuando el tiempo su esplendor marchite
          Guardará su memoria su heredero.
          Pero tú, que tus propios ojos amas,
          Para nutrir la luz, tu esencia quemas
          Y hambre produces en donde hay hartura,
          Demasiado cruel y hostil contigo.

          Tú que eres hoy del mundo fresco adorno,
          Pregón de la radiante primavera,
          Sepultas tu poder en el capullo,
          Dulce egoísta que malgasta ahorrando.

          Del mundo ten piedad: que tú y la tumba,
          Ávidos, lo que es suyo no devoren.

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        Déjame confesar que somos dos

          Déjame confesar que somos dos
          Aunque es indivisible el amor nuestro,
          Así las manchas que conmigo quedan
          He de llevar yo solo sin tu ayuda.
          No hay más que un sentimiento en nuestro amor
          Si bien un hado adverso nos separa,
          Que si el objeto del amor no altera,
          Dulces horas le roba a su delicia.

          No podré desde hoy reconocerte
          Para que así mis faltas no te humillen,
          Ni podrá tu bondad honrarme en público
          Sin despojar la honra de tu nombre.

          Mas no lo hagas, pues te quiero tanto
          Que si es mío tu amor, mía es tu fama.

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        Derrochador de encanto

          Derrochador de encanto, ¿por qué gastas
          En ti mismo tu herencia de hermosura?
          Naturaleza presta y no regala,
          Y, generosa, presta al generoso.
          Luego, bello egoísta, ¿por qué abusas
          De lo que se te dio para que dieras?
          Avaro sin provecho, ¿por qué empleas
          Suma tan grande, si vivir no logras?

          Al comerciar así sólo contigo,
          Defraudas de ti mismo a lo más dulce.
          Cuando te llamen a partir, ¿qué saldo
          Podrás dejar que sea tolerable?

          Tu belleza sin uso irá a la tumba;
          Usada, hubiera sido tu albacea.

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        El pecado de amarte se apodera

          El pecado de amarte se apodera
          De mis ojos, de mi alma y de mí todo;
          Y para este pecado no hay remedio
          Pues en mi corazón echó raíces.
          Pienso que es el más bello mi semblante,
          Mi forma, entre las puras, la ideal;
          Y mi valor tan alto conceptúo
          Que para mí domina a todo mérito.

          Pero cuando el espejo me presenta,
          Tal cual soy, agrietado por los años,
          En sentido contrario mi amor leo
          Que amarse siendo así sería inicuo.

          Es a ti, otro yo mismo, a quien elogio,
          Pintando mi vejez con tu hermosura.

        Arriba

        En verdad quieres que tu imagen abra

          ¿En verdad quieres que tu imagen abra
          Mis párpados al tedio de la noche,
          Mientras las sombras que se te parecen
          De mí se burlan y a mi sueño quiebran?
          ¿Mandas así fuera de ti tu espíritu,
          Lejos, para que aceche mis acciones
          Y mis horas espíe de flaqueza,
          Que son blanco y dominio de tus celos?

          No; tu amor, aunque grande, no lo es tanto:
          Es el mío el que me abre los dos ojos,
          Mi propio amor quien mi descanso vence
          Y en centinela para ti se cambia:

          Pues por ti velo mientras te desvelas,
          Muy distante de mí, muy cerca de otros.

        Arriba

        Extenuado, hacia el lecho me apresuro

          Extenuado, hacia el lecho me apresuro
          A calmar mis fatigas de viajero,
          Pero empieza en mi ánimo otro viaje,
          Cuando acaban del cuerpo las faenas.
          Porque mis pensamientos, alejándose
          En tu busca, celosos peregrinos,
          De mis párpados abren el agobio
          A la tiniebla que los ciegos miran.

          Sólo que mi visión imaginaria
          Trae tu sombra hasta mis ojos ciegos,
          Como un joyel que cuelga de la noche
          Y el rostro oscuro le rejuvenece.

          Así, por ti y por mí, nunca reposan
          De día el cuerpo y a la noche el alma.

        Arriba

        He visto a la mañana

          He visto a la mañana en plena gloria
          Los picos halagar con su mirada,
          Besar con su oro las praderas verdes
          Y dorar con su alquimia arroyos pálidos;
          Y luego permitir el paso oscuro
          De fieros nubarrones por su rostro,
          Y ocultarlo a la tierra abandonada
          Huyendo hacia occidente sin ventura.

          Así brilló mi sol, un día, al alba,
          Sobre mi frente, con triunfal belleza;
          Una hora no más lo he poseído
          Y hoy me lo esconden las aéreas nubes.

          No desdeñes mi amor: si el sol del cielo
          Se eclipsa, han de velarse los del mundo.

        Arriba

        Las dulces faltas en que osado incurres

          Las dulces faltas en que osado incurres
          Si de tu corazón estoy ausente,
          Cuadran a tu hermosura y a tus años
          Porque la tentación siempre te sigue.
          Te querrán conquistar, pues eres noble;
          Te querrán asediar, pues eres bello;
          ¿Qué hijo de mujer, antes que triunfe,
          Dejará a una mujer cuando lo acosa?

          ¡Ay!, deberías respetar mi sitio
          Y a tu edad reprender y tus encantos
          Que en su fuga te arrastran al extremo
          De violar obligado una fe doble:

          La de ella, que ha tentado tu hermosura;
          La tuya, infiel a mí con su belleza.

        Arriba

        Las horas que gentiles compusieron

          Las horas que gentiles compusieron
          Tal visión para encanto de los ojos,
          Sus tiranos serán cuando destruyan
          Una belleza de suprema gracia:
          Porque el tiempo incansable, en torvo invierno,
          Muda al verano que en su seno arruina;
          La savia hiela y el follaje esparce
          Y a la hermosura agosta entre la nieve.

          Si no quedara la estival esencia,
          En muros de cristal cautivo líquido,
          La belleza y su fruto morirían
          Sin dejar ni el recuerdo de su forma.

          Mas la flor destilada, hasta en invierno,
          Su ornato pierde y en perfume vive.

        Arriba

        Los corazones que supuse muertos

          Los corazones que supuse muertos
          Pues me faltaban, a tu pecho ocupan;
          En él reinan amor y sus virtudes
          Y los amigos que creí enterrados.
          ¡Cuánta lágrima pía de mis ojos
          Robó el amor leal por esos muertos
          Que no son más que seres que han cambiado
          De lugar y que yacen en ti ocultos!

          Tú eres la tumba donde vive amor;
          De mis amores los trofeos te ornan;
          Cada uno te dio mi parte suya
          Y ahora es tuyo el bien que fue de muchos.

          Veo en ti las imágenes que amé:
          Soy tuyo entero pues las tienes todas.

        Arriba

        Mella, tiempo voraz, del león las garras

          Mella, tiempo voraz, del león las garras,
          Deja a la tierra devorar sus brotes,
          Arranca al tigre su colmillo agudo,
          Quema al añoso fénix en su sangre.
          Mientras huyes con pies alados, tiempo,
          Da vida a la estación, triste o alegre,
          Y haz lo que quieras, marchitando al mundo
          Pero un crimen odioso te prohíbo:

          No cinceles la frente de mi amor,
          Ni la dibujes con tu pluma antigua;
          Permite que tu senda siga, intacto,
          Ideal sempiterno de hermosura.

          O afréntalo si quieres, tiempo viejo:
          Mi amor será en mis versos siempre joven.

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        Mira a tu espejo, y a tu rostro dile

          Mira a tu espejo, y a tu rostro dile:
          Ya es tiempo de formar otro como éste.
          Si no renuevas hoy su lozanía,
          Al mundo engañas y a una madre robas.
          ¿Quién es la bella del intacto seno
          Que tu cultivo marital desdeñe?
          Y, ¿quién tan loco para ser la tumba
          De un amor egoísta sin futuro?

          Tu madre encuentra en ti, que eres su espejo,
          La gracia de su abril, su primavera;
          Así, de tu vejez por las ventanas,
          Aunque mustio, verás tu tiempo de oro.

          Mas si pasar prefieres sin memoria,
          Muere solo y tu imagen morirá.

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        Ni el mármol, ni los áureos monumentos

          Ni el mármol, ni los áureos monumentos,
          Durarán con la fuerza de esta rima,
          Y en ella tu esplendor tendrá más brillo
          Que en la losa que mancha el tiempo impuro.
          Cuando tumbe la guerra las estatuas
          Y el desorden los muros desarraigue,
          Ni la espada de Marte ni su incendio
          Destruirán tu memoria siempre viva.

          Irás contra la muerte y el olvido.
          Acogerá tu elogio la mirada
          De la posteridad que, consumiéndolo,
          Hasta el juicio final fatigue al mundo.

          Así, hasta el día en que también te juzguen,
          Aquí estarás y en los amantes ojos.

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        No dejes, pues, sin destilar tu savia

          No dejes, pues, sin destilar tu savia,
          Que la mano invernal tu estío borre:
          Aroma un frasco y antes de que se esfume
          Enriquece un lugar con tu belleza.
          No ha de ser una usura prohibida
          La que alegra a quien paga de buen grado;
          Y tú debes dar vida a otro tú mismo,
          Feliz diez veces, si son diez por uno.

          Más que ahora feliz fueras diez veces,
          Si diez veces, diez hijos te copiaran:
          ¿Qué podría la muerte, si al partir
          En tu posteridad siguieras vivo?

          No te obstines, que es mucha tu hermosura
          Para darla a la muerte y los gusanos.

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        No creeré en mi vejez, ante el espejo

          No creeré en mi vejez, ante el espejo,
          Mientras la juventud tu edad comparta;
          Sólo cuando los surcos te señalen
          Pensaré que la muerte se aproxima.
          Si toda la hermosura que te cubre
          Es el ropaje de mi corazón,
          Que vive en ti, como en mí vive el tuyo,
          ¿Cómo puedo ser yo mayor que tú?

          Por eso, amor, contigo sé prudente,
          Como soy yo por ti, no por mí mismo;
          Tu corazón tendré con el cuidado
          De la nodriza que al pequeño ampara.

          No te ufanes del tuyo, si me hieres,
          Pues me lo diste para no volverlo.

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        No me sucede lo que a aquel poeta

          No me sucede lo que a aquel poeta
          Que versifica a una beldad pintada,
          Y al cielo mismo emplea como adorno,
          Midiendo cuanto es bello con su bella;
          Y en henchidas imágenes la acopla
          Al sol, la luna y a las gemas ricas
          Y a las flores de abril y a las rarezas
          Que el aire envuelve en este globo vasto.

          Sincero amante, la verdad escribo.
          Mi amor es tan gentil, podéis creerme,
          Como cualquier hijo de madre, y brilla
          Menos que las candelas celestiales.

          Dejad que digan más los habladores;
          Yo no quiero ensalzar lo que no vendo.

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        No sólo sufro porque la posees

          No sólo sufro porque la posees,
          Aunque en verdad la quise con ternura,
          Más hondo es mi dolor porque eres suyo
          Y esa pérdida siento más cercana.
          Así disculpo vuestra ofensa, amantes:
          Tú la quieres pues sabes que la quiero,
          Y ella me engaña por amor de mí,
          Dejando que mi amigo la haga suya.

          Si te pierdo, mi amada te recobra,
          Si la pierdo, mi amigo es quien la encuentra;
          Ambos se encuentran y a los dos los pierdo
          Y por mi amor me imponen esta cruz.

          Pero al ser uno solo yo y mi amigo,
          ¡Oh lisonja!, yo soy quien ella quiere.

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        No te acongojes más por lo que has hecho

          No te acongojes más por lo que has hecho;
          Fango y espina tienen fuente y rosa;
          A la luna y al sol vela el eclipse;
          Vive el gusano en el capullo suave.
          Todos cometen faltas, yo también
          Pues disculpo con símiles la tuya,
          Y por justificarte me corrompo
          Y excuso tus pecados con exceso.

          A tu yerro sensual le doy mi ayuda;
          De opositor me vuelvo tu abogado
          Y comienzo a pleitear contra mí mismo.
          Tanto el amor y el odio en mí combaten

          Que no puedo dejar de ser el cómplice
          Del ladrón tierno que cruel me roba.

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        Pintado por Natura el rostro tienes

          Pintado por Natura el rostro tienes
          De mujer, dueño y dueña de mi amor;
          Y de mujer el corazón sensible
          Mas no mudable como el femenino;
          Tus ojos brillan más, son más leales
          Y doran los objetos que contemplas;
          De hombre es tu hechura, y tu dominio roba
          Miradas de hombres y almas de mujeres.

          Primero te creó mujer Natura
          Y, desvariando mientras te esculpía,
          De ti me separó, decepcionándome,
          Al agregarte lo que no me sirve.

          Si es tu fin el placer de las mujeres,
          Mío sea tu amor, suyo tu goce.

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        Pintores son mis ojos

          Pintores son mis ojos: te fijaron
          Sobre la tabla de mi corazón,
          Y mi cuerpo es el marco que sostiene
          La perspectiva de la obra insigne.
          A través del pintor hay que mirar
          Para encontrar tu imagen verdadera,
          Colgada en el taller que hay en mi pecho
          Al que brindan ventanas sus dos ojos.

          Y observa de los ojos el servicio:
          Los míos diseñaron tu figura,
          Los tuyos son ventanas de mi pecho
          Por las que atisba el sol, feliz de verte.

          Mas algo falta al arte de los ojos:
          Dibujan lo que ven y al alma ignoran.

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        Pobre alma, centro de culpable limo

          Pobre alma, centro de culpable limo
          A la que burla, indócil, quien la ciñe,
          ¿Por qué adentro sufrir afán y hambre
          Si pintas lo exterior de alegre lujo?
          Si el contrato es tan breve, ¿por qué gastas
          Ornando tu morada pasajera?
          ¿Tendrá por fin tu cuerpo que sustentar
          Al gusano que herede tu derroche?

          Vive, alma, a expensas de tu servidor;
          Que aumenten sus fatigas tu tesoro;
          Y cambia horas de espuma por divinas.
          Sé rica adentro, en vez de serlo afuera.

          Devora tú a la muerte y no la nutras,
          Pues si ella muere, no podrás morir.

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        ¿Por qué me prometiste un día hermoso?

          ¿Por qué me prometiste un día hermoso
          Y a viajar sin mi capa me obligaste,
          Si me dejaste sorprender por nubes
          Que en su bruma ocultaron tu destello?
          No me basta que surjas de la niebla
          Y que la lluvia enjugues en mi rostro,
          Pues no ha de ponderar ninguno el bálsamo
          Que cicatriza pero no remedia.

          Ni tu vergüenza a mi dolor aplaca,
          Ni tu remordimiento a lo perdido:
          Del ofensor la pena poco alivia
          A quien la cruz soporta del agravio.

          Pero tus lágrimas de amor son perlas
          Y su riqueza todo el mal rescata.

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        Que los favorecidos por los astros

          Que los favorecidos por los astros
          De honores y de títulos se ufanen;
          Yo, que la suerte priva de esos triunfos,
          Hallo mi dicha en lo que más venero.
          Los favoritos de los grandes príncipes
          Abren al sol sus hojas cual caléndulas,
          Y su orgullo sepultan en sí mismos
          Pues los abate un ceño que se frunce.

          El célebre guerrero laborioso,
          Derrocado una vez tras mil victorias,
          Es del libro de honores suprimido
          Y de su gesta lo demás se olvida.

          Feliz de mí, que amando soy amado,
          Y ni cambiar ni ser cambiado puedo.

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        ¿Qué sustancia es la tuya, qué te forma?

          ¿Qué sustancia es la tuya, qué te forma
          Que millones de sombras te acompañan?
          Su propia sombra tiene cada uno
          Pero tú puedes producirlas todas.
          Si describen a Adonis, su retrato
          Es tu pobre parodia; y te repintan
          Con traje griego si a la bella Helena
          Embellecen con máximo artificio.

          Si hablan del año joven o maduro,
          Primavera es la sombra de tu gracia
          Y lo es de tu esplendor el tiempo fértil;
          En todo lo feliz te descubrimos.

          Contribuyes a toda la hermosura,
          Mas nada se parece a tu constancia.

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        ¿Quién creerá en el futuro a mis poemas?

          ¿Quién creerá en el futuro a mis poemas
          Si los colman tus méritos altísimos?
          Tu vida, empero, esconden en su tumba
          Y apenas la mitad de tus bondades.

          Si pudiera exaltar tus bellos ojos
          Y en frescos versos detallar sus gracias,
          Diría el porvenir: "Miente el poeta,
          Rasgos divinos son, no terrenales".

          Desdeñarían mis papeles mustios,
          Como ancianos locuaces, embusteros;
          Sería tu verdad transporte lírico,
          Métrico exceso de un antiguo canto.

          Mas si entonces viviera un hijo tuyo,
          Mi rima y él dos vidas te darían.

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        Señor del amor mío, cuyo mérito obliga

          Señor del amor mío, cuyo mérito
          Obliga mi homenaje de vasallo,
          Te envío esta embajada manuscrita,
          Mi devoción probando y no mi ingenio.
          Grande es mi devoción: mi pobre espíritu
          La muestra sin ropaje de vocablos
          Y espera, aunque desnuda, que en tu alma
          Le dé tu comprensión sutil albergue;

          Hasta que el astro que mi andanza guía
          Me señale con brillo favorable,
          Y al ornar mis andrajos amorosos
          Haga que yo merezca que me mires.

          Así podré exhibir mi amor ufano,
          Pero hasta entonces rehuiré la prueba.

        Arriba

        Si a mis días colmados sobrevives

          Si a mis días colmados sobrevives,
          Y cuando esté en el polvo de la muerte
          Una vez más relees por ventura
          Los inhábiles versos de tu amigo,
          Con lo mejor de tu época compáralos,
          Y aunque todas las plumas los excedan,
          Guárdalos por mi amor, no por mis rimas,
          Superadas por hombres más felices.

          Que tu amor reflexione: "Si su musa
          Crecido hubiera en esta edad creciente,
          Frutos más caros a su edad le diera,
          Dignos de incorporarse a tal cortejo:

          Pero ha muerto; en poetas más notables
          Estilo buscaré y, en él, amor".

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        Si la muerte domina al poderío

          Si la muerte domina al poderío
          De bronce, roca, tierra y mar sin límites,
          ¿Cómo le haría frente la hermosura
          Cuando es más débil que una flor su fuerza?
          Con su hálito de miel, ¿podrá el verano
          Resistir el asedio de los días,
          Cuando peñascos y aceradas puertas
          No son invulnerables para el tiempo?

          ¡Atroz meditación! ¿Dónde ocultarte,
          Joyel que para su arca el tiempo quiere?
          ¿Qué mano detendrá sus pies sutiles?
          Y, ¿quién prohibirá que te despojen?

          Ninguno a menos que un prodigio guarde
          El brillo de mi amor en negra tinta.

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        Si nada es nuevo, si lo que es ya ha sido

          Si nada es nuevo, si lo que es ya ha sido,
          ¡Cómo se engaña nuestra inteligencia
          Cuando, empeñada en busca de invenciones,
          De un niño ya nacido lleva el peso!
          ¡Ay, si mirando atrás quinientos años
          Pudiera presentarme la memoria
          Tu imagen en un libro muy remoto,
          Ya que el alma empezó a expresarse en letras!

          ¡Si pudiera saber lo que inspiraron
          Tus maravillas al antiguo mundo,
          Y ver si es nuestra o suya la ventaja
          O si los ciclos son iguales todos!

          Seguro estoy que los pasados genios
          Exaltaron objetos menos dignos.

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        Tiempo, no has de jactarte de mis cambios

          Tiempo, no has de jactarte de mis cambios:
          Alzas con nuevo brío tus pirámides
          Y no son para mí nuevas ni extrañas
          Sino aspectos de formas anteriores.
          Por ser corta la vida, nos sorprende
          Lo antiguo que reiteras y que impones,
          Cual si fuera lo nuevo que deseamos
          Y si río conociéramos su historia.

          Os desafío a ti y a tus anales;
          No me asombran pasado ni presente,
          Pues tus anales y lo visto engañan
          Al transformarse mientras te apresuras.

          Por mí, te juro que he de ser constante
          A pesar de tu hoz y de ti mismo.

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        Toma, amor, todos, todos mis amores

          Toma, amor, todos, todos mis amores,
          ¿Qué más posees de lo que tenías?
          Ningún amor, mi amor, que sea cierto;
          Pues ya antes era tuyo todo el mío.
          Si a quien me ama por mi amor recibes,
          No puedo reprocharte que lo goces,
          Mas te reprocho tu perverso engaño
          Si rechazas mi amor y no al que me ama.

          Ladrón gentil, me robas y te absuelvo
          Por más que me hurtes mis escasos bienes,
          Y eso que duelen más, amor lo sabe,
          Las heridas de amor que las del odio.

          Gracia inconstante en quien el mal es bello,
          No seas mi enemiga aunque me mates.

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        Tu capricho y tu edad, según se mire

          Tu capricho y tu edad, según se mire,
          Provocan tus defectos o tu encanto;
          Y te aman por tu encanto o tus defectos,
          Pues tus defectos en encanto mudas.
          Lo mismo que a la joya más humilde
          Valor se da en los dedos de una reina,
          Se truecan tus errores en verdades
          Y por cosa legítima se tienen.

          ¡Cómo engañara el lobo a los corderos,
          Si en cordero pudiera transformarse!
          Y, ¡a cuánto admirador extraviarías,
          Si usaras plenamente tu prestigio!

          Mas no lo hagas, pues te quiero tanto
          Que si es mío tu amor, mía es tu fama.

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        Unos se vanaglorian de la estirpe

          Unos se vanaglorian de la estirpe,
          Del saber, el vigor o la fortuna;
          Otros, de la elegancia extravagante,
          O de halcones, lebreles y caballos;
          Cada carácter un placer comporta
          Cuya alegría a las demás excede;
          Pero estas distinciones no me alcanzan
          Pues tengo algo mejor que las incluye.

          En altura, tu amor vence al linaje;
          En soberbia al atuendo; al oro en fausto;
          En júbilo al de halcones y corceles.
          Teniéndote, todo el orgullo es mío.

          Mi única miseria es que pudieras
          Quitarme todo y en miseria hundirme.

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        Ve, si en oriente la graciosa luz

          Ve, si en oriente la graciosa luz
          Su cabeza flamígera levanta,
          Los ojos de los hombres, sus vasallos,
          Con miradas le rinden homenaje.
          Y mientras sube al escarpado cielo,
          Como un joven robusto en su edad media,
          Lo siguen venerando las miradas
          Que su dorada procesión escoltan.

          Pero cuando en su carro fatigado
          Deja la cumbre y abandona al día,
          Apártanse los ojos antes fieles,
          Del anciano y su marcha declinante.

          Así tú, al declinar sin ser mirado,
          Si no tienes un hijo, morirás.

        Arriba

        Veo mejor si cierro más los ojos

          Veo mejor si cierro más los ojos
          Que el día entero ven lo indiferente;
          Pero al dormir, soñando te contemplan
          Y brillantes se guían en lo oscuro.
          Tú, cuya sombra lo sombrío aclara,
          Si ante quienes no ven tu sombra brilla,
          ¡Qué luz diera la forma de tu sombra
          Al claro día por tu luz más claro!

          ¡Ay, qué felicidad para mis ojos
          Si te miraran en el día vivo,
          Ya que en la noche muerta, miro, ciego,
          De tu hermosura la imperfecta sombra!

          Los días noches son, si no te veo,
          Y cuando sueño en ti, días las noches.

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        ¿Y por qué no es tu guerra más pujante?

          ¿Y por qué no es tu guerra más pujante
          Contra el tirano tiempo sanguinario;
          Y contra el decaer no te aseguras
          Mejores medios que mi rima estéril?
          En el cenit estás de horas risueñas.
          Los incultos jardines virginales
          Darían para ti vivientes flores,
          A ti más semejantes que tu efigie.

          Tendrías vida nueva en vivos trazos,
          Pues ni mi pluma inhábil ni el pincel
          Harán que tu nobleza y tu hermosura
          Ante los ojos de los hombres vivan.

          Si a ti mismo te entregas, quedarás
          Por tu dulce destreza retratado.

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    Citas de "A mal tiempo buen fin"

      "El tejido de nuestra vida está hecho con un tejido mixto, bueno y malo." (Acto IV, escena III)

      "El traje denota muchas veces al hombre." (Acto II, escena V)

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    Citas de "Como gustéis"

      "Dulces son los usos de la adversidad, los cuales como un sapo feo y venenoso, portan todavía una preciada joya sobre su cabeza." (Duque Mayor. Acto II, escena I)

      "El bufón piensa que es sabio, pero el hombre sabio se reconoce como bufón." (Touchstone. Acto V, escena I)

      "Señor, yo soy un trabajador de verdad: me gano lo que como, obtengo lo que visto, no debo odio a nadie, no envidio la felicidad de nadie, alegre por el bien de otros, contento con mis males, y el mayor de mis orgullos es ver a mis ovejas pacer y a mis corderos mamar." (Corín. Acto III, escena II)

      "Si vos no recuerdas ni la más ligera insensatez que jamás el amor te haya hecho hacer, no has amado." (Silvio. Acto II, escena IV)

      "Sopla, sopla, vos viento invernal, tu proceder no es tan grosero como la ingratitud del hombre." (Amiens. Acto II, escena VII)

      "Todo el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores: tienen sus salidas y sus entradas; y un hombre en su tiempo interpreta a muchas partes." (Jaques. Acto II, escena VII)

      "Tu 'sí' es el único promotor de la paz; mucha virtud en el 'sí'." (Touchstone. Acto V, IV)

      "Vive un poco, confórmate un poco, aclámate un poco." (Orlando. Acto II, escena VI)

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    Citas de "El mercader de Venecia"

      "El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen." (Acto II, escena VI)

      "El hombre a quien no conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es capaz de toda clase de traiciones, estratagemas y depravaciones." (Acto V, escena I)

      "El mismo diablo citará las sagradas escrituras si viene bien a sus propósitos." (Acto I, escena III)

      "Graciano, el mundo me parece lo que es: un teatro, en que cada uno hace un papel. El mío es bien triste."

      "La propiedad de la clemencia es que no sea forzada, cae como la dulce lluvia del cielo sobre el llano que está por debajo de ella; es dos veces bendita; bendice al que la concede y al que la recibe. Es un atributo de Dios mismo, y el poder terrestre se aproxima tanto como es posible al poder de Dios cuando la clemencia atempera la justicia." (Acto IV, escena I)

      "Me ha arruinado... se ha reído de mis pérdidas y burlado de mis ganancias, ha afrentado a mi nación, ha desalentado a mis amigos y azuzado a mis enemigos. ¿Y cuál es su motivo? Que soy judío. ¿El judío no tiene ojos? ¿El judío no tiene manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones? ¿No es alimentado con la misma comida y herido por las mismas armas, víctima de las mismas enfermedades y curado por los mismos medios, no tiene calor en verano y frío en invierno, como el cristiano? ¿Si lo pican, no sangra? ¿No se ríe si le hacen cosquillas? ¿Si nos envenenáis no morimos? ¿Si nos hacéis daño, no nos vengaremos?"

      "Me llamásteis perro sin tener ningún motivo, pues ya que soy un perro, temed por mis mordiscos."

      "No todo lo que brilla es oro."

      "Pero cuando este anillo abandone este dedo, que me abandone la vida, y atreveos a decir que Bassanio ha muerto."

      "Pero enfrentadme a la fortuna, y a los cofres."

      "Ya que exiges justicia, ten por seguro que hoy aquí tendrás más de la que deseas."

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    Citas de "Hamlet"

      "Algo está podrido en el estado de Dinamarca". (Marcelo)

      "Antes que nada sé fiel a ti mismo. Y así, tan cierto como que la noche sigue al día, hallarás que no puedes mentir a nadie." (Polonio a Laertes. Acto I, escena III)

      "Asume una virtud si no la tienes." (Acto I, escena III)

      "Buen Hamlet, deja tu color nocturno, y que tus ojos miren como amigo al Rey de Dinamarca. No busques siempre, con los párpados bajos, a tu noble padre en el polvo." (Reina a Hamlet. Acto I, escena II)

      "Cuando llega la desgracia, nunca viene sola sino a batallones." (Acto IV, escena V)

      "Cuántas veces con el semblante de la devoción y la apariencia de acciones piadosas engañamos al diablo mismo."

      "Dios os ha dado una cara y vosotros os hacéis otra." (Acto III, escena I)

      "El mundo está desquiciado, ¡vaya faena haber nacido yo para tener que arreglarlo!"

      "El resto es silencio." (Acto V, escena II)

      "Has de saber, noble joven, que la serpiente que mordió la vida de tu padre, lleva ahora su corona". (Espectro a Hamlet. Acto I, escena V)

      "Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio. Que las que sospecha tu filosofía." (Acto I, escena XIII)

      "La brevedad es el alma del ingenio."

      "La virtud no puede injertarse en nuestro viejo tronco sin que nos quede de él algún mal resabio."

      "Muchas gracias por el alivio."

      "No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así."

      "No sabes qué enfermo está todo aquí en mi corazón."

      "Presta oídos a todos, pero a pocos tu voz; recibe la censura de todos pero resérvate tu juicio."

      "¡Pobre Yorick! Yo le conocía, Horacio: tenía un humor incansable, una agudeza asombrosa. Me llevó a cuestas mil veces. Y ahora, ¡cómo me repugna imaginarlo! Me revuelve el estómago. Aquí colgaban los labios que besé infinitas veces. Y ahora, ¿dónde están tus pullas, tus brincos, tus canciones, esas ocurrencias que hacían estallar de risa a toda la mesa? Ya no tienes quien se ría de tus muecas. ¿Estás encogido? Vete a la estancia de tu señora y dile que, por más que se embadurne, acabará con esta cara. Hazla reír con esto."

      "Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito."

      Polonio: "¿Qué estáis leyendo, mi señor?"
      Hamlet: "Palabras, palabras, palabras." (Acto II, escena II)

      "¡Que me acuerde de ti! ¡Sí, sombra, desventurada, mientras la memoria tenga asiento en este desquisado globo!... ¡Que me acuerde de ti! ¡Sí, borraré de las tabletas de mi memoria todo recuerdo trivial y vano, todas las sentencias de los libros, todas las ideas, todas las impresiones pasadas, que copiaron allí la juventud y la observación! Y sólo tu mandato vivirá en el libro y volumen de mi cerebro, sin mezca de material vil. ¡Sí, por los cielos! ¡Oh, la más inocua de las mujeres! ¡Oh, villano, villano, risueño y maldito villano!... ¡Mis tabletas!¡Bueno será apuntar que puede uno sonreír y sonreír, y ser un villano! A lo menos estoy seguro de que ello puede suceder Dinamarca." (Acto I, escena V)

      "Que para peces de verdad, buenos son anzuelos de mentiras" (Polonio, Acto II, escena I)

      "Ser o no ser. Esa es la cuestión. ¿Es de más noble espíritu sufrir las arremetidas y los dardos de la adversa fortuna o por el contrario empuñar las armas contra un mar de adversidades y terminar con ellas haciéndoles frente? Morir, dormir, nada más." (Acto III, escena I)

      "Si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro. Morir: dormir, nada más. Y si durmiendo terminaran las angustias y los mil ataques naturales herencia de la carne, sería una conclusión seriamente deseable. Morir, dormir: dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo; pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno ya libres del agobio terrenal, es una consideración que frena el juicio y da tan larga vida a la desgracia. Pues, ¿quién soportaría los azotes e injurias de este mundo, el desmán del tirano, la afrenta del soberbio, las penas del amor menospreciado, la tardanza de la ley, la arrogancia del cargo, los insultos que sufre la paciencia, pudiendo cerrar cuentas uno mismo con un simple puñal? ¿Quién lleva esas cargas, gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida, si no es porque el temor al más allá, la tierra inexplorada de cuyas fronteras ningún viajero vuelve, detiene los sentidos y nos hace soportar los males que tenemos antes que huir hacia otros que ignoramos? La conciencia nos vuelve unos cobardes, el color natural de nuestro ánimo se mustia con el pálido matiz del pensamiento, y empresas de gran peso y entidad por tal motivo se desvían de su curso y ya no son acción. Pero, alto: la bella Ofelia. Hermosa, en tus plegarias recuerda mis pecados." (Acto III, escena I)

      Rey: ¿Todavía ensombrecido por las nubes?
      Hamlet: No por las nubes, señor, sino por el sol.

      "Yo sé muy bien, cuando la sangre hierve, con cuánta prodigalidad presta el alma juramentos a la lengua: pero son relámpagos que dan más luz que calor, hija mía. Estos y aquellos se apagan pronto y no debes tomarlos por verdaderos."

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    Citas de Julio César

      "¡Acordaos de marzo, acordaos de los idus de marzo! ¿No fue por hacer justicia por lo que corrió sangre del gran Julio? ¿Qué miserable tocó su cuerpo y lo hirió que no fuera por justicia? ¡Qué! ¿Habrá alguno de nosotros, los que inmolamos al hombre más grande de todo el universo porque amparó bandidos, que manche ahora sus dedos con bajos sobornos y venda la elevada mansión de nuestros amplios honores, por la vil basura que así puede obtenerse? ¡Antes que semejante romano, preferiría ser un perro y ladrar a la Luna!" (Marco Junio Bruto a Casio. Acto IV, escena III)

      "De todas las maravillas que he oído, la que mayor asombro me causa es que los hombres tengan miedo."

      "E tu Brute, muera entonces César". (Julio César en el momento de su muerte a Marco Junio Bruto. Acto III, escena I)

      "El cobarde muere muchas veces; el valiente sólo muere una vez." (Julio César, Acto II, escena II)

      "¡El mal que hacen los hombres les sobrevive! ¡El bien queda frecuentemente enterrado con sus huesos! ¡Sea así con César! El noble Bruto os ha dicho que César era ambicioso". (Marco Antonio al pueblo romano. Acto II, escena II)

      "El que se quita veinte años de vida, se quita otros tantos de temor a la muerte." (Acto III, escena I)

      "En las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas." (Acto III, escena III)

      "¡La culpa, querido Brutus, no es de nuestras estrellas, sino de nosotros mismos que consentimos en ser inferiores!" ( Acto I, escena II)

      "Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez." (Acto II, escena II)

      "No he venido, señores, a robarles el corazón."

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    Citas de "La tempestad"

      "El que muere paga todas sus deudas." (Acto III, escena II)

      "Estamos hechos de la misma materia que los sueños. Nuestro pequeño mundo está rodeado de sueños."

      "La miseria depara al hombre extraños compañeros de cama."

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    Citas de "Macbeth"

      "El resto es silencio." (Acto V, escena II)

      "Esa engañosa palabra mañana, mañana, mañana, nos va llevando por días al sepulcro, y la falaz lumbre del ayer ilumina al necio hasta que cae en la fosa." (Acto V, escena V)

      "La alegría es la salsa de las cenas" (Acto III, escena IV)

      "La vida es como un cuento relatado por un idiota, un cuento lleno de palabrería y frenesí!, que no tiene ningún sentido." (Acto V, escena V)

      "Mira que a veces el demonio nos engaña con la verdad, y nos trae la perdición envuelta en dones que parecen inocentes." (Acto I, escena III)

      "Muchas veces tenemos por amor lo que es verdadera desgracia." (Acto I, escena VI)

      "Si con dar un solo golpe se atajaran las consecuencias y el éxito fuera seguro..., yo me lanzaría de cabeza desde el escollo de la duda al mar de una existencia nueva." (Acto I, escena VII)

      "Si los hados quieren hacerme rey, lo harán sin que yo busque la corona." (Acto I, escena III)

      "¡Perder el sueño, que desteje la intrincada trama del dolor; el sueño, descanso de toda fatiga; alimento el más dulce que se sirve a la mesa de la vida." (Acto II, escena II)

      "Quien saque como vosotros bien del mal, y haga amigo al enemigo, llevará la bendición de Dios." (Acto II, escena V)

      "Sé sanguinario, osado y sin temor, riete de cualquiera y su poder: ningún hombre nacido de mujer de Macbeth podrá ser el vencedor." (Acto IV, escena I)

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    Citas de "Noche de Reyes"

      "Construiría ante ti una cabaña de sauce y reclamaría mi alma en tu morada, escribiría sinceros versos de desdeñado amor y los cantaría alto en el silencio de la noche, gritaría tu nombre al eco de las colinas para que incluso el silencio repitiera por el espacio el nombre de..." (Acto I, escena V)

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    Citas de "Ricardo III"

      "¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!" (Acto V, escena IV)

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    Citas de "Romeo y Julieta"

      "Allí en el suelo, borracho de sus propias lágrimas." (Fray Lorenzo)

      "Aquí pondré mi descanso eterno y sacudiré el yugo de las estrellas infinitas quitándolo de esta carne harta del mundo. ¡Ojos, mirad por última vez! ¡Brazos, dad vuestro último abrazo! ¡Y vosotros, labios, puertas del aliento, sellad con legítimo beso una concesión sin término a la muerte rapaz! Vosotros el último beso fue rapaz que durmió la belleza hasta la muerte."

      "Conservar algo que me ayude a recordarte sería admitir que te puedo olvidar."

      "¡Cuántas veces los hombres son felices al borde de la muerte! Quienes los vigilan lo llaman el último relámpago. ¿Puedo yo llamar a esto relámpago? Contigo he de quedarme para ya nunca salir de este palacio de lóbrega noche. Aquí, aquí me quedaré con los gusanos, tus criados. Con un beso muero."

      "Dadme a mi Romeo, y cuando muera lleváoslo y divididlo en pequeñas estrellas. El rostro del cielo se tornará tan bello que el mundo entero se enamorará de la noche y dejará de adorar al estridente sol."

      "¿Dices que es tierno el amor? es demasiado duro, áspero y violento, y pincha como el espino."

      "El alma humana tiene grandes misterios que penetrar y grandes cuestiones que debatir cuando está sola."

      "El amor de los jóvenes no está en el corazón, sino en los ojos." Fray Lorenzo a Romeo.

      "El amor es un humo que sale del vaho de los suspiros; al disiparse, un fuego que chispea en los ojos de los amantes; al ser sofocado, un mar nutrido por las lágrimas de los amantes; ¿qué más es? Una locura muy sensata, una hiel que ahoga, una dulzura que conserva." (Romeo. Acto I, escena I)

      "Ese corazón herido se cierra a todos los consuelos, se oculta a todas las miradas."

      "Huye de mí, dulce templanza. Sólo la ira guíe mi brazo."

      "La despedida es tan dulce pena que diré buenas noches hasta que amanezca".

      "La vida es mi tortura y la muerte será mi descanso."

      "Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume aún cuando de otra forma se llamase."

      "Los placeres violentos poseen finales violentos y tienen en su triunfo su propia muerte, del mismo modo en que se consumen el fuego y la pólvora en un beso voraz."

      "Los santos no se mueven cuando acceden a las súplicas."

      "Mal me han herido. ¡Mala peste a Capuletos y Montescos! Me hirieron y no los herí."

      "Me hundo bajo la pesada carga del amor."

      "Mis labios, peregrinos ruborizados, quisieran hacer penitencia con un dulce beso."

      "Muerte que has sorbido la miel de sus labios, no tienes poder sobre su belleza."

      "Muerte, yace ahí, enterrada por un muerto."

      "No me puedo fiar ni de mi sombra."

      "¡Noche, deliciosa noche! Sólo temo que, por ser de noche, no pase todo esto de un delicioso sueño."

      "Nunca hubo historia de más desconsuelo que la que vivieron Julieta y Romeo".

      "Pero, ¡silencio!, ¿qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente y Julieta, el sol! ¡Surge esplendente sol y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura!"

      "¿Por ventura amó hasta ahora mi corazón? ¡Ojos, desmentidlo! ¡Porque hasta la noche presente jamás conocí la verdadera hermosura!"

      "¿Qué? ¿Ruido? Seré rápida. Puñal afortunado, voy a envainarte. Oxídate en mí y deja que muera."

      "Se burla de las cicatrices quien nunca ha sentido una herida..." (Romeo. Acto II, escena II)

      "Si la muerte viene a buscarme tiene permiso para llevarme."

      "Si profano con mi mano este sagrado santuario, pecado de amor será."

      "¡Soy un triste juguete del destino!"

      "Tan a destiempo llega el que va demasiado deprisa como el que se retrasa demasiado." (Acto II, escena III)

      "Temerario piloto, ¡lanza tu zarandeado navío contra la roca implacable!"

      "Una copa tiene en las manos. Con veneno ha apresurado su muerte. ¡Cruel! No me dejó ni una gota que beber. Pero besaré tus labios que quizá contienen algún resabio del veneno. Él me matará y me salvará."

      "Vamos pues, porque es vano buscar aquí a quien no quiere ser encontrado." (Benvolio)

      "Ventana, deja entrar el día y deja salir la vida."

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    Citas de "Sueño de una noche de verano"

      "Con todo esto y a decir verdad, en nuestros días, razón y amor no hacen buenas migas."

      "El amor no mira con los ojos, sino con el alma." (Acto I, escena I)

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    Citas de Shakespeare

    "Algunas caídas son el medio para levantarse a situaciones más felices."
    "Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad, se mantiene más en calma."
    "Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable; pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas."
    "Aquel que es realmente tu amigo acudirá en tu ayuda cuando la necesites: Si estas triste, llorará; si estas en vela, no podrá dormir; así, de cada pena del corazón contigo compartirá la carga. Estas son señales ciertas para distinguir al amigo fiel del enemigo adulador."

    "Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar el polvo aquí encerrado. Bendito el hombre que respete estas piedras, y maldito el que remueva mis huesos."

    "Como llegan lejos los rayos de aquella pequeña bujía, así brilla una buena acción en un mundo salvaje."
    "Comprarla a cambio de demasiadas preocupaciones es perder la vida."
    "Con frecuencia pedimos al cielo recursos que residen en nosotros mismos. El destino celeste nos deja libres en nuestras acciones y no retarda nuestros designios, sino cuando somos lentos en ejecutarlos."
    "Considera tú antes de entrar en las disputas pero, una vez estés en liza, hazte considerar."
    "Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a ti mismo."
    "Cualquiera puede dominar un sufrimiento excepto el que lo siente."
    "Cuando son dos a cabalgar en un caballo, uno de ellos tiene que ir detrás."
    "Cuanto más grande es la prueba, más glorioso es el triunfo."

    "Dad palabra al dolor: el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe."
    "Dejemos esclarecer por el tiempo las dudas. La fortuna conduce al puerto muchos barcos sin piloto."
    "De lo que tengo miedo es de tu miedo. "
    "Donde mueren las palabras nace la música."

    "El amor nace, vive y muere en los ojos. "
    "El amor no prospera en corazones que se amedrentan de las sombras."
    "El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje."
    "El buen predicador es el que sigue sus propios preceptos."
    "El cansancio ronca sobre los guijarros, en tanto que la tarda pereza halla dura la almohada de plumas."
    "El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos."
    "El dinero es la felicidad humana en abstracto; en consecuencia, aquel que no es capaz de ser feliz en concreto, pone todo su corazón en el dinero."
    "El dinero vale por veinte oradores."
    "El hombre cauto jamás deplora el mal presente; emplea el presente en prevenir las aflicciones futuras."
    "El hombre sin espíritu musical y que no se conmueve con la armonía de dulces sonidos, es capaz de todas las traiciones, insidias y latrocinios."
    "El pasado es un prólogo."
    "El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad."
    "El poeta es un espía de Dios."
    "El precio de las cosas debería depender de su mérito, jamás de su epíteto."
    "El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea para reparar el daño."
    "El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad."
    "En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber."
    "En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser."
    "En todo cuanto se hace se es más ardiente al intentarlo que al disfrutarlo."
    "En un minuto hay muchos días."
    "Entre la majestad y un hombre oscuro, no hay otra diferencia que la pompa visible."
    "Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada."
    "Ese país desconocido del que no vuelve ningún viajero…"
    "Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo."
    "Excelente cosa es tener la fuerza de un gigante; pero usar de ella como un gigante es propio de un enano."

    "Fuertes razones hacen fuertes acciones."

    "Guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida."

    "Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible."
    "Hay sonrisas que hieren como puñaladas."
    "Hay una divinidad que forja nuestros fines, por mucho que queramos alterarlos."
    "Hemos venido a este mundo como hermanos; caminemos pues dándonos la mano y uno delante de otro."
    "Hereje no es el que arde en la hoguera. Hereje es el que la enciende."

    "Jamás viene la fortuna a manos llenas, ni concede una gracia que no haga explicar con un revés."
    "Juzgar a otro es juzgarse a uno mismo."

    "La aflicción hace de una hora diez."
    "La autoestima no es tan vil como la desestimación de uno mismo."
    "La belleza, sin necesidad de valedores, persuade por sí misma los ojos de los hombres."
    "La calumnia vive hereditariamente y se establece a perpetuidad allí donde toma posesión."
    "La clemencia que perdona a los criminales es asesina."
    "La conciencia es la voz del alma; las pasiones, la del cuerpo."
    "La concisión es el alma del ingenio."
    "La desconfianza en nosotros mismos es un enemigo traidor que nos priva de hacer muchas cosas buenas , sin más razón que la de no resolvernos e intentarlas."
    "La fortuna llega en algunos barcos que no son guiados."
    "La ira es un caballo fogoso; si se le da rienda suelta, se agota pronto por un exceso de ardor."
    "La ira es un veneno que uno toma esperando que muera el otro."
    "La juventud, aún cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo."
    "La lluvia ligera suele tener duración larga, pero las grandes tempestades son repentinas."
    "La memoria es el centinela del cerebro."
    "La mente del hombre es de mármol; la de la mujer de cera."
    "La mejor parte del valor es la discreción."
    "La mujer es un manjar digno de los dioses cuando no lo guisa el diablo."
    "La música es el alimento espiritual de los que viven de amor."
    "La naturaleza que ultraja su origen no tiene en sí freno que la sujete."
    "La paz y la abundancia engendran cobardes; la necesidad fue siempre madre de la audacia."
    "La pena, más que cordial, es un corrosivo para los males que no tienen cura."
    "La pena ruidosa se gasta en ruido."
    "La política está por encima de la conciencia."
    "La prosperidad es el más seguro lazo de amor."
    "Lamentar un infortunio pasado, y que no existe, es la más segura vía de crearse otro infortunio."
    "Las heridas que no se ven son las más profundas."
    "Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara."
    "Las medidas templadas son peligrosas cuando el mal es violento."
    "Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón."
    "Las palabras sin afectos nunca llegarán a oídos de Dios."
    "Las sensaciones extremas, cuando se prolongan, acaban por no sentirse."
    "Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados."
    "Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones, como un testimonio de las sagradas escrituras."
    "Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes."
    "Lo bonito y lo feo no existen, es el pensamiento lo que hace que así sean."
    "Los amigos que tienes y cuya amistad la hayas puesto a prueba, engánchalos a tu alma con ganchos de acero."
    "Los grandes sufrimientos se exacerban a la vista de los que podrían aliviarlos."
    "Los hombres poderosos tienen manos que alcanzan lejos."
    "Los males desesperados se alivian con remedios desesperados, o no tienen alivio."
    "Los peligros visibles nos atemorizan menos que los horrores imaginarios."
    "Los puñales, cuando no están en la mano, pueden estar en las palabras."
    "Los que no saben gobernar, que obedezcan."
    "Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes."

    "Maestro quisiera saber como viven los peces en el mar. -Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños."
    "Malgasté el tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí."
    "Más hechos y menos arte."
    "Más vale ser despreciado y saberlo, que vivir adulado y tenido siempre en desprecio."
    "Mendigo como soy, también soy pobre en agradecimiento."
    "Mil muertes nos rodean, y nosotros tememos a aquella que pondría fin a tantos males."
    "Miserable es el amor que puede ser remedio."
    "Muestra tu valor y envaina la espada."

    "Nada envalentona tanto al pecador como el perdón."
    "Nada es bueno o malo, sino que el pensamiento es lo que hace las cosas buenas o malas."
    "Nada hay serio en el destino humano."
    "Nada más elocuente que la elección."
    "Nadie es culpable cuando todos desatinan."
    "No basta hablar; hay que hablar veraz."
    "No enciendas tanto la hoguera contra tu enemigo que alcance a quemarte."
    "No ensucies la fuente donde has apagado tu sed."
    "No es bastante levantar al débil; es necesario aún sostenerle después."
    "No hay marido peor que el mejor de los hombres."
    "No hay tinieblas sino en la ignorancia."
    "No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifestase aborrecerla, en alabándole de esto, es adulado con placer suyo."
    "No merece gustar la miel quien se aparta de la colmena porque las abejas tienen aguijón."
    "No pidas ni des prestado a nadie, pues el prestar hace perder a un tiempo el dinero y al amigo."
    "No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza le es impuesta y a otros la grandeza les queda grande."
    "No tientes a un hombre desesperado."
    "No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino."
    "No tratemos de alabar lo que intentamos vender."
    "Nuestras dudas son traidores que con frecuencia nos hacen perder el bien, que habríamos podido ganar, con el temor de intentarlo."
    "Nunca hay pecado en seguir la propia vocación."

    "Ocurra lo que ocurra, aún en el día más borrascoso, las horas y el tiempo pasan."
    "¡Oh amor poderoso!, que a veces hace de una bestia un hombre, y otras de un hombre una bestia."
    "Oh es bueno tener la fuerza de un gigante, pero no usarla como un gigante."
    "Oír con los ojos es una de las agudezas del amor."

    "Para conseguir una llama grande hemos de comenzar con prenderla con pequeñas pajitas."
    "Penséis lo que penséis, creo que no están de más las buenas palabras."
    "Pesas promesas con juramentos y pesaréis la nada."
    "Podéis hacerme abdicar de mis glorias y de mi estado, pero no de mis tristezas. ¡Todavía soy rey de mis amarguras!"
    "Por el cosquilleo de mis pulgares, algo maligno viene hacia mi."
    "Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión."
    "Procurando lo mejor, estropeamos lo que está bien."
    "Prudente padre es el que conoce a su hijo."

    "Que después de un combate demasiado ligero, no parezca ligero el galardón."
    "Quien quiera comer la nuez ha de romper la cáscara."
    "Quien se complace en ser adulado es digno del adulador."
    "Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde."

    "Sabemos lo que somos, pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser."
    "Sabes que has tenido un padre. ¡Que tu hijo pueda reconocer también lo mismo!"
    "Sazona tu admiración por algún tiempo."
    "Sé casto como el hielo y puro como la nieve, y no escaparás jamás de la calumnia."
    "Sé de mil ilustres varones que han lisonjeado al pueblo sin hacerse amar nunca de él, y de otros mil a quienes el pueblo ha amado sin explicarse el motivo."
    "Sé para ti mismo lo que quisieras ser para tu mejor amigo."
    "Se puede hacer mucho con el odio, pero más aún con el amor."
    "Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil."
    "Si a cada cual se le diese su merecido, ¿qué hombre podría escapar del látigo?"
    "Si bien amor toma a la Razón por médico, no le admite nunca consejero"
    "Si el dinero va por delante, todos los caminos están abiertos."
    "Si el hombre fuera constante, sería perfecto."
    "Si las masas pueden amar sin saber por qué, también pueden odiar sin mayor fundamento."
    "Si perdemos el día de hoy en la holganza, lo mismo nos sucederá mañana, y peor todavía pasado mañana. Agarremos los instantes por la punta."
    "Si se quiere ascender por cuestas empinadas, es necesario al principio andar despacio"
    "Si el dinero va delante, todos los caminos se abren."
    "Si todo el año fuese fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar."
    "Soy feliz en mis amigos."

    "Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras."
    "Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes."
    "Toda nube no engendra una tempestad."
    "Todas las cosas de este mundo se persiguen con más ardor que se gozan."

    "Una buena conciencia vale mil espadas."
    "Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra: tan inmediatas caminan."

    "Vale más comer un jamón que implorar una recompensa que se tiene ya merecida."

    "Ya eres viejo... Tu naturaleza se encuentra muy próxima a su límite."
    "Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza."

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