.
.

    Información biográfica

  1. Alza tus brazos...
  2. Ausencia de amor
  3. Certezas
  4. Comentario I
  5. Costumbres
  6. El expulsado
  7. El juego en que andamos...
  8. Epitafio
  9. Escribo en el olvido...
  10. Fábricas del amor
  11. Gotán
  12. La economía es una ciencia
  13. La muchacha del balcón
  14. La puerta
  15. La rueda
  16. La secreta dulzura del dolor...
  17. Límites
  18. Lo que cava..
  19. Lo que pasa
  20. Mi Buenos Aires querido
  21. Mujeres
  22. Nota I
  23. Nota II
  24. Nota V
  25. Nota XXII
  26. Nota XXIV
  27. Nota XXVII
  28. Opiniones
  29. Oración
  30. Oración de un desocupado
  31. Otro mayo
  32. Poco se sabe
  33. Preguntas
  34. Presencia del otoño
  35. Saber
  36. Sefiní
  37. Si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas...
  38. Una mujer y un hombre



  39. Información biográfica

      Nombre: Juan Gelman
      Lugar y fecha nacimiento: Buenos Aires (Argentina), 3 de mayo de 1930
      Lugar y fecha defunción: México D. F., (México), 14 de enero de 2014 (83 años)

    Arriba

      Alza tus brazos...

        Alza tus brazos,
        ellos encierran a la noche,
        desátala sobre mi sed,
        tambor, tambor, mi fuego.

        Que la noche nos cubra con una campana,
        que suene suavemente a cada golpe del amor.

        Entiérrame la sombra, lávame con ceniza,
        cávame del dolor, límpiame el aire:
        yo quiero amarte libre.

        Tú destruyes el mundo para que esto suceda
        tu comienzas el mundo para que esto suceda.


      Arriba

      Ausencia de amor

        Cómo será pregunto.
        Cómo será tocarte a mi costado.
        Ando de loco por el aire
        Que ando que no ando.

        Cómo será acostarme
        En tu país de pechos tan lejano.
        Ando de pobre cristo a tu recuerdo
        Clavado, reclavado.

        Será ya como sea.
        Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
        Me comerás entonces dulcemente
        Pedazo por pedazo.

        Seré lo que debiera.
        Tu pie. Tu mano.

      Arriba

      Certezas

        A ver cómo es.
        Estaba quieta la inquietud por una vez.
        La desazón en sazón y
        ¡Cómo se parecía el mundo a Gerarda
        Envuelta en sensaciones de encaje!
        Las palabras chocan contra la tarde
        Y no la descomponen.

        La furia no me deja solo conmigo.
        Habrá que recortar la sombra militar.
        ¡Camaradas especialistas en esperar cansancios:
        Apaguen el amor dudoso
        Que baja humilde y despacito!

        ¡Hasta el revés del cosmos morirá!

      Arriba

      Comentario I

        Querido amor que partís como un pájaro
        Acostado sobre los horizontes
        ¿Estará bien darnos todos al todo/sin
        Ser parte de nada/ni siquiera del vuelo que

        Te lleva?/¿piensan hermanas y hermanos
        Que rodeando se puede llegar/o
        Partiendo y quedándose a la vez se llega
        A la unidad buscada como manjar celeste?

        O sea/dura es la vida o esta
        Salud que cavo para encontrarte como luz!
        O palabra/ramita donde te poses como
        La mano tuya sobre mi corazón

      Arriba

      Costumbres

        No es para quedarnos en casa que hacemos una casa
        No es para quedarnos en el amor que amamos
        Y no morimos para morir
        Tenemos sed y
        Paciencias de animal.

      Arriba

      El expulsado

        Me echaron del palacio/
        No me importó/
        Me desterraron de mi tierra/
        Caminé por la tierra/
        Me deportaron de mi lengua/
        Ella me acompañó/
        Me apartaste de vos/
        Y se me pegan los huesos/
        Me abrasan llamas vivas/
        Estoy expulsado de mí.

      Arriba

      El juego en que andamos...

        Si me dieran a elegir, yo elegiría
        Esta salud de saber que estamos muy enfermos,
        Esta dicha de andar tan infelices.
        Si me dieran a elegir, yo elegiría
        Esta inocencia de no ser un inocente,
        Esta pureza en que ando por impuro.
        Si me dieran a elegir, yo elegiría
        Este amor con que odio,
        Esta esperanza que come panes desesperados.
        Aquí pasa, señores,
        Que me juego la muerte.

      Arriba

      Epitafio

        Un pájaro vivía en mí.
        Una flor viajaba en mi sangre.
        Mi corazón era un violín.

        Quise o no quise. Pero a veces
        Me quisieron. También a mí
        Me alegraban: la primavera,
        Las manos juntas, lo feliz.

        ¡Digo que el hombre debe serlo!

        Aquí yace un pájaro.
        Una flor.
        Un violín.

      Arriba

      Escribo en el olvido...

        Escribo en el olvido
        En cada fuego de la noche
        Cada rostro de ti.
        Hay una piedra entonces
        Donde te acuesto mía,
        Ninguno la conoce,
        He fundado pueblos en tu dulzura,
        He sufrido esas cosas,
        Eres fuera de mí,
        Me perteneces extranjera.

      Arriba

      Fábricas del amor

        Y construí tu rostro.
        Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
        En los lejanos patios de la infancia.
        Albañil con vergüenza,
        Yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
        Para darte la voz,
        Para poner dulzura en tu saliva.
        Cuántas veces temblé
        Apenas si cubierto por la luz del verano
        Mientras te describía por mi sangre.
        Pura mía,
        Estás hecha de cuántas estaciones
        Y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
        Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
        Qué infinito de besos contra la soledad
        Hunde tus pasos en el polvo.
        Yo te oficié, te recité por los caminos,
        Escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
        Te hice un sitio en mi lecho,
        Te amé, estela invisible, noche a noche.
        Así fue que cantaron los silencios.
        Años y años trabajé para hacerte
        Antes de oír un solo sonido de tu alma.

      Arriba

      Gotán

        Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
        Desde la nuca le subía un encanto particular,
        Una especie de olvido donde guardar los ojos,
        Esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

        Atención atención yo gritaba atención
        Pero ella invadía como el amor, como la noche,
        Las últimas señales que hice para el otoño
        Se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.

        Dentro de mí estallaron ruidos secos,
        Caían a pedazos la furia, la tristeza,
        La señora llovía dulcemente
        Sobre mis huesos parados en la soledad.

        Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
        Con un cuchillo brusco me maté
        Voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
        Él moverá mi boca por la última vez.

      Arriba

      La economía es una ciencia

        En el decenio que siguió a la crisis
        Se notó la declinación del coeficiente de ternura
        En todos los países considerados
        O sea
        Tu país
        Mí país
        Los países que crecían entre tu alma y mi alma
        De repente duraban un instante y antes de irse
        O desaparecer dejaban caer sábanas
        Llenas de nuestros sexos
        Que salían volando alrededor como perdices.
        ¿Quiere decir que cada vez que hicimos el amor
        Dejábamos nuestros sexos allí,
        Y ellos seguían vivitos y coleando como perdices suavísimas?
        Qué raro, mirá que lavábamos las sábanas
        Con subordinación y valor
        Para que los jugos de la noche pasada
        No inauguraran el pasado
        Y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros
        Para ordenarnos el hoy
        Porque el alma amorosa es desordenada y perfecta
        Tiene mucha limpieza y lindura
        Se necesita todo un Dios para encerrarla
        Como le pasó a Don Francisco
        Que así pudo cruzar el agua fría de la muerte.
        Es bien raro eso de nuestros sexos volando
        Pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu sexo
        Y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia
        Y dulzura y valor
        Me parecía oír un pajarerío en el bosque de vos
        Como amor encendiendo otro amor,
        O más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban
        Y se ponían a dar vueltas entre ellos
        Como maripositas encandiladas por el fuego
        Y se querían morir de nuevo
        Buscando incesantemente la libertad
        Y había un país entre la vida y la muerte
        Donde todo era consolación y hermosura
        Y no poseíamos nuestro corazón
        Y nuestros sexos se perdían como almas en la noche
        Y nunca más los volvíamos a ver para entender
        Estudio los índices de la tasa de inversión bruta
        Los índices de la productividad marginal de las inversiones
        Los índices de crecimiento del producto amoroso
        Otros índices que es aburrido hablar aquí
        Y no entiendo nada.
        La economía es bien curiosa
        Al pequeño ahorrista del alma lo engañan en Wall Street
        Los sueldos de la ternura son bajos
        Subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor,
        El aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes,
        Eso no le da dicha ni desdicha
        En medio de las razones
        Las redenciones
        Las resurrecciones.
        Se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes
        Estoy viendo volar los pajaritos que te salían del sexo
        Mejor dicho
        De más allá todavía
        De todo lo que valías
        O brillabas
        O eras
        Y dabas como jugos de la noche.

      Arriba

      La muchacha del balcón

        La tarde bajaba por esa calle junto al puerto
        Con paso lento, balanceándose, llena de olor,
        Las viejas casas palidecen en tardes como ésta,
        Nunca es mayor su harapienta melancolía
        Ni andan más tristes de paredes,
        En las profundas escaleras brillan fosforescencias como de mar,
        Ojos muertos tal vez que miran a la tarde como si recordaran,
        Eran las seis, una dulzura detenía a los desconocidos,
        Una dulzura como de labios de la tarde, carnal,
        Carnal,
        Los rostros se ponen suaves en tardes como ésta,
        Arden con una especie de niñez
        Contra la oscuridad, el vaho de los dancings.

        Esa dulzura era como si cada uno recordara a una mujer
        Sus muslos abrazados, la cabeza en su vientre,
        El silencio de los desconocidos
        Era un oleaje en medio de la calle
        Con rodillas y rostros de ternura chocando
        Contra el "New Inn", las puertas, los umbrales de color abandono.

        Hasta que la muchacha se asomó al balcón
        De pie sobre la tarde íntima como su cuarto con la cama deshecha
        Donde todos creyeron haberla amado alguna vez
        Antes de que viniera el olvido.

      Arriba

      La puerta

        Abrí la puerta/amor mío
        Levantá/abrí la puerta
        Tengo el alma pegada al paladar
        Temblando de terror

        El jabalí del monte me pisoteó
        El asno salvaje me persiguió
        En esta media noche del exilio
        Soy yo mismo una bestia

      Arriba

      La rueda

        El arco o puente que va
        De tu mano a la mía cuando
        No se tocan, abre
        Una flor intermedia.
        ¿Qué toca, qué retoca, qué trastoca
        Ese vacío de las manos
        Solas en su fatiga?
        Nace una flor, sí,
        Se agosta en mayo como una
        Equivocación de la lengua
        Que se equivoca , sí.
        ¿Por qué este horror?
        En la página de nosotros mismos
        Tu cuerpo escribe.

      Arriba

      La secreta dulzura del dolor...

        La secreta dulzura del dolor
        Es transparencia/sale
        De la furiosa resignación del sueño/
        Suena en la boca del perdido

        En su origen/en su
        Rumor de existencia que
        Le clava la cabeza al gran espanto/
        Al doble andar/al doble hilo/a la

        No verdad del estar como no estar/
        El vuelo torpe que los cría/
        Lo que rompe la luz/memoria

        Confusa por sus números/
        Pecho que dura como huella/
        La nada que te ama/

      Arriba

      Límites

        ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
        Hasta aquí el agua?

        ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
        Hasta aquí el fuego?

        ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
        Hasta aquí el odio?

        ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
        Hasta aquí no?

        Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
        Sangran.

      Arriba

      Lo que cava...

        La sangre corcovea
        En todos los rincones, en
        El alma superior, en su orgullo,
        En los perros con olor a furia.
        El ser amado convierte
        La humillación en asombro y vengo aquí
        Para decir que te amo. El domingo
        Del payaso prueba la desolación.
        La emoción contra la pared
        Espera que la fusilen.
        Nuestros cuerpos conocen esa pared.
        Es una atadura del sol
        Que cava y cava.

      Arriba

      Lo que pasa

        Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
        Mis manos, mi cabeza,
        Y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
        Como un día de mayo dulcísimo de otoño,
        Y lo que es más aún, todo mi olvido
        Para que lo deshagas y dures en la noche,
        En la tormenta, en la desgracia,
        Y más aún, te di mi muerte,
        Veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
        Y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
        Como un fuego,
        Y me destruyes, me construyes, eres oscura como la luz.

      Arriba

      Mi Buenos Aires querido

        Sentado al borde de una silla desfondada,
        Mareado, enfermo, casi vivo,
        Escribo versos previamente llorados
        Por la ciudad donde nací.
        Hay que atraparlos, también aquí
        Nacieron hijos dulces míos
        Que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
        Hay que aprender a resistir.
        Ni a irse ni a quedarse,
        A resistir,
        Aunque es seguro
        Que habrá más penas y olvido.

      Arriba

      Mujeres

        Decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito debía tener unas 12397
        Mujeres en su mujer era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres ejemplo:

        Yacíamos en un lecho de amor
        Ella era un alba de algas fosforescentes
        Cuando la fui a abrazar se convirtió en singapur llena de perros que aullaban

        Recuerdo cuando se apareció envuelta en rosas de agadir
        Parecía una constelación en la tierra
        Parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra
        Esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha

        Como el sol que se ponía en su voz
        En las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno
        Y cuando se dio vuelta
        Su nuca era el plan económico
        Tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorables a la dictadura militar
        Nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer
        Yo estaba ligeramente desconcertado
        Una noche le golpeé el hombro para ver con quién era y vi en sus
        Ojos desiertos un camello

        A veces
        Esa mujer era la banda municipal de mi pueblo
        Tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba a desafinar
        Y los demás desafinaban con él
        Esa mujer tenía la memoria desafinada

        Usté podía amarla hasta el delirio
        Hacerle crecer días del sexo tembloroso
        Hacerla volar como pajarito de sábana
        Al día siguiente se despertaba hablando de Malevich

        La memoria le andaba como un reloj con rabia
        A las tres de la tarde se acordaba del mulo que le pateó la infancia una noche del ser Ellaba mucho esa mujer y
        La devoraron todos los fantasmas que pudo alimentar con sus miles de mujeres
        Y era una banda municipal desafinada
        Yéndose por las sombras de la placita de mi pueblo

        Yo compañeros una noche como esta que nos empapan los rostros que a lo mejor morimos
        Monté en el camellito que esperaba en sus ojos y me fui de las costas tibias de esa mujer

        Callado como un niño bajo los gordos buitres que me comen de todo menos el pensamiento de cuando ella se unía como un ramo de dulzura y lo tiraba en la tarde

      Arriba

      Nota I

        Te nombraré veces y veces.
        Me acostaré con vos noche y día.
        Noches y días con vos.
        Me ensuciaré cogiendo con tu sombra.
        Te mostraré mi rabioso corazón.
        Te pisaré loco de furia.
        Te mataré los pedacitos.
        Te mataré uno con Paco.
        Otro lo mato con Rodolfo.
        Con Haroldo te mato un pedacito más.
        Te mataré con mi hijo en la mano.
        Voy a venir con Diana y te mataré.
        Voy a venir con Jote y te mataré.
        Te voy a matar, derrota.
        Nunca me faltará un rostro amado para
        Matarte otra vez.
        Vivo o muerto/un rostro amado.
        Hasta que mueras
        Dolida como estás/ya lo sé.
        Te voy a matar/yo
        Te voy a matar.

      Arriba

      Nota II

        Ya que moría mañana
        Me moriré anteanoche/
        Con un cuchillito fino
        Voy a cavar el 76
        Para limpiarle las raíces a paco
        Las hojitas a paco
        Clavado al suelo como una mula rota
        Gente que me quería ayudar/
        Después le toca al 77
        Para encontrar los ojos de rodolfo
        Como cielos terrestres
        Fríos fríos fríos
        Diseminados por ahí/
        Mirada vacía ahora
        Va a haber que trabajar
        Limpiar huesitos/que no hagan
        Negocio con la sombra
        Desapareciendo/ dejándose ir
        A la tierra ponida sobre
        Los huesitos del corazón/
        Compañeros denme valor/
        La sombra vuela alrededor
        Como un objeto en mi pieza/
        Ni remedio que la pueda parar/
        Ni corazón ni nada/
        Ni la palabra nada/
        Ni la palabra corazón/
        Pañeros/compañeros.

      Arriba

      Nota V

        No echés a la tristeza del fogón/
        Siéntese aquí a mi lado/vieja/
        Usted nunca me va a dejar/
        Perdonemé si la olvidé

        Si anduve de rabia en rabia
        Saliendo de un muerto entrando
        A otro muerto o mundo roto/
        Si así viajé todos estos años/

        Arrímese/tristeza/
        Que me hace tanta furia
        Y tanto puerto muerto y
        Necesito viajar/viajar

      Arriba

      Nota XXII

        Huesos que fuego a tanto amor han dado
        Exiliados del sur sin casa o número
        Ahora desueñan tanto sueño roto
        Una fatiga les distrae el alma

        Por el dolor pasean como niños
        Bajo la lluvia ajena/una mujer
        Habla en voz baja con sus pedacitos
        Como acunándoles no ser/o nunca

        Se fueron del país o patria o puma
        Que recorría la belleza como
        Dicha infeliz/país de la memoria

        Donde nací/morí/tuve sustancia/
        Huesitos que junté para encender/
        Tierra que me entierraba para siempre.

      Arriba

      Nota XXIV

        A ella

        A la derrota o ley severa mi
        Alma sabió perder respeto/te amo/
        Cruza mi alma la agua fría donde
        Flotan los rostros de los compañeros

        Como envolvidos de tu piel la suave
        O lámpara subida delicada
        Para que duerman delicadamente
        Subidamente en vos/llama que nombra

        A cada sombra por su nido/dicha
        O soledad de fuego para amor
        Donde descansen bellos mis muertitos

        Que siempre amaron rostros como vos
        Donde tu rostro avanza como vos
        Contra la pena de haber sido/ser

      Arriba

      Nota XXVII

        De lo posible a lo probable/del
        Sueño a la realidad hay como
        Mares/playas nocturnas donde
        Animales de pico descarnan
        Formas mojadas por los jugos
        Del corazón/así/viajamos
        Del pecho al seco sol que dora
        La maravilla/o existir

      Arriba

      Opiniones

        Un hombre deseaba violentamente a una mujer,
        A unas cuantas personas no les parecía bien,
        Un hombre deseaba locamente volar,
        A unas cuantas personas les parecía mal,
        Yn hombre deseaba ardientemente la Revolución
        Y contra la opinión de la gendarmería
        Trepó sobre muros secos de lo debido,
        Abrió el pecho y sacándose
        Los alrededores de su corazón,
        Agitaba violentamente a una mujer,
        Volaba locamente por el techo del mundo
        Y los pueblos ardían, las banderas.

      Arriba

      Oración

        Habítame, penétrame.
        Sea tu sangre una como mi sangre.
        Tu boca entre a mi boca.
        Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
        Desgárrame.
        Caigas entera en mis entrañas.
        Anden tus manos en mis manos.
        Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
        rdeme, árdeme.
        Cólmeme tu dulzura.
        Báñeme tu saliva el paladar.
        Estés en mí como está la madera en el palito.
        Que ya no puedo así, con esta sed
        Quemándome.

        Con esta sed quemándome.

        La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.

      Arriba

      Oración de un desocupado

        Padre,
        Desde los cielos bájate, he olvidado
        Las oraciones que me enseñó la abuela,
        Pobrecita, ella reposa ahora,
        No tiene que lavar, limpiar, no tiene
        Que preocuparse andando el día por la ropa,
        No tiene que velar la noche, pena y pena,
        Rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

        Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
        Que me muero de hambre en esta esquina,
        Que no sé de qué sirve haber nacido,
        Que me miro las manos rechazadas,
        Que no hay trabajo, no hay,
        Bájate un poco, contempla
        Esto que soy, este zapato roto,
        Esta angustia, este estómago vacío,
        Esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
        Cavándome la carne,
        Este dormir así,
        Bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
        Te digo que no entiendo, Padre, bájate,
        Tócame el alma, mírame
        El corazón
        Yo no robé, no asesiné, fui niño
        Y en cambio me golpean y golpean,
        Te digo que no entiendo, Padre, bájate,
        Si estás, que busco
        Resignación en mí y no tengo y voy
        A agarrarme la rabia y a afilarla
        Para pegar y voy
        A gritar a sangre en cuello

      Arriba

      Otro mayo

        Cuando pasabas con tu otoño a cuestas
        Mayo por mi ventana
        Y hacías señales con la luz
        De las hojas finales
        ¿Qué me querías decir mayo?
        ¿Por qué eras triste o dulce en tu tristeza?
        Nunca lo supe pero siempre
        Había un hombre solo entre los oros de la calle

        Pero yo era ese niño
        Detrás de la ventana
        Cuando pasabas mayo
        Como abrigándome los ojos

        Y el hombre sería yo
        Ahora que recuerdo

      Arriba

      Poco se sabe

        Yo no sabía que
        No tenerte podía ser dulce como
        Nombrarte para que vengas aunque
        No vengas y no haya sino
        Tu ausencia tan
        Dura como el golpe que
        Me di en la cara pensando en vos

      Arriba

      Preguntas

        Ya que navegas por mi sangre
        Y conoces mis límites,
        Y me despiertas en la mitad del día
        Para acostarme en tu recuerdo
        Y eres furia de mi paciencia para mí,
        Dime qué diablos hago,
        Por qué te necesito,
        Quién eres, muda, sola, recorriéndome,
        Razón de mi pasión,
        Por qué quiero llenarte solamente de mí,
        Y abarcarte, acabarte,
        Mezclarme en tus cabellos
        Y eres única patria
        Contra las bestias del olvido.

      Arriba

      Presencia del otoño

        Debí decir te amo.
        Pero estaba el otoño haciendo señas,
        Clavándome sus puertas en el alma.

        Amada, tú, recíbelo.
        Vete por él, transporta tu dulzura
        Por su dulzura madre.
        Vete por él, por él, otoño duro,
        Otoño suave en quien reclino mi aire.

        Vete por él, amada.
        No soy yo el que te ama este minuto.
        Es él en mí, su invento.
        Un lento asesinato de ternura.

      Arriba

      Saber

        El poema nada en un viento y brilla.
        No sabe quien es hasta
        Que lo arrastran aquí, donde
        Seguramente morirá
        A la intemperie de las bestias.
        Me gustaría entender a las bestias
        Para entender mi bestia. La
        Realidad hace gemir con jadeos de animal.
        ¿Qué gracia fue ganada en su respiración?
        Ninguna que no fuera perdida.
        Abajo de lo suave crepita la sospecha.
        En estas manos.

      Arriba

      Sefiní

        Basta por esta noche cierro
        La puerta me pongo
        El saco guardo
        Los papelitos donde
        No hago sino hablar de ti
        Mentir sobre tu paradero
        Cuerpo que me has de temblar

      Arriba

      Si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas...

        Si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas
        Del que se tiró al mar/ ¿qué pasa con los hermanitos
        Que entierraron?/¿hojitas les crecen de los dedos?/¿arbolitos/
        [Otoños
        Que los deshojan como mudos?/en silencio

        Los hermanitos hablan de la vez
        Que estuvieron a dos tres dedos de la muerte/sonríen
        Recordando/aquel alivio sienten todavía
        Como si no hubieran morido/como si

        Oaco brillara y rodolfo mirase
        Toda la olvidadera que solía arrastrar
        Colgándole del hombro/o haroldo hurgando su amargura
        [(Siempre)
        Sacase el as de espadas/puso su boca contra el viento/

        Aspiró vida/vidas/con sus ojos miró la terrible/
        Pero ahora están hablando de cuando
        Operaron con suerte/nadie mató/nadie fue muerto/el enemigo
        Fue burlado y un poco de la humillación general

        Se rescató/con corajes/con sueños/tendidos
        En todo eso los compañeros/mudos/
        Deshuesándose en la noche de enero/
        Quietos por fin/solísimos/ sin besos

      Arriba

      Una mujer y un hombre

        Una mujer y un hombre llevados por la vida,
        Una mujer y un hombre cara a cara
        Habitan en la noche, desbordan por sus manos,
        Se oyen subir libres en la sombra,
        Sus cabezas descansan en una bella infancia
        Que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
        Una mujer y un hombre atados por sus labios
        Llenan la noche lenta con toda su memoria,
        Una mujer y un hombre más bellos en el otro
        Ocupan su lugar en la tierra.

      Arriba


Autores desconocidos


Seguidores


Indice autores conocidos

   Acuña, Manuel
   Alberti, Rafael
   Aldington, Richard
   Almagro, Ramón de
   Altolaguirre, Manuel
   Arteche, Miguel
   Baudelaire, Charles
   Beckett, Samuel
   Bécquer, Gustavo Adolfo
   Belli, Gioconda
   Benedetti, Mario - Parte I
   Benedetti, Mario - Parte II
   Bernárdez, Francisco Luis
   Blake, William
   Blanco, Andrés Eloy
   Bonnet, Piedad
   Borges, Jorge Luis
   Bosquet, Alain
   Bridges, Robert
   Browning, Robert
   Buesa, José Ángel
   Bukowski, Charles
   Camín, Alfonso
   Campoamor, Ramón de
   Castellanos, Rosario
   Celaya, Gabriel
   Cernuda, Luis
   Cortázar, Julio
   Cuesta, Jorge
   Darío, Rubén
   De Burgos, Julia
   De la Cruz, Sor Juana Inés
   Debravo, Jorge
   Delmar, Meira
   Díaz Mirón, Salvador
   Dickinson, Emily
   Donne, John
   Douglas, Keith
   Eguren, José María
   Espronceda, José de
   Ferrer, Marcelo D.
   Flores, Manuel
   Flórez, Julio
   Frost, Robert
   Gala, Antonio
   García Lorca, Federico
   Gelman, Juan
   Girondo, Oliverio
   Gómez Jattin, Raúl
   Gómez de Avellaneda, Gertrudis
   González, Ángel
   González Martínez, Enrique
   Guillén, Nicolás
   Gutiérrez Nájera, Manuel
   Hernández, Miguel
   Hesse, Hermann
   Hierro, José
   Hugo, Víctor
   Huidobro, Vicente
   Ibarbourou, Juana de
   Isaacs, Jorge
   Jiménez, Juan Ramón
   Joyce, James
   Keats, John
   Larkin, Philip
   Leopardi, Giacomo
   Lloréns Torres, Luis
   Lord Byron, George Gordon
   Lowell, Amy
   Loynaz, Dulce María
   Machado, Antonio
   Marchena, Julián
   Martí, José
   Milton, John
   Mistral, Gabriela
   Mitre, Eduardo
   Neruda, Pablo - Parte I
   Neruda, Pablo - Parte II
   Neruda, Pablo - Parte III
   Nervo, Amado - Parte I
   Nervo, Amado - Parte II
   Novo, Salvador
   Obligado, Pedro Miguel
   Otero, Blas de
   Owen, Gilberto
   Pacheco, José Emilio
   Palés Matos, Luis
   Parra, Nicanor
   Paz, Octavio - Parte I
   Paz, Octavio - Parte II
   Pedroni, José
   Pellicer, Carlos
   Pessoa, Fernando
   Pizarnik, Alejandra
   Plá, Josefina
   Poe, Edgar Allan
   Pombo, Rafael
   Raine, Kathleen
   Rébora, Marilina
   Reyes Ochoa, Alfonso
   Rimbaud, Arthur
   Rojas, Gonzalo
   Rojas, Jorge
   Romero, Elvio
   Ruy Sánchez, Alberto
   Sabines, Jaime
   Salinas, Pedro
   Santos Chocano, José
   Shakespeare, William
   Shelley, Percy Bysshe
   Silva, José Asunción
   Storni, Alfonsina
   Swann, Matilde Alba
   Symons, Julian
   Teillier, Jorge
   Tennyson, Alfred
   Thomas, Dylan
   Torres Bodet, Jaime
   Unamuno, Miguel de
   Urbina, Luis G.
   Vallejo, César
   Verlaine, Paul
   Villaurrutia, Xavier
   Whitman, Walt
   Wilde, Óscar
   Wordsworth, William
   Yeats, William Butler
   Zaid, Gabriel
   Zorrilla, José
   Zorrilla de San Martín, Juan


Otros enlaces

   Webs amigas

Visitas recibidas

.
Grandes poetas famosos | Great famous poets | Contacto: Monika Lekanda