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    Información biográfica

  1. Alerta
  2. Aquí estamos
  3. Arte poética
  4. Balada de lo que no vuelve
  5. Basta señora arpa de las bellas imágenes
  6. Campanario
  7. Contacto externo
  8. Depart
  9. Días y noches te he buscado
  10. El célebre océano
  11. El espejo de agua
  12. El invierno para beberlo
  13. El paso del retorno
  14. Ella
  15. Estrella hija de estrella
  16. Express
  17. Fatiga
  18. Hija
  19. Horas
  20. Ilusiones perdidas
  21. La poesía es un atentado celeste
  22. La vida es sueño
  23. Las ciudades
  24. Marino
  25. Me alejo en silencio
  26. Monumento al mar
  27. Noche
  28. Para llorar
  29. Poema funerario
  30. Señora
  31. Solitario invencible
  32. Sombra
  33. Una mirada para abatir al albatros
  34. Vaso
  35. Viajero
  36. III
  37. XVIII



      Información biográfica

        Nombre: Vicente García-Huidobro Fernández
        Lugar y fecha nacimiento: Santiago (Chile), 10 de enero de 1893
        Lugar y fecha defunción: Cartagena (Chile), 2 de enero de 1948 (54 años)

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        Alerta

          Media noche
          En el jardín
          Cada sombra es un arroyo
          Aquel ruido que se acerca no es un coche.

          Sobre el cielo de París
          Otto Von Zeppelín
          Las sirenas cantan
          Entre las olas negras
          Y este clarín que llama ahora
          No es un clarín de la Victoria
          Cien aeroplanos
          Vuelan en torno de la luna
          Paga tu pipa.

          Los obuses estallan como rosas maduras
          Y las bombas agujerean los días
          Canciones cortadas
          Tiemblan entre las ramas
          El viento cortisona las calles
          Como apagar la estrella del estanque.

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        Aquí estamos

          Nada está sujeto a los ojos para siempre
          Nada tiene lazos de leyenda a través del murmullo
          Sólo tu sombra da el destino y despierta la caverna
          Tu lumbre que suspira a modo de subir
          Entregándose entera en su esperanza
          Como chispa confiada y como signo de su hondura.

          Volvamos al principio sin conclusión alguna
          En virginal salida de la piel vidente
          Sin suceso del día ni del año sino largo memorial
          De la raíz a la más alta punta
          Con los dedos crecidos por el viento
          Y el terror de los anuncios obscuros regalados
          Humildemente regalados como semillas a la madre
          Así el barco buscado por sus aguas
          Ha de reconocer los fluidos de su acento
          Y será reconocido por las puertas hermanas.

          La idea es nacimiento y sepulcro de grandes alas
          Es vuelo general, es huñida de células y huesos
          En árbol repentino sin recuerdo aparente
          Es un río asomado a su balcón
          En el ir y venir de rincones incógnitos
          Entre cabezas y corazones asustados por su modo de ser
          Infinito alarido por el tiempo enseñado
          Con tanta muerte adentro que es cúspide de vida
          Interminable océano sacrificado a la noche
          Y noche sacrificada al sol que no la espera.

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        Arte poética

          Que el verso sea como una llave
          Que abra mil puertas.
          Una hoja cae; algo pasa volando;
          Cuanto miren los ojos creado sea,
          Y el alma del oyente quede temblando.

          Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
          El adjetivo, cuando no da vida, mata.

          Estamos en el ciclo de los nervios.
          El músculo cuelga,
          Como recuerdo, en los museos;
          Mas no por eso tenemos menos fuerza:
          El vigor verdadero
          Reside en la cabeza.

          Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!
          Hacedla florecer en el poema;
          Sólo para nosotros
          Viven todas las cosas bajo el sol.

          El Poeta es un pequeño Dios.

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        Balada de lo que no vuelve

          Venía hacia mí por la sonrisa
          Por el camino de su gracia
          Y cambiaba las horas del día
          El cielo de la noche se convertía en el cielo del amanecer
          El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros
          Las flores daban campanadas de alegría
          Y mi corazón se ponía a perfumar enloquecido.

          Van andando los días a lo largo del año
          ¿En dónde estás?
          Me crece la mirada
          Se me alargan las manos
          En vano la soledad abre sus puertas
          Y el silencio se llena de tus pasos de antaño
          Me crece el corazón
          Se me alargan los ojos
          Y quisiera pedir otros ojos
          Para ponerlos allí donde terminan los míos
          ¿En dónde estás ahora?
          ¿Qué sitio del mundo se está haciendo tibio con tu presencia?
          Me crece el corazón como una esponja
          O como esos corales que van a formar islas
          Es inútil mirar los astros
          O interrogar las piedras encanecidas
          Es inútil mirar ese árbol que te dijo adiós el último
          Y te saludará el primero a tu regreso
          Eres sustancia de lejanía
          Y no hay remedio
          Andan los días en tu busca
          A qué seguir por todas partes la huella de sus pasos
          El tiempo canta dulcemente
          Y si mis ojos os dicen
          Cuánta vida he vivido y cuánta muerte he muerto
          Ellos podrían también deciros
          Cuánta vida he muerto y cuánta muerte he vivido.

          ¡Oh mis fantasmas! ¡Oh mis queridos espectros!
          La noche ha dejado noche en mis cabellos
          ¿En dónde estuve? ¿Por dónde he andado?
          ¿Pero era ausencia aquella o era mayor presencia?

          Cuando las piedras oyen mi paso
          Sienten una ternura que les ensancha el alma
          Se hacen señas furtivas y hablan bajo:
          Allí se acerca el buen amigo
          El hombre de las distancias
          Que viene fatigado de tanta muerte al hombro
          De tanta vida en el pecho
          Y busca dónde pasar la noche.

          Heme aquí ante vuestros limpios ojos
          Heme aquí vestido de lejanías
          Atrás quedaron los negros nubarrones
          Los años de tinieblas en el antro olvidado
          Traigo un alma lavada por el fuego
          Vosotros me llamáis sin saber a quién llamáis
          Traigo un cristal sin sombra, un corazón que no decae
          La imagen de la nada y un rostro que sonríe
          Traigo un amor muy parecido al universo
          La poesía me despejó el camino
          Ya no hay banalidades en mi vida
          ¿Quién guió mis pasos de modo tan certero?

          Mis ojos dicen a aquellos que cayeron
          Disparad contra mí vuestros dardos
          Vengad en mí vuestras angustias
          Vengad en mí vuestros fracasos
          Yo soy invulnerable
          He tomado mi sitio en el cielo como el silencio.

          Los siglos de la tierra me caen en los brazos
          Yo soy amigos el viajero sin fin
          Las alas de la enorme aventura
          Batían entre inviernos y veranos
          Mirad cómo suben estrellas en mi alma
          Desde que he expulsado las serpientes del tiempo oscurecido.

          ¿Cómo podremos entendernos?
          Heme aquí de regreso de donde no se vuelve
          Compasión de las olas y piedad de los astros
          ¡Cuánto tiempo perdido! Este es el hombre de las lejanías
          El que daba vuelta las páginas de los muertos
          Sin tiempo, sin espacio, sin corazón, sin sangre
          El que andaba de un lado para otro
          Desesperado y solo en las tinieblas
          Solo en el vacío
          Como un perro que ladra hacia el fondo de un abismo.

          ¡Oh vosotros! ¡Oh mis buenos amigos!
          Los que habéis tocado mis manos
          ¿Qué habéis tocado?
          Y vosotros que habéis escuchado mi voz
          ¿Qué habéis escuchado?
          Y los que habéis contemplado mis ojos
          ¿Qué habéis contemplado?

          Lo he perdido todo y todo lo he ganado
          Y ni siquiera pido
          La parte de la vida que me corresponde
          Ni montañas de fuego ni mares cultivados
          Es tanto más lo que he ganado que lo que he perdido
          Así es el viaje al fin del mundo
          Y esta es la corona de sangre de la gran experiencia
          La corona regalo de mi estrella
          ¿En dónde estuve, en dónde estoy?

          Los árboles lloran, un pájaro canta inconsolable
          Decid, ¿quién es el muerto?
          El viento me solloza
          ¡Qué inquietudes me has dado!
          Algunas flores exclaman
          ¿Estás vivo aún?
          ¿Quién es el muerto entonces?
          Las aguas gimen tristemente
          ¿Quién ha muerto en estas tierras?
          Ahora sé lo que soy y lo que era
          Conozco la distancia que va del hombre a la verdad
          Conozco la palabra que aman los muertos
          Este es el que ha llorado el mundo el que ha llorado resplandores.

          Las lágrimas se hinchan, se dilatan
          Y empiezan a girar sobre su eje
          Heme aquí ante vosotros
          Cómo podremos entendernos
          Cómo saber lo que decimos
          Hay tantos muertos que me llaman
          Allí donde la tierra pierde su ruido
          Allí donde me esperan mis queridos fantasmas
          Mis queridos espectros
          Miradme, os amo tanto pero soy extranjero
          ¿Quién salió de su tierra
          Sin saber el hondor de su aventura?
          Al desplegar las alas
          El mismo no sabía qué vuelo era su vuelo.

          Vuestro tiempo y vuestro espacio
          No son mi espacio ni mi tiempo
          ¿Quién es el extranjero? ¿Reconocéis su andar?
          Es el que vuelve con un sabor de eternidad en la garganta
          Con un olor de olvido en los cabellos
          Con un sonar de venas misteriosas
          Es este que está llorando el universo
          Que sobrepasó la muerte y el rumor de la selva secreta
          Soy impalpable ahora como ciertas semillas
          Que el viento mismo que las lleva no las siente
          Oh poesía, nuestro reino empieza.

          Este es aquel que durmió muchas veces
          Allí donde hay que estar alerta
          Donde las rocas prohíben la palabra
          Allí donde se confunde la muerte con el canto del mar
          Ahora vengo a saber que fui a buscar las llaves
          He aquí las llaves
          ¿Quién las había perdido?
          ¿Cuánto tiempo ha que se perdieron?
          Nadie encontró las llaves perdidas en el tiempo y en las brumas
          ¡Cuántos siglos perdidas!

          Al fondo de las tumbas
          Al fondo de los mares
          Al fondo del murmullo de los vientos
          Al fondo del silencio
          He aquí los signos
          ¡Cuánto tiempo olvidados!
          Pero entonces, amigo, ¿qué vas a decirnos?
          ¿Quién ha de comprenderte? ¿De dónde vienes?
          ¿En dónde estabas? ¿En qué alturas, en qué profundidades?
          Andaba por la historia del brazo con la muerte
          Oh hermano, nada voy a decirte
          Cuando hayas tocado lo que nadie puede tocar
          Más que el árbol te gustará callar.

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        Basta señora arpa de las bellas imágenes

          Basta señora arpa de las bellas imágenes
          De los furtivos cosmos iluminados
          Otra cosa, otra cosa buscamos
          Sabemos posar un beso como una mirada
          Plantar miradas como árboles
          Enjaular árboles como pájaros
          Regar pájaros como heliotropos
          Tocar un heliotropo como una música
          Vaciar una música como un saco
          Degollar un saco como un pingüino
          Cultivar pingüinos como viñedos
          Ordeñar un viñedo como una vaca
          Desarbolar vacas como veleros
          Peinar un velero como un cometa
          Desembarcar cometas como turistas
          Embrujar turistas como serpientes
          Cosechar serpientes como almendras
          Desnudar una almendra como un atleta
          Leñar atletas como cipreses
          Iluminar cipreses como faroles
          Anidar faroles como alondras
          Exhalar alondras como suspiros
          Bordar suspiros como sedas
          Derramar sedas como ríos
          Tremolar un río como una bandera
          Desplumar una bandera como un gallo
          Apagar un gallo como un incendio
          Bogar en incendios como en mares
          Segar mares como trigales
          Repicar trigales como campanas
          Desangrar campanas como corderos
          Dibujar corderos como sonrisas
          Embotellar sonrisas como licores
          Engastar licores como alhajas
          Electrizar alhajas como crepúsculos
          Tripular crepúsculos como navíos
          Descalzar un navío como un rey
          Colgar reyes como auroras
          Crucificar auroras como profetas
          Etc. etc. etc.
          Basta señor violín hundido en una ola ola
          Cotidiana ola de religión miseria
          De sueño en sueño posesión de pedrerías.

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        Campanario

          A cada son de la campana
          Un pájaro volaba:
          Pájaros de ala inversa
          Que mueren entre las tejas,
          Donde ha caído la primera canción.

          Al fondo de la tarde,
          Las llamas vegetales.
          En cada hoja tiembla el corazón,
          Y una estrella se enciende a cada paso.

          Los ojos guardan algo
          Que palpita en la voz.
          Sobre la lejanía
          Un reloj se vacía.

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        Contacto externo

          Mis ojos de plaza pública
          Mis ojos de silencio y de desierto
          El dulce tumulto interno
          La soledad que se despierta
          Cuando el perfume se separa de las flores y emprende el viaje
          Y el río del alma largo largo
          Que no dice más ni tiempo ni espacio.

          Un día vendrá ha venido ya
          La selva forma una sustancia prodigiosa
          La luna tose
          El mar desciende de su coche
          Un jour viendra est déjà venu
          Y yo no digo más ni primavera ni invierno.

          Hay que saltar del corazón al mundo
          Hay que construir un poco de infinito para el hombre.

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        Depart

          La barca se alejaba
          Sobre las olas cóncavas.

          De qué garganta sin plumas
          Brotaban las canciones.

          Una nube de humo y un pañuelo
          Se batían al viento.

          Las flores del solsticio
          Florecen al vacío.

          Y en vano hemos llorado
          Sin poder recogerlas.

          El último verso nunca será cantado.

          Levantando un niño al viento
          Una mujer decía adiós desde la playa.

          Todas las golondrinas se rompieron las alas.

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        Días y noches te he buscado

          Días y noches te he buscado
          Sin encontrar el sitio en donde cantas.
          Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo.
          Te has perdido entre las lágrimas.

          Noches y noches te he buscado
          Sin encontrar el sitio en donde lloras
          Porque yo sé que estás llorando.
          Me basta con mirarme en un espejo
          Para saber que estás llorando y me has llorado.

          Sólo tú salvas el llanto
          Y de mendigo oscuro
          Lo haces rey coronado por tu mano.

        Arriba

        El célebre océano

          El mar decía a sus olas
          Hijas mías volved pronto
          Yo veo desde aquí las esfinges en equilibrio sobre el alambre
          Veo una calle perdida en el ojo del muerto
          Hijas mías llevad vuestras cartas y no tardéis
          Cada vez más rápidos los árboles crecen
          Cada vez más rápidas las olas mueren
          Los récord de la cabeza son batidos por los brazos
          Los ojos son batidos por las orejas
          Sólo las voces luchan todavía contra el día.

          Creéis que oye nuestras voces
          El día tan maltratado por el océano
          Creéis que comprende la plegaria inmensa de esta agua que cruje
          Sobre sus huesos.

          Mirad el cielo muriente y las virutas del mar
          Mirad la luz vacía como aquel que abandonó su casa
          El océano se fatiga de cepillar las playas
          De mirar con un ojo los bajos relieves del cielo
          Con un ojo tan casto como la muerte que lo aduerme
          Y se aduerme en su vientre.

          El océano ha crecido de algunas olas
          El seca su barba
          Estruja su casaca confortable
          Saluda al sol en el mismo idioma
          Ha crecido de cien olas.

          Esto se debe a su inclinación natural
          Tan natural como su verde
          Más verde que los ojos que miran la hierba
          La hierba de conducta ejemplar.

          El mar ríe y bate la cola
          Ha crecido de mil olas.

        Arriba

        El espejo de agua

          Mi espejo, corriente por las noches,
          Se hace arroyo y se aleja de mi cuarto.

          Mi espejo, más profundo que el orbe
          Donde todos los cisnes se ahogaron.

          Es un estanque verde en la muralla
          Y en medio duerme tu desnudez anclada.

          Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos,
          Mis ensueños se alejan como barcos.

          De pie en la popa siempre me veréis cantando.
          Una rosa secreta se hincha en mi pecho
          Y un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo.

        Arriba

        El invierno para beberlo

          El invierno ha llegado al llamado de alguien
          Y las miradas emigran hacia los calores conocidos
          Esta noche el viento arrastra sus chales de viento
          Tejed queridos pájaros míos un techo de cantos sobre las avenidas

          Oíd crepitar el arcoíris mojado
          Bajo el peso de los pájaros se ha plegado

          La amargura teme a las intemperies
          Pero nos queda un poco de ceniza del ocaso
          Golondrinas de mi pecho qué mal hacéis
          Sacudiendo siempre ese abanico vegetal

          Seducciones de antesala en grado de aguardiente
          Alejemos en seguida el coche de las nieves
          Bebo lentamente tus miradas de justas calorías

          El salón se hincha con el vapor de las bocas
          Las miradas congeladas cuelgan de la lámpara
          Y hay moscas
          Sobre los suspiros petrificados

          Los ojos están llenos de un líquido viajero
          Y cada ojo tiene un perfume especial
          El silencio es una planta que brota al interior
          Si el corazón conserva su calefacción igual

          Afuera se acerca el coche de las nieves
          Trayendo su termómetro de ultratumba
          Y me adormezco con el ruido del piano lunar
          Cuando se estrujan las nubes y cae la lluvia

          Cae
          Nieve con gusto a universo
          Cae
          Nieve que huele a mar

          Cae
          Nieve perfecta de los violines
          Cae
          La nieve sobre las mariposas

          Cae
          Nieve en copos de olores
          La nieve en tubo inconsistente

          Cae
          Nieve a paso de flor
          Nieva nieve sobre todos los rincones del tiempo

          Simiente de sonido de campanas
          Sobre los naufragios más lejanos
          Calentad vuestros suspiros en los bolsillos
          Que el cielo peina sus nubes antiguas
          Siguiendo los gestos de nuestras manos

          Lágrimas astrológicas sobre nuestras miserias
          Y sobre la cabeza del patriarca guardián del frío
          El cielo emblanquece nuestra atmósfera
          Entre las palabras heladas a medio camino
          Ahora que el patriarca se ha dormido
          La nieve se desliza se desliza
          Se desliza
          Desde su barba pulida.

        Arriba

        El paso del retorno

          Yo soy ese que salió hace un año de su tierra
          Buscando lejanías de vida y muerte
          Su propio corazón y el corazón del mundo
          Cuando el viento silbaba entrañas
          En un crepúsculo gigante y sin recuerdos.

          Guiado por mi estrella
          Con el pecho vacío
          Y los ojos clavados en la altura
          Salí hacia mi destino.

          Oh mis buenos amigos
          ¿Me habéis reconocido?
          He vivido una vida que no puede vivirse
          Pero tú, poesía, no me has abandonado un solo instante.

          Oh mis amigos, aquí estoy
          Vosotros sabéis acaso lo que yo era
          Pero nadie sabe lo que soy
          El viento me hizo viento
          La sombra me hizo sombra
          El horizonte me hizo horizonte preparado a todo.

          La tarde me hizo tarde
          Y el alba me hizo alba para cantar de nuevo.

          Oh poeta, esos tremendos ojos
          Ese andar de alma de acero y de bondad de mármol
          Este es aquel que llegó al final del último camino
          Y que vuelve quizás con otro paso
          Hago al andar el ruido de la muerte
          Y si mis ojos os dicen
          Cuánta vida he vivido y cuánta muerte he muerto
          Ellos podrían también deciros
          Cuánta vida he muerto y cuánta muerte he vivido.

          ¡Oh mis fantasmas! ¡Oh mis queridos espectros!
          La noche ha dejado noche en mis cabellos
          ¿En dónde estuve? ¿Por dónde he andado?
          ¿Pero era ausencia aquella o era mayor presencia?

          Cuando las piedras oyen mi paso
          Sienten una ternura que les ensancha el alma
          Se hacen señas furtivas y hablan bajo:
          Allí se acerca el buen amigo
          El hombre de las distancias
          Que viene fatigado de tanta muerte al hombro
          De tanta vida en el pecho
          Y busca donde pasar la noche.

          Heme aquí ante vuestros limpios ojos
          Heme aquí vestido de lejanías
          Atrás quedaron los negros nubarrones
          Los años de tinieblas en el antro olvidado
          Traigo un alma lavada por el fuego
          Vosotros me llamáis sin saber a quién llamáis
          Traigo un cristal sin sombra un corazón que no decae
          La imagen de la nada y un rostro que sonríe
          Traigo un amor muy parecido al universo
          La Poesía me despejó el camino
          Ya no hay banalidades en mi vida
          ¿Quién guió mis pasos de modo tan certero?

          Mis ojos dicen a aquellos que cayeron
          Disparad contra mí vuestros dardos
          Vengad en mí vuestras angustias
          Vengad en mí vuestros fracasos
          Yo soy invulnerable
          He tomado mi sitio en el cielo como el silencio.

          Los siglos de la tierra me caen en los brazos
          Yo soy amigos el viajero sin fin
          Las alas de la enorme aventura
          Batían entre inviernos y veranos
          Mirad cómo suben estrellas en mi alma
          Desde que he expulsado las serpientes del tiempo oscurecido.

          ¿Cómo podremos entendernos?
          Heme aquí de regreso de donde no se vuelve
          Compasión de las olas y piedad de los astros
          ¡Cuánto tiempo perdido! Este es el hombre de las lejanías
          El que daba vuelta las páginas de los muertos
          Sin tiempo sin espacio sin corazón sin sangre
          El que andaba de un lado para otro
          Desesperado y solo en las tinieblas
          Solo en el vacío
          Como un perro que ladra hacia el fondo de un abismo.

          ¡Oh vosotros! ¡Oh mis buenos amigos!
          Los que habéis tocado mis manos
          ¿Qué habéis tocado?
          Y vosotros que habéis escuchado mi voz
          ¿Qué habéis escuchado?
          Y los que habéis contemplado mis ojos
          ¿Qué habéis contemplado?

          Lo he perdido todo y todo lo he ganado
          Y ni siquiera pido
          La parte de la vida que me corresponde
          Ni montañas de fuego ni mares cultivados
          Es tanto más lo que he ganado que lo que he perdido
          Así es el viaje al fin del mundo
          Y ésta es la corona de sangre de la gran experiencia
          La corona regalo de mi estrella
          ¿En dónde estuve, en dónde estoy?

          Los árboles lloran un pájaro canta inconsolable
          Decid, ¿quién es el muerto?
          El viento me solloza
          ¡Qué inquietudes me has dado!
          Algunas flores exclaman
          ¿Estás vivo aún?
          ¿Quién es el muerto entonces?
          Las aguas gimen tristemente
          ¿Quién ha muerto en estas tierras?
          Ahora sé lo que soy y lo que era
          Conozco la distancia que va del hombre a la verdad
          Conozco la palabra que aman los muertos
          Este es el que ha llorado el mundo el que ha llorado resplandores.

          Las lágrimas se hinchan, se dilatan
          Y empiezan a girar sobre su eje.
          Heme aquí ante vosotros
          Cómo podremos entendernos, cómo saber lo que decimos
          Hay tantos muertos que me llaman
          Allí donde la tierra pierde su ruido
          Allí donde me esperan mis queridos fantasmas
          Mis queridos espectros
          Miradme, os amo tanto pero soy extranjero
          ¿Quién salió de su tierra
          Sin saber el hondor de su aventura?
          Al desplegar las alas
          Él mismo no sabía qué vuelo era su vuelo.

          Vuestro tiempo y vuestro espacio
          No son mi espacio ni mi tiempo
          ¿Quién es el extranjero? ¿Reconocéis su andar?
          Es el que vuelve con un sabor de eternidad en la garganta
          Con un olor de olvido en los cabellos
          Con un sonar de venas misteriosas
          Es este que está llorando el universo
          Que sobrepasó la muerte y el rumor de la selva secreta
          Soy impalpable ahora, como ciertas semillas
          Que el viento mismo que las lleva no las siente
          Oh Poesía nuestro reino empieza.

          Este es aquel que durmió muchas veces
          Allí donde hay que estar alerta
          Donde las rocas prohíben la palabra
          Allí donde se confunde la muerte con el canto del mar
          Ahora vengo a saber que fui a buscar las llaves
          He aquí las llaves
          ¿Quién las había perdido?
          ¿Cuánto tiempo ha que se perdieron?
          Nadie encontró las llaves perdidas en el tiempo y en las brumas
          ¡Cuántos siglos perdidas!

          Al fondo de las tumbas
          Al fondo de los mares
          Al fondo del murmullo de los vientos
          Al fondo del silencio
          He aquí los signos
          ¡Cuánto tiempo olvidados!
          Pero entonces amigo, ¿qué vas a decirnos?
          ¿Quién ha de comprenderte? ¿De dónde vienes?
          ¿En dónde estabas? ¿En qué alturas, en qué profundidades?
          Andaba por la Historia del brazo con la muerte.

          Oh hermano, nada voy a decirte
          Cuando hayas tocado lo que nadie puede tocar
          Más que el árbol te gustará callar.

        Arriba

        Ella

          Ella daba dos pasos hacia delante
          Daba dos pasos hacia atrás
          El primer paso decía buenos días señor
          El segundo paso decía buenos días señora
          Y los otros decían cómo está la familia
          Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo.

          Ella llevaba una camisa ardiente
          Ella tenía ojos de adormecedora de mares
          Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
          Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza.

          Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
          Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla.

          Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
          Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
          Era hermosa como un cielo bajo una paloma.

          Tenía una boca de acero
          Y una bandera mortal dibujada entre los labios
          Reía como el mar que siente carbones en su vientre
          Como el mar cuando la luna se mira ahogarse
          Como el mar que ha mordido todas las playas
          El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia
          Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
          Antes que el viento norte abra sus ojos
          Era hermosa en sus horizontes de huesos
          Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado
          Como el cielo a caballo sobre las palomas.

        Arriba

        Estrella hija de estrella

          Había signos en el aire
          Había presagios en el cielo
          Tenía que brotar la gracia de repente
          Con sus pasos de gloria
          Con todos sus gérmenes sagrados
          Con su aliento de vida o muerte.

          Venía la belleza de quién sabe donde
          Venía hacía mis ojos
          Con su andar de planeta seguro de su tiempo...
          Es la ley misteriosa que de pronto se encarna
          Y se hace realidad en un instante.

          El azar se presenta
          Con todas sus fuerzas invencibles
          El azar con sus constelaciones desatadas
          Que súbito se anudan
          Para cumplir con un destino en las piedras lentas
          El aire vibra de los sonidos de la vieja flauta
          Una dulce amistad ha nacido en el mundo
          Acaso un gran peligro se yergue de su noche.

          La voz de un hombre dice Estrella
          Y tiembla como una estrella
          El viento pasa y el azul amado
          Deja caer su aroma
          Para ungir las cabezas señaladas.

          Ahí viene sobre dos pies alados
          Envuelta de música de nardos y de bosques
          La gracia y la belleza
          Entre los ruidos de las calles
          Sobre sus pies alados
          Aparece de pronto entre los hombres y las casas
          Y todo cae en el vacío.

          Los ruidos, las casas y las calles
          Como las ropas de una mujer que se desnuda
          Sólo tú quedas en el mundo
          Sólo tu cuerpo como una flor inmensa
          Que llena de universo.

          ¡Oh tierra cómo te has hecho bella en un instante!

          Dos miradas se cruzan
          Y canta un árbol nuevo
          Dos manos se entrelazan
          Dos anhelos se encuentran
          Dos angustias se hablan en secreto
          ¿Por qué, razón?
          Solo los signos y el azar lo saben.

          Dos corazones reconocen un impulso ciego
          Y el camino que se abre al infinito.

          Un hombre dice estrella
          Y hay un temblor en los espacios
          Un hombre dice Mar
          Y las olas se agrandan satisfechas
          Un hombre dice Selva
          Y los árboles comprenden su deber milenario
          Un hombre dice Viento
          Y todo se agita hasta la muerte.

          Estrella yo no te pido tu destino
          Ni exijo, mas aroma a la flor de la tarde
          Yo quiero solo una amistad de anchas orillas
          Un gran río profundo
          Que embruje mi país
          Y haga cantar las aguas dormiladas
          Que siempre creen olvidar su vida.

          La calle del azar
          El punto mismo
          Donde se encuentran los designios.

          Los ojos se adivinan
          Se entornan suaves
          Saben que juntos van a mirar las cosas
          Los labios se presienten
          Palpitan como flores que empiezan la jornada
          ¿Son besos? ¿Son palabras?
          ¿Es un cambio de ideas a través de los años?
          Por qué llegas tan tarde a mi jardín
          Por qué no apresuraste la marcha en las tinieblas?
          ¿Con qué derecho el tiempo
          Separa la flor del árbol que era suyo?
          ¿Por qué pone distancias en los años?
          ¿No sabes que este trozo de tierra te aguardaba
          Cansado de cantar y de llamarte?

          Yo te había elegido
          Como la tierra el árbol de su gracia
          Como el naufragio al barco más amado
          Esto es grande y es triste
          Porque no hay modo de cambiar los signos
          Mi exaltación acaso te asustaba
          Ella era real como las tempestades
          Perdona lo que venga y es que ya ha nacido
          No es culpa mía si el destino habla
          Entre el cielo y la tierra
          Hay algo grande que comienza
          Tierra y cielo sienten temblar las rocas y las nubes
          Cielo y tierra son cómplices del sueño
          Y sus pájaros nacientes sin permiso.

          ¿Serás mi estrella
          Entre la vida y la muerte sorprendida?
          Ven hacia mi más mía que mis huesos
          Ven entre mirtos y mármoles profundos
          ¡Oh cuerpo del ritmo eterno!
          ¡Oh la amistad de músicas y cielos infinitos!
          ¡Oh belleza del mundo!
          Permíteme acordarme de mí mismo.

        Arriba

        Express

          Una corona yo me haría
          De todas las ciudades recorridas
          Londres Madrid París
          Roma Nápoles Zurich

          Silban en los llanos
          Locomotoras cubiertas de algas.

          Aquí nadie ha encontrado

          De todos los ríos navegados
          Yo me haría un collar

          El Amazonas El Sena
          El Támesis El Rin

          Cien embarcaciones sabias
          Que han plegado las alas

          Y mi canción de marinero huérfano
          Diciendo adiós a las playas

          Aspirar el aroma del Monte Rosa
          Trenzar las canas errantes del Monte Blanco
          Y sobre el Zenit del Monte Cenis
          Encender en el sol muriente
          El último cigarro

          Un silbido horada el aire
          No es un juego de agua

          Adelante

          Apeninos gibosos
          Marchan hacia el desierto

          Las estrellas del oasis
          Nos darán miel de sus dátiles

          En la montaña
          El viento hace crujir las jarcias
          Y todos los montes dominados
          Los volcanes bien cargados
          Levarán el ancla.

        Arriba

        Fatiga

          Marcho día y noche
          Como un parque desolado.
          Marcho día y noche entre esfinges caídas de mis ojos;
          Miro el cielo y su hierba que aprende a cantar;
          Miro el campo herido a grandes gritos,
          Y el sol en medio del viento.

          Acaricio mi sombrero lleno de luz especial;
          Paso la mano sobre el lomo del viento;
          Los vientos, que pasan como las semanas;
          Los vientos y las luces con gestos de fruta y sed de sangre;
          Las luces, que pasan como los meses;
          Cuando la noche se apoya sobre las casas,
          Y el perfume de los claveles gira en torno de su eje.

          Tomo asiento, como el canto de los pájaros;
          Es la fatiga lejana y la neblina;
          Caigo como el viento sobre la luz.

          Caigo sobre mi alma.
          He ahí el pájaro de los milagros;
          He ahí los tatuajes de mi castillo;
          He ahí mis plumas sobre el mar, que grita adiós.

          Caigo de mi alma.
          Y me rompo en pedazos de alma sobre el invierno;
          Caigo del viento sobre la luz;
          Caigo de la paloma sobre el viento.

        Arriba

        Hija

          Tengo tu rostro entre las manos
          Oh aire dulce retrato de aire
          Anillo del mundo y del pasado
          Tu rostro de silencio
          Rostro de lámpara tierna
          Con qué facilidad te formas en mis ojos
          Como vuelves alegrando la negrura.

          Miseria del recuerdo
          En el umbral del frío la selva se hace sueño
          Se desprenden las hojas
          Se mueren las miradas gota a gota.

        Arriba

        Horas

          El villorrio.
          Un tren detenido sobre el llanto.

          En cada charco
          Duermen las estrellas sordas,
          Y el agua tiembla.

          Cortinaje al viento,
          La noche cuelga en la arboleda.

          En el campanario florecido
          Una gotera viva
          Desangra las estrellas.

          De cuando en cuando
          Las horas maduras
          Caen sobre la vida.

        Arriba

        Ilusiones perdidas

          Hoja del árbol caída en infancia
          Hoja caída de rodillas
          En el centro de su olvido
          Dulce juguete de esperanzas y relámpagos
          Sangrando la cabeza malherida
          Como las ilusiones ópticas
          En su palacio de muerte inolvidable
          Constante barco de corazón doliente
          Entre naufragio y sombra apresurada.

          Hoja del nudo caído en árbol caído en infancia
          Adónde te arrastran hoja de dulce corazón
          Y los excesos del fuego de las águilas visuales
          Hojas de las ramas calefaccionables
          Detenidas en el aire
          Prontas a podredumbre entre sus propios brazos
          Como las aguas embrujadas.

        Arriba

        La poesía es un atentado celeste

          Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
          Hay la espera de mí mismo
          Y esta espera es otro modo de presencia
          La espera de mi retorno
          Yo estoy en otros objetos
          Ando en viaje dando un poco de mi vida
          A ciertos árboles y a ciertas piedras
          Que me han esperado muchos años
          Se cansaron de esperarme y se sentaron

          Yo no estoy y estoy
          Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
          Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
          Y yo querría el de ellos para expresarlos
          He aquí el equívoco el atroz equívoco.

          Angustioso lamentable
          Me voy adentrando en estas plantas
          Voy dejando mis ropas
          Se me van cayendo las carnes
          Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
          Me estoy haciendo árbol.

          Cuántas cosas me he ido convirtiendo en otras cosas
          Es doloroso y lleno de ternura.

          Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación
          Hay que guardar silencio. Esperar en silencio.

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        La vida es sueño

          Los ojos andan de día en día
          Las princesas posan de rama en rama
          Como la sangre de los enanos
          Que cae igual que todas sobre las hojas
          Cuando llega su hora de noche en noche.

          Las hojas muertas quieren hablar
          Son gemelas de voz dolorida
          Son la sangre de las princesas
          Y los ojos de rama en rama
          Que caen igual que los astros viejos
          Con las alas rotas como corbatas.

          La sangre cae de rama en rama
          De ojo en ojo y de voz en voz
          La sangre cae como corbatas
          No puede huir saltando como los enanos
          Cuando las princesas pasan
          Hacia sus astros doloridos.

          Como las alas de las hojas
          Como los ojos de las olas
          Como las hojas de los ojos
          Como las olas de las alas.

          Las horas caen de minuto en minuto
          Como la sangre
          Que quiere hablar.

        Arriba

        Las ciudades

          En las ciudades
          Hablan
          Hablan
          Pero nadie dice nada.

          La tierra desnuda aún rueda
          Y hasta las piedras gritan.

          Soldados vestidos de nubes azules
          El cielo envejece entre las manos
          Y la canción en la trinchera.

          Los trenes se alejan por sobre cuerdas paralelas.

          Lloran en todas las estaciones.

          El primer muerto ha sido un poeta
          Se vio escapar un pájaro de su herida.

          El aeroplano blanco de nieve
          Gruñe entre las palomas del atardecer.

          Un día se había perdido en el humo de los cigarros.

          Nublados de las usinas
          Nublados del cielo.

          Es un espejismo.

          Las heridas de los aviadores sangran en todas las estrellas.

          Un grito de angustia
          Se ahogó en medio de la bruma
          Y un niño arrodillado.

          Alza las manos
          Todas las madres del mundo lloran.

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        Marino

          Aquel pájaro que vuela por primera vez
          Se aleja del nido mirando hacia atrás.

          Con el dedo en los labios
          Os he llamado.

          Yo inventé juegos de agua
          En la cima de los árboles.

          Te hice la más bella de las mujeres
          Tan bella que enrojecías en las tardes.

          La luna se aleja de nosotros
          Y arroja una corona sobre el polo.

          Hice correr ríos
          Que nunca han existido.

          De un grito elevé una montaña
          Y en torno bailamos una nueva danza.

          Corté todas las rosas
          De las nubes del este.

          Y enseñé a cantar un pájaro de nieve.

          Marchemos sobre los meses desatados.

          Soy el viejo marino
          Que cose los horizontes cortados.

        Arriba

        Me alejo en silencio

          Me alejo en silencio como una cinta de seda
          Paseante de arroyos
          Todos los días me ahogo
          En medio de plantaciones de plegarias
          Las catedrales de mis ternuras cantan a la noche bajo el agua
          Y esos cantos forman las islas del mar.

          Soy el paseante
          El paseante que se parece a las cuatro estaciones.

          El bello pájaro navegante
          Era como un reloj envuelto en algodón
          Antes de volar me ha dicho tu nombre.

          El horizonte colonial está cubierto todo de cortinajes
          Vamos a dormir bajo el árbol parecido a la lluvia.

        Arriba

        Monumento al mar

          Paz sobre la constelación cantante de las aguas
          Entrechocadas como los hombros de la multitud
          Paz en el mar a las olas de buena voluntad
          Paz sobre la lápida de los naufragios
          Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas
          Y si yo soy el traductor de las olas
          Paz también sobre mí.

          He aquí el molde lleno de trizaduras del destino
          El molde de la venganza
          Con sus frases iracundas despegándose de los labios
          He aquí el molde lleno de gracia
          Cuando eres dulce y estás allí hipnotizado por las estrellas.

          He aquí la muerte inagotable desde el principio del mundo
          Porque un día nadie se paseará por el tiempo
          Nadie a lo largo del tiempo empedrado de planetas difuntos.

          Este es el mar
          El mar con sus olas propias
          Con sus propios sentidos
          El mar tratando de romper sus cadenas
          Queriendo imitar la eternidad
          Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena
          O el jardín de los astros que pesan en el cielo
          Sobre las tinieblas que arrastramos
          O que acaso nos arrastran
          Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna
          Y se hace más oscuro que las encrucijadas de la muerte.

          El mar entra en la carroza de la noche
          Y se aleja hacia el misterio de sus parajes profundos
          Se oye apenas el ruido de las ruedas
          Y el ala de los astros que penan en el cielo
          Este es el mar
          Saludando allá lejos la eternidad
          Saludando a los astros olvidados
          Y a las estrellas conocidas.

          Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño
          El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas
          Manos temblorosas
          El mar empujando las olas
          Sus olas que barajan los destinos.

          Levántate y saluda el amor de los hombres.

          Escucha nuestras risas y también nuestro llanto
          Escucha los pasos de millones de esclavos
          Escucha la protesta interminable
          De esa angustia que se llama hombre
          Escucha el dolor milenario de los pechos de carne
          Y la esperanza que renace de sus propias cenizas cada día.

          También nosotros te escuchamos
          Rumiando tantos astros atrapados en tus redes
          Rumiando eternamente los siglos naufragados
          También nosotros te escuchamos.

          Cuando te revuelcas en tu lecho de dolor
          Cuando tus gladiadores se baten entre sí.

          Cuando tu cólera hace estallar los meridianos
          O bien cuando te agitas como un gran mercado en fiesta
          O bien cuando maldices a los hombres
          O te haces el dormido
          Tembloroso en tu gran telaraña esperando la presa.

          Lloras sin saber por qué lloras
          Y nosotros lloramos creyendo saber por qué lloramos
          Sufres sufres como sufren los hombres
          Que oiga rechinar tus dientes en la noche
          Y te revuelques en tu lecho
          Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos
          Que los niños apedreen tus ventanas
          Que te arranquen el pelo
          Tose tose revienta en sangre tus pulmones
          Que tus resortes enmohezcan
          Y te veas pisoteado como césped de tumba.

          Pero soy vagabundo y tengo miedo que me oigas
          Tengo miedo de tus venganzas
          Olvida mis maldiciones y cantemos juntos esta noche
          Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar
          Olvida los presagios funestos
          Olvida la explosión de mis praderas
          Yo te tiendo las manos como flores
          Hagamos las paces te digo
          Tú eres el más poderoso
          Que yo estreche tus manos en las mías
          Y sea la paz entre nosotros.

          Junto a mi corazón te siento
          Cuando oigo el gemir de tus violines
          Cuando estás ahí tendido como el llanto de un niño
          Cuando estás pensativo frente al cielo
          Cuando estás dolorido en tus almohadas
          Cuando te siento llorar detrás de mi ventana
          Cuando lloramos sin razón como tú lloras.

          He aquí el mar
          El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades
          Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas alegres
          Esas barcas que pescan a la orilla del cielo
          Esos peces que escuchan cada rayo de luz
          Esas algas con sueños seculares
          Y esa ola que canta mejor que las otras.

          He aquí el mar
          El mar que se estira y se aferra a sus orillas
          El mar que envuelve las estrellas en sus olas
          El mar con su piel martirizada
          Y los sobresaltos de sus venas
          Con sus días de paz y sus noches de histeria.

          Y al otro lado, ¿qué hay al otro lado?
          ¿Qué escondes, mar, al otro lado?
          El comienzo de la vida largo como una serpiente
          O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo
          Y más alta que todos los montes
          Qué hay al otro lado
          La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo
          O el torbellino eterno de pétalos tronchados.

          He ahí el mar
          El mar abierto de par en par
          He ahí el mar quebrado de repente
          Para que el ojo vea el comienzo del mundo
          He ahí el mar
          De una ola a la otra hay el tiempo de la vida
          De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte.

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        Noche

          Sobre la nieve se oye resbalar la noche.

          La canción caía de los árboles
          Y tras la niebla daban voces.

          De una mirada encendí mi cigarro.

          Cada vez que abro los labios
          Inundo de nubes el vacío.

          En el puerto
          Los mástiles están llenos de nidos.

          Y el viento
          Gime entre las alas de los pájaros.

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        Para llorar

          Es para llorar que buscamos nuestros ojos
          Para sostener nuestras lágrimas allá arriba
          En sus sobres nutridos de nuestros fantasmas
          Es para llorar que apuntamos los fusiles sobre el día
          Y sobre nuestra memoria de carne
          Es para llorar que apreciamos nuestros huesos y a la muerte sentada.

          Junto a la novia
          Escondemos nuestra voz de todas las noches
          Porque acarreamos la desgracia
          Escondemos nuestras miradas bajo las alas de las piedras
          Respiramos más suavemente que el cielo en el molino
          Tenemos miedo.

          Nuestro cuerpo cruje en el silencio
          Como el esqueleto en el aniversario de su muerte
          Es para llorar que buscamos palabras en el corazón
          En el fondo del viento que hincha nuestro pecho
          En el milagro del viento lleno de nuestras palabras.

          La muerte está atornillada a la vida
          Los astros se alejan en el infinito y los barcos en el mar
          Las voces se alejan en el aire vuelto hacia la nada
          Los rostros se alejan entre los pinos de la memoria
          Y cuando el vacío está vacío bajo el aspecto irreparable
          El viento abre los ojos de los ciegos
          Es para llorar para llorar.

          Nadie comprende nuestros signos y gestos de largas raíces
          Nadie comprende la paloma encerrada en nuestras palabras
          Paloma de nube y de noche
          De nube en nube y de noche en noche
          Esperamos en la puerta el regreso de un suspiro
          Miramos ese hueco en el aire en que se mueven los que aún no han nacido.

          Ese hueco en que quedaron las miradas de los ciegos estatuarios
          Es para poder llorar, es para poder llorar
          Porque las lágrimas deben llover sobre las mejillas de la tarde.

          Es para llorar que la vida es tan corta
          Es para llorar que la vida es tan larga.

          El alma salta de nuestro cuerpo
          Bebemos en la fuente que hace ver los ojos ausentes
          La noche llega con sus corderos y sus selvas intraducibles
          La noche llega a paso de montaña
          Sobre el piano donde el árbol brota
          Con sus mercancías y sus signos amargos
          Con sus misterios que quisiera enterrar en el cielo
          La ciudad cae en el saco de la noche
          Desvestida de gloria y de prodigios
          El mar abre y cierra su puerta
          Es para llorar para llorar
          Porque nuestras lágrimas no deben separarse del buen camino.

          Es para llorar que buscamos la cuna de la luz
          Y la cabellera ardiente de la dicha
          Es la noche de la nadadora que sabe transformarse en fantasma
          Es para llorar que abandonamos los campos de las simientes
          En donde el árbol viejo canta bajo la tempestad como la estatua del mañana.

          Es para llorar que abrimos la mente a los climas de impaciencia
          Y que no apagamos el fuego del cerebro.

          Es para llorar que la muerte es tan rápida
          Es para llorar que la muerte es tan lenta.

        Arriba

        Poema funerario

          El pájaro de lujo ha mudado de estrella
          Aparejad bajo la tempestad de las lágrimas
          Vuestro ataúd a vela
          Donde se aleja el instrumento del encanto.

          En las vegetaciones de los recuerdos
          Las horas en torno de nosotros hacen sus viajes.

          Va rápido
          Va rápido impulsado por los suspiros
          El mar está cargado de naufragios
          Y yo he alfombrado el mar para su paso.

          Así es el viaje primordial y sin pasaje
          El viaje instructivo y secreto
          En los corredores del viento.

          Las nubes se apartan para que él pueda pasar
          Y las estrellas se encienden para mostrar el camino.

          Qué buscas en los bolsillos de tu chaqueta
          Has perdido la llave.

          En medio de ese zumbido celeste
          Vuelves a encontrar en todas partes tus horas envejecidas.

          El viento es negro y hay estalactitas en mi voz
          Dime Guillermo
          Has perdido la llave del infinito.

          Una estrella impaciente iba a decir que hace frío.

          La lluvia aguzada comienza a coser la noche.

        Arriba

        Señora

          Señora, hay demasiados pájaros
          En vuestro piano
          Que atrae el otoño sobre una selva
          Espesa de nervios palpitantes y libélulas.

          Los árboles en arpegios insospechados
          A veces pierden la orientación del globo.

          Señora, lo soporto todo. Sin cloroformo
          Desciendo al fondo del alba
          El ruiseñor rey de setiembre me informa
          Que la noche se deja caer entre la lluvia
          Burlando la vigilancia de vuestras miradas
          Y que una voz canta lejos de la vida
          Para sostener el espacio desclavado
          El espacio tan lleno de estrellas que se va a caer.

          Señora, a las diez huele a tabaco de artista
          Amáis el nadir a cuerpo de pájaro
          Sois un fenómeno ligero
          Me voy solitario hacia el ocaso de los turistas
          Es mucho más bello.

        Arriba

        Solitario invencible

          Resbalando
          Como canasta de amarguras
          Con mucho silencio y mucha luz
          Dormido de hielos
          Te vas y vuelves a ti mismo
          Te ríes de tu propio sueño
          Pero suspiras poemas temblorosos
          Y te convences de alguna esperanza.

          La ausencia el hambre de callar
          De no emitir más tantas hipótesis
          De cerrar las heridas habladoras
          Te da una ansia especial
          Como de nieve y fuego
          Quieres volver los ojos a la vida
          Tragarte el universo entero
          Esos campos de estrellas
          Se te van de la mano después de la catástrofe
          Cuando el perfume de los claveles
          Gira en torno de su eje.

        Arriba

        Sombra

          La sombra es un pedazo que se aleja
          Camino de otras playas
          En mi memoria un ruiseñor se queja
          Ruiseñor de las batallas
          Que canta sobre todas las balas
          Hasta cuándo sangrarán la vida
          La misma luna herida
          No tiene sino una ala
          El corazón hizo su nido
          En medio del vacío
          Sin embargo
          Al borde del mundo florecen las encinas
          Y la primavera viene sobre las golondrinas.

        Arriba

        Una mirada para abatir al albatros

          Una mirada
          Para abatir al albatros
          Dos miradas
          Para detener el paisaje
          Al borde del río
          Tres miradas
          Para cambiar la niña
          En volantín
          Cuatro miradas
          Para sujetar el tren que
          Cae en abismo
          Cinco miradas
          Para volver a encender las estrellas
          Apagadas por el huracán
          Seis miradas
          Para impedir el nacimiento
          Del niño acuático
          Siete miradas
          Para prolongar la vida de
          La novia
          Ocho miradas
          Para cambiar el mar
          En cielo
          Nueve miradas
          Para hacer bailar los
          Árboles del bosque
          Diez miradas
          Para ver la belleza que se presenta
          Entre un sueño y una catástrofe.

        Arriba

        Vaso

          La puerta
          Abierta hacia la noche,
          Y el pájaro sonámbulo en los bosques
          Bebe
          Estas auroras rojas.

          Los dioses blancos de tu boca
          Ahogándose en el vaso.

          Aquel mar es tan profundo
          Que temblaban los barcos.

          Sigamos.

          Mis ojos entre el humo.
          Y a la orilla del mundo,
          Tu mano
          Tendida a los naufragios.

          Ahora nadie canta.

          El planeta vacío que dormía en la copa
          Está en mi garganta.

          Pequeño ruiseñor.

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        Viajero

          Qué clima es éste de arenas movedizas y fuera de su edad
          Qué país de clamores y sombreros húmedos
          En vigilancia de horizontes
          Qué gran silencio por la tierra sin objeto
          Preferida sólo de algunas palabras
          Que ni siquiera cumplen su destino
          No es cambiar la tristeza por una ventana o una flor razonable
          Ni es un mar en vez de un recuerdo
          Es una aspiración adentro de su noche
          Es la vida con todas sus semillas
          Explicándose sola y decorada como montaña que se despide
          Es la lucha de las horas y las calles
          Es el aliento de los árboles invadiendo las estrellas.

          Son los ríos derrochados
          Es el hecho de ser amado y sangrar entre las alas
          De tener carne y ojos hacia toda armonía
          Y bogar de fondo a fondo entre fantasmas reducidos
          Y volar como muertos en torno al campanario
          Andar por el tiempo huérfano de sus soles
          De sueño a realidad y realidad a visión enredada de noche
          Y siempre en nombre en diálogo secreto
          En salto de barreras siempre en hombre.

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        III

          Me alejo en silencio como una cinta de seda
          Paseante de arroyos
          Todos los días me ahogo
          En medio de plantaciones de plegarias
          Las catedrales de mis ternuras cantan a la noche bajo el agua
          Y esos cantos forman las islas del mar.

          Soy el paseante
          El paseante que se parece a las cuatro estaciones.

          El bello pájaro navegante
          Era como un reloj envuelto en algodón
          Antes de volar me ha dicho tu nombre.

          El horizonte colonial está cubierto todo de cortinajes
          Vamos a dormir bajo el árbol parecido a la lluvia.

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        XVIII

          Heme aquí al borde del espacio y lejos de las circunstancias
          Me voy tiernamente como una luz
          Hacia el camino de las apariencias
          Volveré a sentarme en las rodillas de mi padre
          Una hermosa primavera refrescada por el abanico de las alas
          Cuando los peces deshacen la cortina del mar
          Y el vacío se hincha por una mirada posible.

          Volveré sobre las aguas del cielo.

          Me gusta viajar como el barco del ojo
          Que va y viene en cada parpadeo
          He tocado ya seis veces el umbral
          Del infinito que encierra el viento.

          Nada en la vida
          Salvo un grito de antesala
          Nerviosas oceánicas, qué desgracia nos persigue
          En la urna de las flores impacientes
          Se encuentran las emociones en ritmo definido.

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