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    Información biográfica

    Mario Benedetti - Parte I (poemas 1-99)
    Mario Benedetti - Parte II (poemas 100-159)

  1. Los espejos, las sombras
  2. Los formales y el frío
  3. Los tres
  4. Lovers go home
  5. Martín Santomé. Todo lo contrario
  6. Martín Santomé. Todo verdor
  7. Más de una vez me siento expulsado
  8. Me sirve y no me sirve
  9. Memorándum
  10. Mi amigo, que es poeta
  11. Noción de patria
  12. Nocturno
  13. Nocturno cero (Piedritas en la ventana)
  14. Nostalgia
  15. Nuevo canal interoceánico
  16. Oda a la pacificación
  17. Ojos de buey
  18. Otra noción de patria
  19. Pasatiempo
  20. Patria es humanidad
  21. Pausa de agosto
  22. Pequeñas muertes
  23. Peros
  24. Plaza San Martín
  25. Pobre Dios
  26. Porque te tengo y no
  27. Primera incomunión
  28. Próximo prójimo
  29. Puedo reconciliarme
  30. Recién nacido
  31. Referencias
  32. Rescates
  33. Resistencias
  34. Rostro de vos
  35. Ruinas
  36. Saberte aquí
  37. Seré curioso
  38. Síndrome
  39. Soledades
  40. Sólo mientras tanto
  41. Sonata para adiós y flauta
  42. Soñamos juntos
  43. Sueldo
  44. Táctica y estrategia
  45. Tantas ciudades
  46. Te quiero
  47. Todavía
  48. Todo lo contrario
  49. Utopías
  50. Un padrenuestro latinoamericano
  51. Un viento misionero sacude las ventanas
  52. Una mujer desnuda y en lo oscuro
  53. Ustedes y nosotros
  54. Vamos juntos
  55. Varón urgente
  56. Vaya uno a saber
  57. Viceversa
  58. Y si Dios fuera mujer
  59. Zapping de siglos (Final)
  60. Zelmar


    Información biográfica

      Nombre: Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti
      Lugar y fecha nacimiento: Paso de los Toros (Uruguay), 14 de septiembre de 1920
      Lugar y fecha defunción: Montevideo (Uruguay), 17 de mayo de 2009 (88 años)

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      Los espejos, las sombras

        Y las sombras que cruzan los espejos.
        Vicente Huidobro

        Es tan fácil nacer en sitios que no existen
        Y sin embargo fueron brumosos y reales
        Por ejemplo mi sitio, mi marmita de vida
        Mi suelta de palomas conservaba
        Una niebla capaz de confundir las brújulas
        Y atravesar de tarde los postigos
        Todo en el territorio de aquella infancia breve
        Con la casa en la loma cuyo dueño
        Cara un tal Valentín del Escobar
        Y el nombre era sonoro me atraían
        Las paredes tan blancas y rugosas
        Ahí descubrí el lápiz como Colón su América
        Sin saber que era lápiz y mientras lo empuñaba
        Alguien hacía muecas al costado de un biombo
        Para que yo comiera pero yo no comía.

        Después es la estación y es el ferrocarril
        Me envuelven en la manta de viaje y de calor
        Y había unas mangueras largas ágiles
        Que lavaban la noche en los andenes.

        Las imágenes quedan como en un incunable
        Que sólo yo podría descifrar
        Puesto que soy el único especialista en mí
        Y sin embargo cuando regresé
        Apenas treinta y dos años más tarde
        No había andén ni manta ni paredes rugosas
        Ya nadie recordaba la casa en la lomita
        Tampoco a Valentín del Escobar
        Quizá sea por eso que no puedo creer
        En pueblo tan ceñido tan variable
        Sin bruma que atraviese los postigos
        Y confunda las brújulas
        Un paso de los toros enmendado
        Que no tiene ni biombo ni mangueras.

        El espejo tampoco sabe nada
        Con torpeza y herrumbre ese necio repite
        Mi pescuezo mi nuez y mis arrugas
        Debe haber pocas cosas en el mundo
        Con menos osadía que un espejo.

        En mis ojos amén de cataratas
        Y lentes de contacto con su neblina propia
        Hay rehenes y brujas
        Espesas telarañas sin arañas
        Hay fiscales y jueces
        Disculpen me quedé sin defensores
        Hay fiscales que tiemblan frente a los acusados
        Y jueces majaderos como tías
        O deshumanizados como atentos verdugos
        Hay rostros arduos y fugaces
        Otros triviales pero permanentes
        Hay criaturas y perros y gorriones
        Que van garúa arriba ensimismados
        Y un sosías de dios que pone cielos
        Sobre nuestra mejor abolladura
        Y tampoco el espejo sabe nada
        De por qué lo contemplo sin rencor y aburrido.

        Y así de noche en noche
        Así de nacimiento en nacimiento
        De espanto en espantajo
        Van o vamos o voy con las uñas partidas
        De arañar y arañar la infinita corteza.

        Más allá del orgullo los árboles quedaron
        Quedaron los presagios las fogatas
        Allá atrás allá atrás
        Quién es tan memorioso
        Ah pero la inocencia ese búfalo herido
        Interrumpe o reanuda
        La fuga o cacería
        De oscuro desenlace.

        Todos mis domicilios me abandonan
        Y el botín que he ganado con esas deserciones
        Es un largo monólogo en hiladas
        Turbado peregrino garrafal
        Contrito y al final desmesurado
        Para mi humilde aguante

        Me desquito clavándole mi agüero
        Me vengo espolvoreándolo de culpas
        Pero la soledad
        Esa guitarra
        Esa botella al mar
        Esa pancarta sin muchedumbrita
        Esa efemérides para el olvido
        Oasis que ha perdido su desierto
        Flojo tormento en espiral
        Cúpula rota y que se llueve
        Ese engendro del prójimo que soy
        Tierno rebuzno de la angustia
        Farola miope.

        Tímpano
        Ceniza
        Nido de águila para torcazas
        Escobajo sin uvas
        Borde de algo importante que se ignora
        Esa insignificante libertad de gemir
        Ese carnal vacío
        Ese naipe sin mazo
        Ese adiós a ninguna
        Esa espiga de suerte
        Ese hueco en la almohada
        Esa impericia
        Ese sabor grisáceo
        Esa tapa sin libro
        Ese ombligo inservible
        La soledad en fm
        Esa guitarra
        De pronto un día suena repentina y llamante
        Inventa prójimas de mi costilla
        Y hasta asombra la sombra
        Que me cuentan.

        En verdad en verdad os digo que
        Nada existe en el mundo como la soledad
        Para buscarnos tierna compañía
        Cohorte escolta gente caravana

        Y el espejo ese apático supone
        Que uno está solo sólo porque rumia
        En cambio una mujer cuando nos mira sabe
        Que uno nunca está solo aunque lo crea
        Ah por eso hijos míos si debéis elegir
        Entre una muchacha y un espejo
        Elegid la muchacha.

        Cómo cambian los tiempos y el azogue
        Los espejos ahora vienen antinarcisos
        Hace cuarenta años la gente los compraba
        Para sentirse hermosa para saberse joven
        Eran lindos testigos ovalados
        Hoy en cambio son duros enemigos
        Cuadrados de rencor bruñidos por la inquina
        Nos agravian mortifican zahieren
        Y como si tal cosa pronuncian su chispazo
        Mencionan lustros y colesterol
        Pero no las silvestres bondades de estraperlo
        La lenta madurez esa sabiduría
        La colección completa de delirios
        Nada de eso solamente exhuman
        Las averías del pellejo añejo
        El desconsuelo y sus ojeras verde
        La calvicie que empieza o que concluye
        Los párpados vencidos siniestrados
        Las orejas mollejas la chatura nasal
        Las vacantes molares las islas del eczema.

        Pero no hay que huir despavorido
        Ni llevarle el apunte a ese reflejo
        Nadie mejor que yo
        Para saber que miente.

        No caben en su estanque vertical
        Los que fui los que soy los que seré
        Siempre soy varios en parejos rumbos
        El que quiere asomarse al precipicio
        El que quiere vibrar inmóvil como un trompo
        El que quiere respirar simplemente.

        Será que nada de eso está en mis ojos
        Nadie sale a pedir el vistobueno
        De los otros que acaso y sin acaso
        También son otros y en diversos rumbos
        El que aspira a encontrarse con su euforia
        El que intenta ser flecha sin el arco
        El que quiere respirar simplemente
        Será que nada de eso está en mi ceño
        En mis hombros mi boca mis orejas
        Será que ya no exporto dudas ni minerales
        No genera divisas mi conducta
        Tiene desequilibrios mi balanza de pagos
        La caridad me cobra intereses leoninos
        Y acaparo dolor para el mercado interno.

        Será que nada de eso llega al prójimo
        Pero yo estoy hablando del y con el espejo
        Y en su luna no hay prójima y si hay
        Será tina entrometida que mira sobre mi hombro.

        Los prójimos y prójimas no están el el luciente
        Sencillamente son habitantes de mí
        Y bueno se establecen en mí como pamperos
        Como arroyos o como burbujas.

        Por ejemplo las dudas no están en el espejo
        Las dudas que son meras preconfianzas
        Por ejemplo los miércoles no están
        Ya que el espejo es un profesional
        De noches sabatinas y tardes domingueras
        Los miércoles de miércoles quien se le va a arrimar
        Pedestre o jadeante
        Inhumano y cansado
        Con la semana a medio resolver
        Las tardes gordas de preocupaciones
        El ómnibus oliendo a axila de campeón.

        Los insomnios no caben por ejemplo
        No son frecuentes pero sí poblados
        De canciones a trozos
        De miradas que no eran para uno
        Y alguna que otra bronco no del todo prevista
        De ésas que consumen la bilis del trimestre.

        Tampoco aquellos tangos en los que uno sujeta
        En suave diagonal la humanidad contigua
        Y un magnetismo cálido y a la vez transitorio
        Consterna los gametos sus ene cromosomas
        Y entre corte y cortina se esparcen monosílabos
        Y tanto las pavadas aleluya
        Como las intuiciones aleluya aleluya
        Derriban las fronteras ideológicas.

        Verbigracia qué puede rescatar el espejo
        De una ausencia tajante
        Una de esas ausencias que concurren
        Que numeran sus cartas
        Y escriben besos, ay, de amor remoto.

        Qué puede qué podría reconocer carajo
        De las vidas y vidas que ya se me murieron
        Esos acribillados esos acriborrados
        Del abrazo y el mapa y los boliches
        O los que obedecieron a su corazonada
        Hasta que el corazón les explotó en la mano
        Sea en el supermarket de la mala noticia
        O en algún pobre rancho de un paisaje sin chau.

        Poco puede conocer de los rostros
        Que no fueron mi rostro y sin embargo
        Siguen estando en mí
        Y menos todavía
        De los desesperantes terraplenes
        Que traté de subir o de bajar
        Esos riesgos minúsculos que parecen montañas
        Y los otros los graves que salvé como un sordo
        Así hasta que la vida quedó sin intervalos
        Y la muerte quedó sin vacaciones
        Y mi piel se quedó sin otras pieles
        Y mis brazos vacíos como mangas
        Declamaron socorro para el mundo.

        En la esquina del triste no hay espejo
        Y lo que es
        Más austero
        No hay auxilio
        Por qué será que cunden las alarmas
        Y no hay manera ya de descundirlas.

        El país tiene heridas grandes como provincias
        Y hay que aprender a andar sobre sus bordes
        Sin vomitar en ellas ni caer como bolos
        Ni volverse suicida o miserable
        Ni decir no va más
        Porque está yendo
        Y exportamos los huérfanos y viudas
        Como antes la lana o el tasajo.

        En el muelle del pobre no hay espejo
        Y lo que es
        Más sencillo
        No hay adioses.

        Los tratemos que estaban en el límite
        Las muchachas que estaban en los poemas
        Asaltaron de pronto el minuto perdido
        Y se desparramaron como tinta escarlata
        Sobre las ínfulas y los sobornos
        Metieron sus urgencias que eran gatos
        En bolsas de arpillera
        Y cuando las abrieron aquello fue un escándalo
        La fiesta prematura
        Igual que si se abre una alcancía.

        Hacía tanto que éramos comedidos y cuerdos
        Que no nos vino mal este asedio a la suerte.

        Los obreros en cambio no estaban en los poemas
        Estaban en sus manos nada más
        Que animan estructuras telas fibras
        Y cuidan de su máquina oh madre inoxidable
        Y velan su garganta buje a buje
        Y le toman el pulso
        Y le vigilan la temperatura
        Y le controlan la respiración
        Y aquí atornillan y desatornillan
        Y allí mitigan ayes y chirridos y ecos
        O escuchar sus maltrechas confidencias
        Y por fin cuando suena el pito de las cinco
        La atienden la consuelan y la apagan.

        Los obreros no estaban en los poemas
        Pero a menudo estaban en las calles
        Con su rojo proyecto y con su puño
        Sus alpargatas y su humor de lija
        Y su beligerancia su paz y su paciencia
        Sus cojones de clase
        Qué clase de cojones
        Sus olas populares
        Su modestia y su orgullo
        Que son casi lo mismo.

        Las muchachas que estaban en los poemas
        Los obreros que estaban en las mulos
        Hoy están duros en la cárcel, firmes
        Como las cuatro barras que interrumpen el cielo.

        Pero habrá otro tiempo
        Es claro que habrá otro
        Habrá otro tiempo porque el tiempo vuela
        No importa que ellas y ellos no estén en el espejo
        El tiempo volará
        No como el cóndor
        Ni como el buitre ni como el albatros
        Ni como el churrinche ni como el venteveo
        El tiempo volará como la historia
        Esa ave migratoria de atlas fuertes
        Que cuando Ilega es para quedarse.

        Y por fin las muchachas estarán en las mulos
        Y por fin los obreros estarán en los poemas
        Ay espejo ignorás tanta vida posible
        Tenés mi soledad
        Vaya conquista
        En qué mago atolón te obligaste a varar
        Hay un mundo de amor que te es ajeno
        Así no te quedes mirando más mirada
        La modorra no escucha campanas ni promesas
        Tras de mí sigue habiendo un pedazo de historia
        Y yo tengo la llave de ese cobre barato
        Pero atrás, más atrás
        O adelante, mucho más adelante
        Hay una historia plena
        Una patria en andamios con banderas posibles
        Y todo sin oráculo y sin ritos
        Y sin cofre y sin llave
        Simplemente una patria.

        Ay espejo las sombras que te cruzan
        Son mucho más corpóreas que mi cuerpo depósito
        El tiempo inagotable hace sus propios cálculos
        Y yo tengo pulmones y recuerdos y nuca
        Y otras abreviaturas de lo frágil
        Quizá una vez te quiebres
        Dicen que es mala suerte
        Pero ningún espejo pudo con el destino
        O yo mismo me rompa sin que vos te destruyas
        Y sea así otra sombra que te cruce.

        Pero espejo, ya tuve como dieciocho camas
        En los tres años últimos de este gran desparramo
        Como todas las sombras pasadas o futuras
        Soy nómada y testigo y mirasol
        Dentro de tres semanas tal vez me vaya y duerma
        En mi cama vacía número diecinueve
        No estarás para verlo
        No estaré para verte,

        En otro cuarto neutro mengano y transitorio
        También habrá un espejo que empezará a
        Escrutarme
        Tan desprolijamente como vos
        Y aquí en este rincón duramente tranquilo
        Se instalará otro huésped temporal como yo
        O acaso dos amantes recién homologados
        Absortos en su canje de vergüenzas
        Con fragores de anule e isócronos vaivenes.

        No podrás ignorarlos
        Egos le ignorarán
        No lograrás desprestigiar su piel
        Porque será de estreno y maravilla
        Ni siquiera podrá vituperar mi rostro
        Porque ya estaré fuera de tu alcance
        Diciéndole a otra luna de impersonal herrumbre
        Lo que una vez te dije con jactancia y recelo.

        He venido con todos mis enigmas
        He venido con todos mis fantasmas
        He venido con todos mis amores.

        Y antes de que me mire
        Como vos me miraste
        Con ojos que eran sello parodia de mis ojos
        Soltaré de una vez el desafío.

        Ay espejo cuadrado
        Nuevo espejo de hotel y lejanía
        Aquí estoy
        Ya podés
        Empezar a ignorarme.

      Arriba

      Los formales y el frío

        Mientras comían juntos y distantes y tensos
        Ella muy lentamente y él como ensimismado
        Hablaban con medida y doble parsimonia
        De temas importantes y de algunos quebrantos.

        Entonces como siempre o como casi siempre
        El desvelo social condujo a la cultura
        Así que por la noche se fueron al teatro
        Sin tocarse un ojal, ni siquiera una uña.

        Su sonrisa la de ella
        Era como una oferta un anuncio un esbozo
        Su mirada la de él
        Iba tomando nota de cómo eran sus ojos.

        Y como a la salida soplaba un aire frío
        Y unos dedos muy blancos indefensos y tristes
        Apenas asomaban por las sandalias de ella
        No hubo más remedio que entrar en un boliche.

        Y ya que el camarero se demoraba tanto
        Llegaron cautelosos hasta la confidencia
        Extra seca y sin hielo por favor y fumaron
        Y entre el humo el amor era un rostro en la niebla.

        En sus labios los de él
        El silencio era espera la noticia era el frío
        En su casa la de ella
        Halló café instantáneo y confianza y cobijo.

        Una hora tan sólo de memoria y sondeos
        Hasta que sobrevino un silencio a dos voces
        Como cualquiera sabe en tales circunstancias
        As arduo decir algo que realmente no sobre.

        Él probó sólo falta que me quede a dormir
        Y ella también probó y por qué no te quedas
        Y él sin mirarla no me lo digas dos veces
        Y ella en voz baja bueno y por qué no te quedas.

        Y sus labios los de él
        Se quedaron gustosos a besar sin usura
        Sus pies fríos los de ella
        Que eran sólo el comienzo de la noche desnuda.

        Fueron investigando deshojando nombrando
        Proponiéndose metas preguntando a los cuerpos
        Mientras la madrugada y los temas candentes
        Conciliaban el sueño que no durmieron ellos.

        Quién hubiera previsto aquella tarde
        Que el amor ese célebre informal
        Se dedicara a ellos tan formales.

      Arriba

      Los tres

        El Cadalso y Carlota Corday los alinearon
        En la habitual arruga de la historia
        Pero Danton Robespierre Marat
        no se miran ni se dirigen la palabra.

        La muerte esa inasible
        Que fuera su cofrade y su enemiga
        Los recorre con dulce escalofrío
        En tanto que la fama los satura
        De himnos desafueros y retórica.

        Matarifes o mártires
        Pródigos o inclementes
        Jacobinos o nada
        Entrañables o impíos
        Bonne nouvelle o fetiches
        Patronos de la luz o del terror.

        Blandieron la justicia como fiebre
        El amor cual relámpago
        La excepción como regla
        Y la revolución ese eterno entrevero
        Como última acrobacia inevitable.

        No obstante hace dos siglos
        Bregaron deliraron murieron con urgencia
        No sin antes mostrar al resto de los tiempos
        Lo frágiles que eran la cerviz los poderes
        Y sin embargo esos
        Huéspedes o anfitriones del peligro
        Marat Danton y Robespierre
        No se hablaban ni se miraban o al menos
        No se hablaron ni se miraron hasta
        Que de las nuevas arrugas de la historia
        Emergieron Artigas y Martí y Sandino
        Y el Che y otros abuelos
        Y bisabuelos cándidos.

        Y al abrazarlos sin hacer distingos
        De a poquito los fueron persuadiendo
        De que todos lucharon por el hombre
        El pobrecito duende de este mundo.

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      Lovers go home

        Ahora que empecé el día
        Volviendo a tu mirada
        Y me encontraste bien
        Y te encontré más linda
        Ahora que por fin
        Está bastante claro
        Dónde estás y dónde
        Estoy.

        Sé por primera vez
        Que tendré fuerzas
        Para construir contigo
        Una amistad tan piola
        Que del vecino
        Territorio del amor
        Ese desesperado
        Empezarán a mirarnos
        Con envidia
        Y acabarán organizando
        Excursiones
        Para venir a preguntarnos
        Cómo hicimos.

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      Martín Santomé. Todo lo contrario

        Colecciono pronósticos
        Anuncios y matices
        Y signos
        Y sospechas
        Y señales.

        Imagino proyectos de promesas
        Quisiera no perderme
        Un solo indicio.

        Ayer
        Sin ir más lejos
        Ese ayer que empezó siendo aciago
        Se convirtió en buen día
        A las nueve y catorce
        Cuando vos
        Inocente
        Dijiste así al pasar
        Que no hallabas factible
        La pareja
        La pareja de amor
        Naturalmente.

        No vacilé un segundo
        Me aferré a ese dictamen.

        Porque vos y yo somos
        La despareja.

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      Martín Santomé. Todo verdor

        Todo verdor perecerá
        Dijo la voz de la escritura
        Como siempre
        Implacable.

        Pero también es cierto
        Que cualquier verdor nuevo
        No podría existir
        Si no hubiera cumplido su ciclo
        El verdor perecido.

        De ahí que nuestro verdor
        Esa conjunción un poco extraña
        De tu primavera
        Y de mi otoño.

        Seguramente repercute en otros
        Enseña a otros
        Ayuda a que otros
        Rescaten su verdor.

        Por eso
        Aunque las escrituras
        No lo digan
        Todo verdor
        Renacerá.

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      Más de una vez me siento expulsado

        Más de una vez me siento expulsado.
        Y con ganas
        De volver al exilio que me expulsa
        Y entonces me parece
        Que ya no pertenezco a ningún sitio
        A nadie.

        ¿Será un indicio de que nunca más
        Podré no ser un exiliado?

        ¿Qué aquí o allá o en cualquier parte
        Siempre habrá alguien
        Que vigile y piense
        Éste a qué viene?

        Y vengo sin embargo
        Tal vez a compartir cansancio y vértigo
        Desamparo y querencia
        También a recibir mi cuota de rencores
        Mi reflexiva comisión de amor.

        En verdad a qué vengo
        No lo sé con certeza
        Pero vengo.

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      Me sirve y no me sirve

        La esperanza tan dulce,
        Tan pulida, tan triste,
        La promesa tan leve,
        No me sirve.

        No me sirve tan mansa
        La esperanza,
        La rabia tan sumisa,
        Tan débil, tan humilde,
        El furor tan prudente,
        No me sirve.

        No me sirve tan sabia
        Tanta rabia,
        El grito tan exacto
        Si el tiempo lo permite,
        Alarido tan pulcro,
        No me sirve.

        No me sirve tan bueno
        Tanto trueno,
        El coraje tan dócil,
        La bravura tan chirle,
        La intrepidez tan lenta,
        No me sirve,
        No me sirve tan fría
        La osadía.

        Sí me sirve la vida
        Que es vida hasta morirse,
        El corazón alerta
        Sí me sirve,
        Me sirve cuando avanza
        La confianza,
        Me sirve tu mirada
        Que es generosa y firme,
        Y tu silencio franco
        Sí me sirve,
        Me sirve la medida
        De tu vida.

        Me sirve tu futuro,
        Que es un presente libre,
        Y tu lucha de siempre
        Sí me sirve,
        Me sirve tu batalla
        Sin medalla,
        Me sirve la modestia
        De tu orgullo posible,
        Y tu mano segura
        Sí me sirve,
        Me sirve tu sendero
        Compañero.

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      Memorándum

        Uno llegar e incorporarse al día
        Dos respirar para subir la cuesta
        Tres no jugarse en una sola apuesta
        Cuatro escapar de la melancolía

        Cinco aprender la nueva geografía
        Seis no quedarse nunca sin la siesta
        Siete el futuro no será una fiesta
        Y ocho no amilanarse todavía

        Nueve vaya a saber quién es el fuerte
        Diez no dejar que la paciencia ceda
        Once cuidarse de la buena suerte

        Doce guardar la última moneda
        Trece no tutearse con la muerte
        Catorce disfrutar mientras se pueda.

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      Mi amigo, que es poeta

        Mi amigo
        Que es un poeta
        Convocó a los poetas.

        Hay que escribir un poema
        Sobre la bomba atómica
        Es un horror
        Nos dijo
        Un horror horroroso
        Es el fin
        Es la nada
        Es la muerte
        Nos dijo
        No es que te mueras solo
        En tu cama
        Rodeado
        Del llanto y la familia
        Del techo y las paredes
        No es que llegue una bala
        Perdida o encontrada
        A cortarte el aliento
        A meterse en tu sueño
        No es que el cáncer te marque
        Te perfore
        Te borre
        No es tu muerte
        La tuya
        La nada que ganaste.

        Es el aire viciado
        Es la ruina de todo
        Lo que existe
        De todo
        Nadie llorará a nadie
        Nadie tendrá sus lágrimas.

        Y eso es lo más horrible
        La muerte sin testigos
        Sin últimas palabras
        Y sin sobrevivientes
        La muerte toda muerte
        Toda muerte
        ¿Me entienden?
        Hay que escribir un poema
        Sobre la bomba atómica.

        Quedamos en silencio
        Con las bocas abiertas
        Tragamos el terror
        Como saliva helada
        Luego nos fuimos todos
        A cumplir la consigna.

        Juro que lo he intentado
        Que lo estoy intentando
        Pero pienso en la bomba
        Y el lápiz se me cae
        De la mano.

        No puedo.

        A mi amigo el poeta
        Le diré que no puedo.

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      Noción de patria

        Además una cosa:
        Yo no tengo ningún inconveniente
        En meterme en camisa de once varas.
        Nicanor Parra

        Cuando resido en este país que no sueña,
        Cuando vivo en esta ciudad sin párpados
        Donde sin embargo mi mujer me entiende,
        Y ha quedado mi infancia y envejecen mis padres,
        Y llamo a mis amigos de vereda a vereda,
        Y puedo ver los árboles desde mi ventana,
        Olvidados y torpes a las tres de la tarde,
        Siento que algo me cerca y me oprime
        Como si una sombra espesa y decisiva
        Descendiera sobre mí y sobre nosotros
        Para encubrir a ese alguien que siempre afloja
        El viejo detonador de la esperanza.

        Cuando vivo en esta ciudad sin lágrimas,
        Que se ha vuelto egoísta de puro generosa,
        Que ha perdido su ánimo sin haberlo gastado,
        Pienso que al fin ha llegado el momento
        De decir adiós a algunas presunciones
        De alejarse tal vez y hablar otros idiomas
        Donde la indiferencia sea una palabra obscena.

        Confieso que otras veces me he escapado.
        Diré ante todo que me asomé al Arno
        Que hallé en las librerías de Charing Cross
        Cierto Byron firmado por el vicario Bull
        En una navidad de hace setenta años.
        Desfilé entre los borrachos de Bowery
        Y entre los Brueghel de la Pinacoteca,
        Comprobé cómo puede trastornarse
        El equipo sonoro del Chateau de Langeais
        Explicando medallas e incensarios,
        Cuando en verdad había sólo armaduras.

        Sudé en Dakar por solidaridad,
        Vi turbas galopando hasta la Mona Lisa
        Y huyendo sin mirar a Botticelli,
        Vi curas madrileños abordando a rameras
        Y en casa de Rembrandt turistas de Dallas
        Que preguntaban por el comedor,
        Suecos amontonados en dos metros de sol,
        Y en Copenhague la embajada rusa
        Y la embajada norteamericana
        Separadas por un lindo cementerio.

        Vi el cadáver de Lídice cubierto por la nieve
        Y el carnaval de Río cubierto por la samba,
        Y en Tuskegee el rabioso optimismo de los negros,
        Probé en Santiago el caldillo de congrio
        Y recibí el Año Nuevo en Times Square
        Sacándome cornetas del oído.

        Vi a Ingrid Bergman correr por la Rue Blanche
        Y, salvando las obvias diferencias,
        Vi a Adenauer entre débiles aplausos vieneses,
        Vi a Kruschev saliendo de Pennsylvania Station
        Y, salvando otra vez las diferencias,
        Vi un toro de pacífico abolengo
        Que no quería matar a su torero.
        Vi a Henry Miller lejos de sus trópicos
        Con una insolación mediterránea,
        Y me saqué una foto en casa de Jan Neruda,
        Dormí escuchando a Wagner en Florencia,
        Y oyendo a un suizo entre Ginebra y Tarascón
        Vi a gordas y humildes artesanas de Pomaire,
        Y a tres monjitas jóvenes en el Carnegie Hall
        Marcando el jazz con negros zapatones
        Vi a las mujeres más lindas del planeta
        Caminando sin mí por la Vía Nazionale.

        Miré,
        Admiré,
        Traté de comprender,
        Creo que en buena parte he comprendido
        Y es estupendo,
        Todo es estupendo,
        Sólo allá lejos puede uno saberlo
        Y es una linda vacación,
        Es un rapto de imágenes,
        Es un alegre diccionario,
        Es una fácil recorrida,
        Es un alivio.

        Pero ahora no me quedan más excusas
        Porque se vuelve aquí,
        Siempre se vuelve.
        La nostalgia se escurre de los libros,
        Se introduce debajo de la piel
        Y esta ciudad sin párpados,
        Este país que nunca sueña
        De pronto se convierte en el único sitio
        Donde el aire es mi aire,
        Y la culpa es mi culpa,
        Y en mi cama hay un pozo que es mi pozo,
        Y cuando extiendo el brazo estoy seguro
        De la pared que toco o del vacío,
        Y cuando miro el cielo
        Veo acá mis nubes y allí mi Cruz del Sur,
        Mi alrededor son los ojos de todos
        Y no me siento al margen,
        Ahora ya sé que no me siento al margen.

        Quizá mi única noción de patria
        Sea esta urgencia de decir "nosotros",
        Quizá mi única noción de patria
        Sea este regreso al propio desconcierto.

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      Nocturno

        Por una vez existe el cielo innecesario.
        Nadie averigua acerca de mi corazón
        Ni de mi salud milagrosa y cordial,
        Porque es de noche, manantial de la noche,
        Viento de la noche, viento olvido,
        Porque es de noche entre silencio y uñas
        Y quedo desalmado como un reloj lento.

        Húmeda oscuridad desgarradora,
        Oscuridad sin adivinaciones,
        Con solamente un grito que se quiebra a lo lejos,
        Y a lo lejos se cansa y me abandona.

        Ella sabe qué palabras podrían decirse
        Cuando se extinguen todos los presagios
        Y el insomnio trae iras melancólicas
        Acerca del porvenir y otras angustias.

        Pero no dice nada, no las suelta.
        Entonces miro en lo oscuro llorando,
        Y me envuelvo otra vez en mi noche
        Como en una cortina pegajosa
        Que nadie nunca nadie nunca corre.

        Por el aire invisible baja una luna dulce,
        Hasta el sueño por el aire invisible.
        Estoy solo como con mi infancia de alertas,
        Con mis corrientes espejismos de Dios
        Y calles que me empujan inexplicablemente
        Hacia un remoto mar de miedos.

        Estoy solo como una estatua destruida,
        Como un muelle sin olas, como una simple cosa
        Que no tuviera el hábito de la respiración
        Ni el deber del descanso ni otras muertes en cierne,
        Solo en la anegada cuenca del desamparo
        Junto a ausencias que nunca retroceden.
        Naturalmente, ella
        Conoce qué palabras podrían decirse,
        Pero no dice nada,
        Pero no dice nada irremediable.

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      Nocturno cero (Piedritas en la ventana)

        La noche fácil y aparentemente sagrada
        O mejor dicho el abismo de la noche
        No es como otros abismos
        Tiene fondo.

        Su tálamo de niebla o relente o fango
        Acoge escarabajos desamparados
        Ronquidos de mal tiempo
        Sobornables insomnios
        Labios absueltos que se reconcilian.

        Todas las resonancias del silencio
        Y las noticias de la lóbrega
        Todas las alegrías inoportunas
        Y los presagios confirmados
        Caen como gotas de sudor o rocío
        En el abismo con fondo de la noche.

        Son demasiados alumbrones y furias

        Por esta sola vez el abismo tiene
        No sólo fondo sino espesas modorras así que aprovecho el bostezo universal
        Para instalarme en sus fauces y sentir
        Cómo la niebla el relente o el fango
        Pasan sobre mis párpados
        Los borran.

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      Nostalgia

        ¿De qué se nutre la nostalgia?
        Uno evoca dulzuras
        Cielos atormentados
        Tormentas celestiales
        Escándalos sin ruido
        Paciencias estiradas
        Árboles en el viento
        Oprobios prescindibles
        Bellezas del mercado
        Cánticos y alborotos
        Lloviznas como pena
        Escopetas de sueño
        Perdones bien ganados.

        Pero con esos mínimos
        No se arma la nostalgia
        Son meros simulacros.

        La válida la única
        Nostalgia es de tu piel.

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      Nuevo canal interoceánico

        Te propongo construir
        Un nuevo canal
        Sin excusas
        Sin exclusas
        Que comunique por fin
        Tu mirada atlántica
        Con mi natural
        Pacífico.

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      Oda a la pacificación

        No sé hasta dónde irán los pacificadores con su ruido metálico de paz
        Pero hay ciertos corredores de seguros que ya colocan pólizas contra la pacificación
        Y hay quienes reclaman la pena del garrote para los que no quieren ser pacificados
        Cuando los pacificadores apuntan por supuesto tiran a pacificar
        Y a veces hasta pacifican dos pájaros de un tiro
        Es claro que siempre hay algún necio que se niega a ser pacificado por la espalda
        O algún estúpido que resiste la pacificación a fuego lento
        En realidad somos un país tan peculiar
        Que quien pacifique a los pacificadores un buen pacificador será.

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      Ojos de buey

        1

        Este es el buey que mira por su ojo de buey
        El perpetuo horizonte con su tiara de fuego
        La tarde apaciguada la prudente llanura
        Los árboles del borde impasibles testigos
        Del ángelus previsto con su lamento absurdo
        La pareja que goza más acá de las parvas
        Y los hombres de tierra de vuelta en sus cubiles.

        Este es el buey que mira por su ojo de buey
        Sin codicia sin hambre sin saber lo que mira
        Su jornada es igual a todas las jornadas
        Ya no existe el de asís para que su presencia
        Le deje ser un buey de veras mientras tanto
        No comprende las nubes y el aviso del gallo
        Le entra por una oreja le sale por la otra.

        2

        Soy yo quien mira ahora por el ojo de buey
        El mar que nos incumbe al barco y mi vigilia
        Es un vaivén insulso igual de arriba a abajo
        Y sólo es importante cuando estalla la espuma
        Un pobre sol mojado y gris nos va nombrando
        Y mi mano en el círculo de cristal es silueta
        Después durante horas no hay sol ni luz ni nada

        Sólo concurre el agua que me lame o escupe
        Y sólo pienso en rostros que están solos y lejos
        Soy yo quien mira ahora por el ojo de buey
        Pienso que el ecuador es una cuerda floja
        Y que el oculto cénit me ve sin atenuantes
        No sé dónde está el sur y el estruendo del agua
        Me entra por un oído y sale por el otro.

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      Otra noción de patria

        Vamos a ver, hombre;
        Cuéntame lo que pasa,
        Que yo, aunque grite, estoy siempre a tus órdenes.
        César Vallejo

        Hoy amanecí con los puños cerrados
        Pero no lo tomen al pie de la letra
        Es apenas un signo de pervivencia
        Declaración de guerra o de nostalgia
        A lo sumo contraseña o imprecación
        Al ciclo sordomudo y nubladísimo.

        Sucede que ya es el tercer año
        Que voy de gente en pueblo
        De aeropuerto en frontera
        De solidaridad en solidaridad
        De cerca en lejos
        De apartado en casilla
        De hotelito en pensión
        De apartamentito casi camarote
        A otro con teléfono y water-comedor

        Además
        De tanto mirar hacia el país
        Se me fue desprendiendo la retina
        Ahora ya la prendieron de nuevo,
        Así que miro otra vez hacia el país

        Llena pletórica de vacíos
        Mártir de su destino provisorio
        Patria arrollada en su congoja
        Puesta provisoriamente a morir
        Guardada por sabuesos no menos provisorios

        Pero los hombres de mala voluntad
        No serán provisoriamente condenados
        Para ellos no habrá paz en la tierrita
        Ni de ellos será el reino de los cielos
        Ya que como es público y notorio
        No son pobres de espíritu

        Los hombres de mala voluntad
        No sueñan con muchachas y justicia
        Sino con locomotoras y elefantes
        Que acaban desprendiéndose de un guinche ecuánime
        Que casualmente pende sobre sus testas
        No sueñan como nosotros con primaveras y alfabetizaciones
        Sino con robustas estatuas al gendarme desconocido
        Que a veces se quiebran como mazapán

        Los hombres de mala voluntad
        No todos sino los verdaderamente temerarios
        Cuando van al analista y se confiesan
        Somatizan el odio y acaban vomitando

        A propósito
        Son ellos que gobiernan
        Gobiernan con garrotes expedientes cenizas
        Con genuflexiones concertadas
        Y genuflexiones espontáneas
        Minidevaluaciones que en realidad son mezzo
        Mezzodevaluaciones que en realidad son macro

        Gobiernan con maldiciones y sin malabarismos
        Con malogros y malos pasos
        Con maltusianismo y malevaje
        Con malhumor y malversaciones
        Con maltrato y malvones
        Ya que aman las flores como si fueran prójimos
        Pero no viceversa

        Los hombres de pésima voluntad
        Todo lo postergan y pretergan
        Tal vez por eso no hacen casi nada
        Y ese poco no sirve

        Si por ellos fuera le pondrían
        Un durísimo freno a la historia
        Tienen pánico de que ésta se desboque
        Y les galope por encima pobres
        Tienen otras inquinas verbigracia
        No les gustan los jóvenes tú el himno
        Los jóvenes bah no es una sorpresa
        El himno porque dice tiranos temblad
        Y eso les repercute en el duodeno
        Pero sobre todo les desagrada
        Porque cuando lo oyen
        Obedecen y tiemblan
        Sus enemigos son cuantiosos y tercos
        Marxistas economistas niños sacerdotes
        Pueblos y más pueblos
        Qué lata es imposible acabar con los pueblos
        Y casi cien catervas internacionales
        Que tienen insolentes exigencias
        Como pan nuestro y amnistía
        No se sabe por qué
        Los obreros y estudiantes no los aman

        Sus amigos entrañables tienen
        Algunas veces mala entraña
        Digamos Pinochet v el apartheid
        Dime con quién andas y te diré "Go home"

        También existen leves contradicciones
        Algo así como una dialéctica de oprobio
        Por ejemplo un presidio se llama libertad
        De modo que si dicen con orgullo
        Aquí el ciudadano vive en libertad
        Significa que tiene diez años de condena

        Es claro en apariencia nos hemos ampliado
        Ya que invadimos los cuatro cardinales
        En Venezuela hay como treinta mil
        Incluidos cuarenta futbolistas
        En Sidney Oceanía
        Hay una librería de autores orientales
        Que para sorpresa de los australianos
        No son Confucio ni Lin Yu Tang
        Sino Onetti Vilariño Arregui Espínola
        En barcelona un café Petit Montevideo
        Y otro localcito llamado el Quilombo
        Nombre que dice algo a los rioplatenses
        Pero muy poca cosa a los catalanes
        En Buenos Aires setecientos mil o sea no caben más
        Y así en México Nueva York Porto Alegre La Habana
        Panamá Quito Argel Estocolmo París
        Lisboa Maracaibo Lima Amsterdam Madrid
        Roma Xalapa Pau Caracas San Francisco Montreal
        Bogotá Londres Mérida Goteburgo Moscú
        De todas partes llegan sobres de la nostalgia
        Narrando cómo hay que empezar desde cero
        Navegar por idiomas que apenas son afluentes
        Construirse algún sitio en cualquier sitio
        A veces lindas veces con manos solidarias
        Y otras amargas veces recibiendo en la nunca
        La mirada xenófoba

        De todas partes llegan serenidades
        De todas partes llegan desesperaciones
        Oscuros silencios de voz quebrada
        Uno de cada mil se resigna a ser otro

        Y sin embargo somos privilegiados

        Con esta rabia melancólica
        Este arraigo tan nómada
        Este coraje hervido en la tristeza
        Este desorden este no saber
        Esta ausencia a pedazos
        Estos huesos que reclaman su lecho
        Con todo este derrumbe misterioso
        Con todo este fichero de dolor
        Somos privilegiados

        Después de todo amamos discutimos leemos
        Aprendemos sueco catalán portugués
        Vemos documentales sobre el triunfo
        En Vietnam la libertad de Angola
        Fidel a quien la historia siempre absuelve
        Y en una esquina de carne y hueso
        Miramos cómo transcurre el mundo
        Escuchamos coros salvacionistas y afónicos
        Contemplamos viajeros y laureles
        Aviones que escriben en el cielo
        Y tienen mala letra
        Soportamos un ciclón de trópico
        O un diciembre de nieve

        Podemos ver la noche sin barrotes
        Poseer un talismán o en su defecto un perro
        Bostezar escupir lagrimear
        Soñar suspirar confundir
        Quedar hambrientos o saciados
        Trabajar permitir maldecir
        Jugar descubrir acariciar
        Sin que el ojo cancerbero vigile

        Pero
        Y los otros
        Qué pensarán los otros
        Si es que tienen ánimo y espacio
        Para pensar en algo

        Qué pensarán los que se encaminan
        A la máquina buitre a la tortura hiena
        Qué quedará a los que jadean de impotencia
        Qué a los que salieron semimuertos
        E ignoran cuándo volverán al cepo
        Qué rendija de orgullo
        Qué gramo de vida
        Ciegos en su capucha
        Mudos de soledad
        Inermes en la espera

        Ni el recurso les queda de amanecer puteando
        No sólo oyen las paredes
        También escuchan los colchones si hay
        Las baldosas si hay
        El inodoro si hay
        Y los barrotes que ésos siempre hay

        Cómo recuperarlos del suplicio y el tedio
        Cómo salvarlos de la muerte sucedánea
        Cómo rescatarlos del rencor que carcome

        El exilio también tiene barrotes

        Sabemos dónde está cada ventana
        Cada plaza cada madre cada loma
        Dónde está el mejor ángulo del cielo
        Cómo se mueven las dunas y gaviotas
        Dónde está la escuelita con el hijo
        Del laburante que murió sellado
        Dónde quedaron enterrados los sueños
        De los muertos y también de los vivos
        Dónde quedó el resto del naufragio
        Y dónde están los sobrevivientes

        Sabemos dónde rompen las olas más agudas
        Y dónde y cuándo empalaga la luna
        Y también cuándo sirve como única linterna

        Sabemos todo eso y sin embargo
        El exilio también tiene barrotes

        Allí donde el pueblo a durísimas penas
        Sobrevive entre la espada tan fría que da asco
        Y la pared que dice libertad o muerte
        Porque el adolescente ya no pudo

        Allí pervierte el aire una culpa innombrable
        Tarde horrenda de esquinas sin muchachos
        Bajo un sol que se desploma como buscando
        El presidente ganadero y católico
        Es ganadero basta en sus pupilas bueyunas
        Y preconciliar pero de Trento
        El presidente es partidario del rigor
        Y la exigencia en interrogatorios
        Hay que aclarar que cultiva el pleonasmo
        Ya que el rigor siempre es exigente
        Y la exigencia siempre es rigurosa
        Tal vez quiso decir algo más simple
        Por ejemplo que alienta la tortura

        Seguro el presidente no opinaría lo mismo
        Si una noche pasara de ganadero a perdidoso
        Y algún otro partidario Kyric Eleison
        Del rigor y la exigencia Kyric Eleison
        Le metiera las bueyunas en un balde de mierda
        Pleonasmo sobre el que hay jurisprudencia

        Parece que las calles ahora no tienen baches
        Y después del ángelus ni baches ni transeúntes
        Los jardines públicos están preciosos
        Las estatuas sin caca de palomas

        Después de todo no es tan novedoso
        Los gobiernos musculosos siempre se jactan
        De sus virtudes municipales

        Es cierto que esos méritos no salvan un país
        Tal vez haya algún coronel que lo sepa

        Al pobre que quedó a solas con su hambre
        No le importa que esté cortado el césped
        Los padres que pagaron con un hijo al contado
        Ignoran esos hoyos que tapó el intendente

        A Juana le amputaron el marido
        No le atañe la poda de los plátanos

        Los trozos de familia no valoran
        La sólida unidad de las estatuas

        De modo que no vale la gloria ni la pena
        Que gasten tanto erario en ese brillo

        Aclaro que no siempre
        Amanezco con los puños cerrados

        Hay mañanas en que me desperezo
        Y cuando el pecho se me ensancha
        Y abro la boca como pez en el aire
        Siento que aspiro una tristeza húmeda
        Una tristeza que me invade entero
        Y que me deja absorto suspendido
        Y mientras ella lentamente se mezcla
        Con mi sangre y hasta con mi suerte
        Pasa por viejas y nuevas cicatrices
        Algo así como costuras mal cosidas
        Que tengo en la memoria en el estómago
        En el cerebro en las coronarias
        En un recodo del entusiasmo
        En el fervor convaleciente
        En las pistas que perdí para siempre
        En las huellas que no reconozco
        En el rumbo que oscila como un péndulo

        Y esa tristeza madrugadora y gris
        Pasa por los rostros de mis iguales
        Unos lejanos perdidos en la escarcha
        Otros no sé dónde deshechos o rehechos

        El viejo que aguantó y volvió a aguantar
        La llaca con la boca destruida
        El gordo al que castraron
        Y los otros los otros y los otros
        Otros innumerables y fraternos
        Mi tristeza los toca con abrupto respeto
        Y las otras las otras y las otras
        Otras esplendorosas y valientes
        Mi tristeza las besa una por una

        No sé qué les debemos
        Pero eso que no sé
        Sé que es muchísimo

        Esto es una derrota
        Hay que decirlo
        Vamos a no mentirnos nunca más
        A no inventar triunfos de cartón

        Si quiero rescatarme
        Si quiero iluminar esta tristeza
        Si quiero no doblarme de rencor
        Ni pudrirme de resentimiento
        Tengo que excavar hondo
        Hasta mis huesos
        Tengo que excavar hondo en el pasado
        Y hallar por fin la verdad maltrecha
        Con mis manos que ya no son las mismas

        Pero no sólo eso
        Tendré que excavar hondo en el futuro
        Y buscar otra vez la verdad
        Con mis manos que tendrán otras manos

        Que tampoco serán ya las mismas
        Pues tendrán otras manos

        Habrá que rescatar el vellocino
        Que tal vez era sólo de lana
        Rescatar la verdad más sencilla
        Y una vez que la hayamos aprehendido
        Y sea tan nuestra como
        Las articulaciones o los tímpanos
        Entonces basta basta basta
        De autoflagelaciones y de culpas
        Todos tenemos nuestra rastra
        Claro
        Pero la autocrítica
        No es una noria
        No voy a anquilosarme en el reproche
        Y no voy a infamar a mis hermanos
        El baldón y la ira los reservo
        Para los hombres de mala voluntad
        Para los que nos matan nos expulsan
        Nos cubren de amenazas nos humillan
        Nos cortan la familia en pedacitos
        Nos quitan el país verde y herido
        Nos quieren condenar al desamor
        Nos queman el futuro
        Nos hacen escuchar cómo crepita

        El baldón y la ira
        Que esto quede bien claro
        Yo los reservo para el enemigo

        Con mis hermanos porfiaré
        Es natural
        Sobre planes y voces
        Trochas atajos y veredas
        Pasos atrás y pasos adelante
        Silencios oportunos omisiones que no
        Coyunturas mejores o peores
        Pero tendré a la vista que son eso
        Hermanos

        Si esta vez no aprendemos
        Será que merecemos la derrota
        Y sé que merecemos la victoria

        El paisito está allá
        Y es una certidumbre
        A lo mejor ahora está lloviendo
        Allá sobre la tierra

        Y aquí
        Bajo este transparente sol de libres
        Aquella lluvia cala hasta mis bronquios
        Me empapa la vislumbre
        Me refresca los signos
        Lava mi soledad

        La victoria es tan sólo
        Un tallito que asoma
        Pero esta lluvia patria
        Le va a hacer mucho bien
        Creo que la victoria estará como yo
        Ahí no más germinando
        Digamos aprendiendo a germinar
        La buena tierra artigas revive con la lluvia
        Habrá uvas y duraznos y vino
        Barro para amasar
        Muchachas con el rostro hacia las nubes
        Para que el chaparrón borre por fin las lágrimas

        Ojalá que perdure
        Hace bien este riego
        A vos a mí al futuro
        A la patria sin más

        Hace bien si llovemos mi pueblo torrencial
        Donde estemos
        Allá
        O en cualquier parte

        Sobre todo si somos la lluvia y el solar
        La lluvia y las pupilas y los muros
        La bóveda la lluvia y el ranchito
        El río y los tejados y la lluvia

        Furia paciente
        Lluvia
        Iracundo silencio
        Allá y en todas partes

        Ah tierra lluvia pobre
        Modesto pueblo torrencial

        Con tan buen aguacero
        La férrea dictadura
        Acabará oxidándose

        Y la victoria crecerá despacio
        Como siempre han crecido las victorias.

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      Pasatiempo

        Cuando éramos niños
        Los viejos tenían como treinta
        Un charco era un océano
        La muerte lisa y llana
        No existía

        Luego cuando muchachos
        Los viejos eran gente de cuarenta
        Un estanque era océano
        La muerte solamente
        Una palabra

        Ya cuando nos casamos
        Los ancianos estaban en cincuenta
        Un lago era un océano
        La muerte era la muerte
        De los otros

        Ahora veteranos
        Ya le dimos alcance a la verdad
        El océano es por fin el océano
        Pero la muerte empieza a ser
        La nuestra.

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      Patria es humanidad

        Patria es humanidad.
        José Martí

        La manzana es un manzano
        Y el manzano es un vitral
        El vitral es un ensueño
        Y el ensueño un ojalá
        Ojalá siembra futuro
        Y el futuro es un imán
        El imán es una patria
        Patria es humanidad

        El dolor es un ensayo
        De la muerte que vendrá
        Y la muerte es el motivo
        De nacer y continuar
        Y nacer es un atajo
        Que conduce hasta el azar
        Los azares son mi patria
        Patria es humanidad

        Mi memoria son tus ojos
        Y tus ojos son mi paz
        Mi paz es la de los otros
        Y no se si la querrán
        Esos otros y nosotros
        Y los otros muchos más
        Todos somos una patria
        Patria es humanidad

        Una mesa es una casa
        Y la casa un ventanal
        Las ventanas tienen nubes
        Pero sólo en el cristal
        El cristal empaña el cielo
        Cuando el cielo es de verdad
        La verdad es una patria
        Patria es humanidad

        Yo con mis manos de hueso
        Vos con tu vientre de pan
        Yo con mi germen de gloria
        Vos con tu tierra feraz
        Vos con tus pechos boreales
        Yo con mi caricia austral
        Inventamos una patria
        Patria es humanidad.

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      Pausa de agosto

        Madrid quedó vacía
        Sólo estamos los otros
        Y por eso
        Se siente la presencia de las plazas
        Los jardines y fuentes
        Los parques y glorietas

        Como siempre en verano
        Madrid se ha convertido
        En una calma unánime
        Pero agradece nuestra permanencia
        A contrapelo de los más

        Es un agosto de eclosión privada
        Sin mercaderes ni paraguas
        Sin comitivas ni mítines
        En ningún otro mes del larguísimo año
        Existe enlace tan sutil
        Entre la poderosa
        Metrópoli
        Y nosotros pecadores afortunadamente
        Los árboles han vuelto a ser
        Protagonistas del aire gratuito
        Como antes
        Cuando los ecologistas
        No eran todavía imprescindibles

        También los pájaros disfrutan
        Ala batiente de una urbe
        Que inesperadamente se transforma
        En vivible y volable

        Los madrileños han huido
        A la montaña y a Marbella
        A Ciudadela y Benidorm
        A Formentor y Tenerife

        Y nos entregan sin malicia
        A los otros que ahora
        Por fin somos nosotros
        Un Madrid sorprendente
        Casi vacante despejado
        Limpio de hollín y disponible
        En él andamos como dueños
        Tercermundistas del arrobo
        En solidarias pulcras avenidas
        Sudando con unción la gota gorda

        El verano no es tiempo de fragor
        Sino de verde tregua

        Empalagados del rencor insomne
        Estamos como nunca
        Dispuestos a la paz

        En el rato estival
        La historia se detiene
        Y todos descubrimos una vida postiza
        Pero cuando el asueto se termine
        Volverán a sonar
        Las bocinas los gritos las sirenas los mueras y los vivas
        Bombas y zambombazos
        Y las dulces metódicas campanas
        Durante tres fecundas estaciones
        Nadie se acordará
        De pájaros y árboles.

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      Pequeñas muertes

        Los sueños son pequeñas muertes
        Tramoyas anticipos simulacros de muerte
        El despertar en cambio nos parece
        Una resurrección y por las dudas
        Olvidamos cuanto antes lo soñado

        A pesar de sus fuegos sus cavernas
        Sus orgasmos sus glorias sus espantos
        Los sueños son pequeñas muertes
        Por eso cuando llega el despertar
        Y de inmediato el sueño se hace olvido
        Tal vez quiera decir que lo que ansiamos
        Es olvidar la muerte
        Apenas eso.

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      Peros

        Las circunstancias / tiempo en carne viva /
        Ponen a nuestro alcance pena y goces
        Pero
        Más de una vez nos llevan a remolque

        Amor es más que un juego o un diluvio
        Es el cuerpo y el alma a la intemperie
        Pero
        Si se va la lujuria ya no vuelve

        El trabajo es un bálsamo / un compás /
        Gracias a él lidiamos con las horas
        Pero
        Hay un ocio final que no perdona

        La vida puede ser un vendaval
        Que sacude mis sueños y tus duendes
        Pero
        La vida tiene obligación de muerte.

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      Plaza San Martín

        En este espacio cada uno es capaz
        De zurcir sus vislumbres y tinieblas
        Árboles me rodean con sus patas de elefante
        Tengo un gong en las sienes memoriosas

        En un banco como éste cubierto de ramitas
        Mi adolescencia aprendió a Dostoievsky
        Y gracias a Fernández Moreno en Chascomús
        Pensó el equivalente de anch'io son'pittore

        Tozudo como la cadencia de un molino
        Latigazo del aire desairado
        Sé del barro prolijo los segmentos de cielo
        Las hojas muertas y el gemido o la brisa

        No es un refugio pero da amparo
        Oasis ecológico con vista a la jornada
        Sin la miseria huésped en los lindes
        Pero con frisos de jactancia y humo

        Siempre me anima su propuesta de verdes
        Y la disfruto como si fuera un insomnio
        De esos que transitan por los amores de la piel
        Proclive a tantas otras ceremonias

        También me conforta su condición de isla
        Eco querellante del simulacro organizado
        Por fortuna libre de viejas simetrías
        Ya que sus canteros fingen otra retórica

        Lujo del pobre entre los opulentos galaxia de jubilados y niñeras
        Y seminaristas autoflagelados
        Que salen a respirar con los gorriones

        Siempre acudo a vos en peregrinación
        Plaza San Martín de los pastitos elegantes
        Y de las muchachas que aprenden a besar
        Con los ojos cerrados como en el cine.

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      Pobre Dios

        Es imposible estar seguro
        Pero tal vez sea Dios todo el silencio
        Que queda de los hombres

        Es imposible estar seguro
        Pero acaso Dios sea
        La soledad total
        Irrevocable
        Más grave que la tuya
        O que la mía
        Por lo menos más grave que la mía
        Que es soledad tan sólo
        Cuando el viejo crepúsculo me mira
        Como un toro furioso
        Y yo no tengo a mano
        Tus sabios labios para
        Olvidarme de todo lo que temo

        Es imposible estar seguro
        Ah pero en ese caso
        Pobre Dios qué tristeza
        Debe ser su tristeza
        Pobre Dios
        Si una vez descendiera
        A asir nuestra miseria
        Y respirara por unas pocas horas
        El incesante miedo de la muerte
        Quizá mucho después
        Allá
        Solo y eterno
        Recordara esa tibia bocanada
        Como el único asueto
        De su enorme
        Desolado Infinito.

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      Porque te tengo y no

        Porque te tengo y no
        Porque te pienso
        Porque la noche está de ojos abiertos
        Porque la noche pasa y digo amor
        Porque has venido a recoger tu imagen
        Y eres mejor que todas tus imágenes
        Porque eres linda desde el pie hasta el alma
        Porque eres buena desde el alma a mí
        Porque te escondes dulce en el orgullo
        Pequeña y dulce
        Corazón coraza.

        Porque eres mía
        Porque no eres mía
        Porque te miro y muero
        Y peor que muero
        Si no te miro, amor,
        Si no te miro.

        Porque tú siempre existes dondequiera
        Pero existes mejor donde te quiero
        Porque tu boca es sangre
        Y tienes frío
        Tengo que amarte, amor,
        Tengo que amarte
        Aunque esta herida duela como dos
        Aunque te busque y no te encuentre
        Y aunque
        La noche pase y yo te tenga
        Y no.

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      Primera incomunión

        Sólo una temporada provisoria,
        Tatuaje de incontables tradiciones,
        Oscuro mausoleo donde empieza
        A existir el futuro, a hacerse piedra.

        Nada aquí, nada allá. Son las palabras
        Del mago lejanísimo y borroso.

        Sin embargo, la infancia se empecina,
        Comienza a levantar sus inventarios,
        A echar sus amplias redes para luego.
        Es una isla limpia y sobre todo
        Fugaz, es un venero de primicias
        Que se van lentamente resecando.

        Queda atrás como un rápido paisaje
        Del que persistirán sólo unas nubes,
        Un biombo, dos juguetes, tres racimos,
        O apenas un olor, una ceniza.
        Con luces queda atrás, a la intemperie,
        Yacente y aplazada para nunca,
        Sola con su aptitud irresistible
        Y un pudor incorpóreo, agazapado.
        Para nunca aplazada, fabulosa
        Infancia entre sus redes extinguida.

        Por algo queda atrás. Esa entrañable
        Cede paso al fervor, al pasmo, al fruto,
        El azar hinca el diente en otra bruma,
        Somos los moribundos que nacemos
        A la carne, a la sangre, al entusiasmo,
        Nos burlamos del sol, de la penumbra,
        Manejamos la gloria como un lápiz
        Y en las vírgenes tapias dibujamos
        El amor y su viejo colmo, el odio,
        El grito que nos pone la vergüenza
        En las manos mucho antes que en la boca.

        El celaje se enciende. Somos niebla
        Bajo el cielo compacto, insolidario,
        El asombro hace cuentas y no puede
        Mantenernos serenos, apacibles,
        Somos el invasor protagonista
        Que hace trizas el tiempo, que hace ruido
        Pueril, que hace palabras, que hace pactos,
        Somos tan poderosos, tan eternos,
        Que cerramos el puño y el verano
        Comienza a sollozar entre los árboles.

        Mejor dicho: creemos que solloza.
        El verano es un vaho, por lo tanto
        No tiene ojos ni párpados ni lágrimas,
        En sus tardes de atmósfera más tenue
        Es calor, es calor, y en las mañanas
        De aire pesado, corporal, viscoso,
        Es calor, es calor. Con eso basta.

        De todos modos cambia a las muchachas,
        Las ilumina, las ondula, y luego
        Las respira y suspira como acordes,
        Las envuelve en amor, las hace carne,
        Les pinta brazos con venitas tenues
        En colores y luz complementarios,
        Les abre escotes para que alguien vierta
        Cualquier mirada, ese poder habiente.

        La vida, qué región esplendorosa.
        ¿Quién escruta la muerte, quién la tienta?
        A la horca con él. ¿Quién piensa en esa
        Imposible quietud cuando es la hora
        Para cada uno de morder su fruta,
        De usar su espejo, de gritar su grito,
        De escupir a los cielos, de ir subiendo
        De dos en dos todas las escaleras?

        La muerte no se apura, sin embargo,
        Ni se aplaca. Tampoco se impacienta.
        Hay tantas muertes como negaciones.
        La muerte que desgarra, la que expulsa,
        La que embruja, la que arde, la que agota,
        La que enluta el amor, la que excrementa,
        La que siega, la que usa, la que ablanda,
        La muerte de arenal, la de pantano,
        La de abismo, la de agua, la de almohada.

        Hay tantas muertes como teologías,
        Pero todas se juntan en la espera.
        Esa que acecha es una muerte sola.
        Escarnecida, rencorosa, hueca,
        Su insomnio enloquecido se desploma
        Sobre todos los sueños, su delirio
        Se parece bastante a la cordura.
        Muerte esbelta y rompiente, qué increíble
        Sirena para el Mar de los Suicidas.

        No canta, pero indica, marca, alude,
        Exhibe sus voraces argumentos,
        Sus afiches turísticos, explica
        Por qué es tan milagrosa su inminencia,
        Por qué es tan atractivo su desastre,
        Por qué tan confortable su vacío.

        No canta, pero es como si cantara.
        Su demagogia negra usa palomas,
        Telegramas y rezos y suspiros,
        Sonatas para piano, arpas de herrumbre,
        Vitrinas del amor momificado,
        Relojes de lujuria que amontonan
        Segundos y segundos y otras prórrogas.

        No canta, pero es como si cantara,
        Su espanto vendaval silba en la espiga,
        Su pregunta repica en el silencio,
        Su loco desparpajo exuda un réquiem
        Que es prado y es follaje y es almena.

        Hay que volverse sordo y mudo y ciego,
        Sordo de amor, de amor enmudecido,
        Ciego de amor. Olfato, gusto y tacto
        Quedan para alejar la muerte y para
        Hundirse en la mujer, en esa ola
        Que es tiempo y lengua y brazos y latido,
        Esa mujer descanso, mujer césped,
        Que es llanto y rostro y siembra y apetito,
        Esa mujer cosecha, mujer signo,
        Que es paz y aliento y cábala y jadeo.

        Hay que amar con horror para salvarse,
        Amanecer cuando los mansos dientes
        Muerden, para salvarse, o por lo menos
        Para creerse a salvo, que es bastante.
        Hay que amar sentenciado y sin urgencia,
        Para salvarse, para guarecerse
        De esa muerte que llueve hielo o fuego.

        Es el cielo común, el alba escándalo,
        El goce atroz, el milagroso caos,
        La piel abismo, la granada abierta,
        La única unidad uniyugada,
        La derrota de todas las cautelas.

        Hay que amar con valor, para salvarse.
        Sin luna, sin nostalgia, sin pretextos,
        Hay que despilfarrar en una noche
        —Que puede ser mil y una— el universo,
        Sin augurios, sin planes, sin temblores,
        Sin convenios, sin votos, con olvido,
        Desnudos cuerpo y alma, disponibles
        Para ser otro y otra a ras de sueño.

        Bendita noche cóncava, delicia
        De encontrar un abrazo a la deriva
        Y entrar en ese enigma, sin astucia,
        Y volver por el aire al aire libre,
        Hay que amar con amor, para salvarse.

        Entonces vienen las contradicciones
        O sea la razón. El mundo existe
        Con manchas, sin arar, y no hay conjuro
        Ni fe que lo desmienta o modifique.

        El manantial se seca, el árbol cae,
        La sangre fluye, el odio se hace muro,
        ¿Es mi hermano el verdugo? Ese asesino
        Y, Dios padrastro todopoderoso,
        Ese señor del vómito, ese artífice
        De la hecatombe, ¿puede ser mi hermano?
        Surtidor de napalm, profeta imbécil,
        ¿Ése, mi prójimo?, ¿ése, el semejante?
        Sindico en todo caso de la muerte,
        Argumento y proclama de la ruina,
        Poder y brazo ejecutor. Estiércol.

        Por esta vez no he de mirar mis pasos
        Sino el contorno triste, calcinado.
        Miro a mi sombra que está envejeciendo,
        La sombra de los míos que envejecen.

        El mundo existe. Con o sin sus manes,
        Con o sin su señal. Existe. Punto.

        El mundo existe con mis ex iguales,
        Con mis amigos-enemigos, esos
        Que ya olvidé por qué se traicionaron.

        Tiendo mi mano a veces y está sola
        Y está más sola cuando no la tiendo,
        Pienso en los compradores emboscados
        Y tengo duelo y tengo rabia y tengo
        Un reproche que empieza en mis lealtades,
        En mis confianzas sin mayor motivo,
        En mi invención del prójimo-mi-aliado.
        Ni aún ahora me resigno a creerlo.

        No todos son así, no todos ceden.
        Tendré que repetírmelo a escondidas
        Y barajar de nuevo el almanaque.

        Mi corazón acobardado sigue
        Inventando valor, abriendo créditos,
        Tirando cabos sólo a la siniestra,
        Aprendiendo a aprender, pobre aleluya,
        Y quién sabe, quién sabe si entre tanta
        Mentira incandescente, no queda algo
        De verdad a la sombra. Y no es metáfora.

        Nada aquí, nada allá. Son las palabras
        Del mago lejanísimo y borroso.

        Pero, ¿por qué creerle a pie juntillas?
        ¿En qué galaxia está el certificado?

        Algo aquí, nada allá. ¿Es tan distinto?
        Lo propongo debajo de mis párpados
        Y en mi boca cerrada.
        ¿Es tan distinto?
        Ya sé, hay razones nítidas, famosas,
        Hay cien teorías sobre la derrota,
        Hay argumentos para suicidarse,

        Pero, ¿y si hay un resquicio?
        ¿Es tan distinto,
        Tan necio, tan ridículo, tan torpe,
        Tener un espacioso sueño propio
        Donde el hombre se muera pero actúe
        Como inmortal?

      Arriba

      Próximo prójimo

        En caso de vida o muerte, se debe
        Estar siempre con el más próximo.
        Antonio Machado

        Y está tu corazón
        Próximo prójimo
        Hermano a borbotones
        Ensimismado dócil triste exangüe
        Con terribles secretos en tu fondo
        Con tu ebria soledad acompañada

        Próximo
        Algunas veces lejanísimo prójimo
        Cuántos rostros me diste
        Me estás dando
        Sobreviviente atroz sobreviviente
        De esta herida sin labios
        De esta hiedra sin muro

        Qué maga
        Qué sin trenzas viniste
        Ah prójimo-muchacha la primera
        A instalarte delante de mis ojos de niño
        Que no sabía nada
        Que no sabía nada
        Mi dialecto era verte y anunciar para siempre
        Entre diez compañías de soldados de plomo
        Mi gran amor deslumbre
        Mi pobre amor a cuerda

        Vino el amigo absorto
        Sin percances
        Y no se habló de muertes
        En su cercado limbo
        Tan sólo se jugaba
        Al más allá
        Y el sábado
        Era una bruma pero sin reloj
        Sin llave urgente ni contradicciones
        Amigo nada más
        Amigo muerto

        Los padres
        Claro
        Como un gran suburbio
        Amor congénito en mansa barbarie
        Subordinado e invasor
        Amor ciego o miope o astigmático
        Aún puedo abrigarme en sus imágenes
        Están aquí al alcance
        Viejo
        Vieja
        Un poco sordos para su propia incógnita
        Pero siempre pendientes
        De mi nueva llegada

        Venga maestro
        No lo olvido
        Usted me abrió los cielos
        Colonizó mi alma
        Con el meñique se alisó la barba
        Y miró el mundo
        (Yo estaba en el mundo)
        Con un desprecio cruel
        No le perdono
        Su vocación de estafa
        Ni aún ahora
        Que está bien muertecito
        Dios mediante

        Prójimo
        Hermano literal
        Quién sabe
        Dónde quedó el momento en que jugamos
        Lanzando al aire nuestros ocho años
        De diferencia o de encadenamiento
        Duermes y duermo
        El sueño y el espanto
        Viajan de tu fatiga a mi fatiga
        Y viceversa vuelven a viajar
        Hasta que al fin también
        Ellos se duermen

        Prójimo mi enemigo
        Que me conoce y finge no saberme
        Y en su tedio descubre
        Ese rencor enorme y tan minúsculo
        Por cierto no lo envidio
        Cuando pronuncia vida y piensa muerte
        Cuando repite Cristo y piensa Judas
        A esta altura tal vez ya esté oxidado
        Su resentido embuste didascálico
        Quizá contemporice y diga ciencia
        Por no decir conciencia

        Estás en el pupitre
        Como yo desterrado
        En tanto que en el patio
        Llueve diagonalmente
        El alemán rechina y tú divagas
        Hasta que la trompada
        Ese viejo argumento
        Cae sobre tu oreja que es la mía
        Y tu alarido estalla para siempre
        Y ahora la lluvia es sólo vertical

        Mi mujer está aquí
        Pero antes mucho antes
        Se acercó por un patio
        De baldosas en rombos
        Y allí empecé a tomar tremendas decisiones
        Entonces fui a mirarla desde Buenos Aires
        Yo era su prójimo sin lugar a dudas
        Volví y le dije
        Piénsalo
        Pero ella dijo
        No necesito pensarlo

        Prójimo el admirable
        El cándido
        El impuro
        Te vi una vez pero nunca me viste
        No capitularé ni capitularemos
        Tan importante como Julio Verne
        Vas tripulando una nave una isla
        Un cuerpo extraño inverosímil nuevo
        Pero en un lustro apenas
        Será el cuerpo de todos
        Ojalá y cotidiano

        Prójimo en que me amparo
        Tu compacta amistad
        Tu vida un tanto mustia
        Tu faro de confianzas
        Tus vísperas de solo
        Son para mí el contorno imprescindible
        Prójimo-muro gris acribillado
        Prójimo-pasamano en que me apoyo
        Cuando desciendo la escalera y temo
        Que algún peldaño pueda estar podrido

        Rostro herido heridor
        Ojos que lo supieron
        Aduana de la dulce simetría
        Olvidada presencia inolvidable
        Estás en algún sitio
        En algún tríptico de resignaciones
        Yo pienso en ti cuando la noche clava
        Para siempre qué suerte para siempre
        Otra lanza-nostalgia
        En mi costado
        Y esta curazón
        Próximo prójimo
        No te avergüences de su llanto.

        La cabeza hace trizas el pasado
        Fríamente coloca sus razones invictas
        Divide en lotes la melancolía
        Negocia cautamente tus acciones en alza
        Desorganiza para siempre tu magia
        Te despoja del cándido futuro
        Amuebla los infiernos que te esperan
        Después del provisorio desamparo
        Te hace lúcido y hueco
        Cruel y lúcido
        Voraz y pobre lúcido

        Pero también
        Por suerte
        Está tu corazón

        Ese embustero
        Ese piadoso
        Ese mesías.

      Arriba

      Puedo reconciliarme

        Puedo reconciliarme
        Con la luna tediosa y congelada
        Con la puerilidad de los profetas
        Con el viejo sudario del crepúsculo.

        Puedo reconciliarme
        Con el milagro de las pesadillas
        Con el recodo del triste invierno
        Con la cursilería del laúd.

        Pero nunca podré reconciliarme
        Con los buhoneros de la muerte
        Los cascabeles del olvido
        Los sicofantes de mi pánico.

        Nunca podré reconciliarme
        Con los depredadores de mi gente
        El aguinaldo de los delatores
        La desmemoria de los fusileros.

      Arriba

      Recién nacido

        Ignorante del mundo y de sí mismo
        Deja el recién nacido su caverna
        Lejos y cerca de la piel materna
        Inaugura el candor de su egoísmo

        Mira en su entorno y es un espejismo /
        La apenas asumida vida externa
        No es todavía despiadada o tierna
        Pero ya muestra señas del abismo

        Aprenderá sin duda ese paisaje
        Que poco a poco en niebla se convierte
        Y empezará a enterarse del mensaje

        Donde estará la clave de su suerte /
        Ya ha reservado sitio para el viaje
        Sutil e inexorable hacia la muerte.

      Arriba

      Referencias

        Alguna vez en Palma de Mallorca
        Hallé en el borne dos filas de árboles
        Como las que hubo en un recodo
        Del viejo parque urbano

        En La Habana otra vez
        Pensé que el malecón
        Era como la rambla

        En Santa Cruz de Tenerife
        Hay una larga franja
        Como la de Pocitos

        La gente que camina en las calles de Atenas
        Se asemeja a la nuestra
        Sólo que al mediodía

        En Helsinki si escucho cómo hablan
        Me parece lunfardopero nunca lo entiendo

        El cielo de la noche blanca de Leningrado
        Me recuerda mi cielo en tardes de tormenta

        En Buenos Aires hay un barrio
        Flores
        Que puede confundirse con la aguada

        El rastro madrileño
        Es una feria de Tristán Narvaja
        Sólo que gigantesca

        Ahora por fin
        Están aquí a mi alcance
        Parque rambla idioma firmamento
        Recodos calle feria esquinas

        Ya no preciso referencias.

      Arriba

      Rescates

        Muriendo de costumbre
        Y llorando de oído.
        César Vallejo

        Este regreso no era obligatorio
        Sin embargo
        La mano encuentra su cuchara
        El paso su baldosa
        El corazón su golpe de madera
        El abrazo su brazo o su cintura
        La pregunta su alguien
        Los ojos su horizonte
        La mejilla su beso o su garúa
        El orgullo su dulce fundamento
        El pellejo su otoño
        La memoria su rostro decisivo
        Los rencores su vaina
        El reloj su lujuria tempranera
        El dolor su no olvido o su neblina
        El paladar sus uvas
        El loor su desastre
        La nostalgia su lecho

        O sea
        Perdón Vallejo
        Aquí estoy otra vez
        Viviendo de costumbre
        Celebrando de oído.

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      Resistencias

        Hay quienes se resisten deshilachadamente
        A morir sin haberse concedido
        Un año un mes una hora de goce
        Y esperan ese don cultivando el silencio
        Vaciándose de culpas y de pánicos
        Descansando en el lecho del cansancio
        O evocando la infancia más antigua

        Así / con la memoria en rebanadas
        Con ojos que investigan lo invisible
        Y el desaliento tímido y portátil
        Que se cubre y descubre a duras penas
        Así miden el cuerpo torpe cándido
        Ese montón de riesgos y de huesos
        Áspero de deseos como llagas
        Que no elige agotarse mas se agota

        Merodean tal vez por la nostalgia
        Ese usual laberinto de abandonos
        Buscan testigos y no los encuentran
        Salvo en las caravanas de fantasmas

        Piden abrazos pero nadie cae
        En la emboscada de los sentimientos
        Carne de espera / alma de esperanza
        Los desnudos se visten y no vuelven

        El amor hace un alto en el camino
        Sorprendido in fraganti / condenado
        Y no obstante siempre hay quien se resiste
        A irse sin gozar / sin apogeos
        Sin brevísimas cúspides de gloria
        Sin periquetes de felicidad

        Como si alguien en el más allá
        O quizás en el más acá suplente
        Fuera a pedirle cuentas de por qué
        No fue dichoso como puede serlo
        Un bienaventurado del montón.

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      Rostro de vos

        Tengo una soledad
        Tan concurrida
        Tan llena de nostalgias
        Y de rostros de vos
        De adioses de hace tiempo
        Y besos bienvenidos
        De primeras de cambio
        Y de último vagón.

        Tengo una soledad
        Tan concurrida
        Que puedo organizarla
        Como una procesión
        Por colores
        Tamaños
        Y promesas
        Por época
        Por tacto
        Y por sabor.

        Sin un temblor de más
        Me abrazo a tus ausencias
        Que asisten y me asisten
        Con mi rostro de vos.

        Estoy lleno de sombras
        De noches y deseos
        De risas y de alguna
        Maldición.

        Mis huéspedes concurren
        Concurren como sueños
        Con sus rencores nuevos
        Su falta de candor
        Yo les pongo una escoba
        Tras la puerta
        Porque quiero estar solo
        Con mi rostro de vos.

        Pero el rostro de vos
        Mira a otra parte
        Con sus ojos de amor
        Que ya no aman
        Como víveres
        Que buscan a su hambre
        Miran y miran
        Y apagan mi jornada.

        Las paredes se van
        Queda la noche
        Las nostalgias se van
        No queda nada.

        Ya mi rostro de vos
        Cierra los ojos
        Y es una soledad
        Tan desolada.

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      Ruinas

        Se deslumbraron mis ruinas.
        Juan Ramón Giménez

        Yo también tengo ruinas
        Y si acudo al pasado
        Ya no sé a quién o a quiénes
        Busco entre los escombros
        Son ruinas sin prestigio
        Sin guías y con musgo
        Inmensas y mezquinas
        Señas de lo que fui
        Columpios desnudeces
        Huellas crepusculares matutinas nocturnas
        La luna las descubre
        Les dice lo que eran
        Columnas de tesón cúmulos de experiencia
        Pedernales de amor
        Catacumbas de miedo

        Yo también tengo ruinas
        Pero no deslumbradas
        Sino ciegas distantes
        Residuos de palabras
        Vestigios de rencores
        Esquirlas de castigos
        Reliquias de caricias
        Ruinas tan taciturnas
        Calimas de la pena
        Albergan sus fantasmas
        Como todas las ruinas
        Y como todas dejan
        Escuchar su lamento

        Yo también tengo ruinas
        Meses y años troceados
        Muñones de confianza
        Perdones en añicos
        Piedras en las que a veces
        Me reconozco entonces
        Amo la piel rugosa
        De mis hermanas ruinas.

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      Saberte aquí

        Podés querer el alba
        Cuando quieras
        He conservado intacto
        Tu paisaje
        Podés querer el alba
        Cuando ames
        Venir a reclamarte
        Como eras
        Aunque ya no seas vos
        Aunque mi amor te espere
        Quemándose en tu azar
        Y tu sueño sea eso
        Y mucho más
        Esta noche otra noche
        Aquí estarás
        Y cuando gima el tiempo
        Giratorio
        En esta paz ahora
        Dirás
        Quiero esta paz
        Ahora podés
        Venir a reclamarte
        Penetrar en tu noche
        De alegre angustia
        Reconocer tu tibio
        Corazón sin excusas
        Los cuadros
        Las paredes
        Saberte aquí
        He conservado intacto
        Tu paisaje
        Pero no sé hasta dónde
        Está intacto sin vos
        Podés querer el alba
        Cuando quieras
        Venir a reclamarte
        Como eras
        Aunque el pasado sea
        Despiadado
        Y hostil
        Aunque contigo traigas
        Dolor y otros milagros
        Aunque seas otro rostro
        De tu cielo hacia mí.

      Arriba

      Seré curioso

        En una exacta
        Foto del diario
        Señor ministro
        Del imposible

        Vi en pleno gozo
        Y en plena euforia
        Y en plena risa
        Su rostro simple

        Seré curioso
        Señor ministro
        De qué se ríe
        De qué se ríe

        De su ventana
        Se ve la playa
        Pero se ignoran
        Los cantegriles

        Tienen sus hijos
        Ojos de mando
        Pero otros tienen
        Mirada triste

        Aquí en la calle
        Suceden cosas
        Que ni siquiera
        Pueden decirse

        Los estudiantes
        Y los obreros
        Ponen los puntos
        Sobre las íes

        Por eso digo
        Señor ministro
        De qué se ríe
        De qué se ríe

        Usté conoce
        Mejor que nadie
        La ley amarga
        De estos países

        Ustedes duros
        Con nuestra gente
        Por qué con otros
        Son tan serviles

        Cómo traicionan
        El patrimonio
        Mientras el gringo
        Nos cobra el triple

        Cómo traicionan
        Usté y los otros
        Los adulones
        Y los seniles

        Por eso digo
        Señor ministro
        De qué se ríe
        De qué se ríe

        Aquí en la calle
        Sus guardias matan
        Y los que mueren
        Son gente humilde

        Y los que quedan
        Llorando de rabia
        Seguro piensan
        En el desquite

        Allá en la celda
        Sus hombres hacen
        Sufrir al hombre
        Y eso no sirve

        Después de todo
        Usté es el palo
        Mayor de un barco
        Que se va a pique

        Seré curioso
        Señor ministro
        De qué se ríe
        De qué se ríe.

      Arriba

      Síndrome

        Todavía tengo casi todos mis dientes
        Casi todos mis cabellos y poquísimas canas
        Puedo hacer y deshacer el amor
        Trepar una escalera de dos en dos
        Y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
        O sea que no debería sentirme viejo
        Pero el grave problema es que antes
        No me fijaba en estos detalles.

      Arriba

      Soledades

        Ellos tienen razón
        Esa felicidad
        Al menos con mayúscula
        No existe
        Ah, pero si existiera con minúscula
        Sería semejante a nuestra breve
        Presoledad
        Después de la alegría la presoledad
        Después de la plenitud viene la soledad
        Después del amor viene la soledad.

        Ya sé que es una pobre deformación
        Pero lo cierto es que en ese durable minuto
        Uno se siente solo en el mundo.

        Sin asideros
        Sin pretextos
        Sin abrazos
        Sin rencores
        Sin las cosas que unen o separan.

        Y en esa sola manera de estar solo
        Ni siquiera uno se apiada de uno mismo
        Los datos objetivos son como sigue.

        Hay diez centímetros de silencio
        Entre manos y mis manos
        Una frontera de palabras no dichas
        Entre tus labios y mis labios
        Y algo que brilla así de triste
        Entre tus ojos y mis ojos
        Claro que la soledad no viene sola.

        Si se mira sobre el hombro mustio
        De nuestras soledades
        Se verá un largo y compacto imposible
        Un sencillo respeto por terceros y cuartos
        Ese percance de ser buena gente.

        Después de la alegría
        Después de la plenitud
        Después del amor
        Viene la soledad.

        Conforme
        Pero
        Qué vendrá después
        De la soledad.

        A veces no me siento
        Tan solo.

        Si imagino
        Mejor dicho si sé
        Que más allá del mi soledad
        Y de la tuya
        Otra vez estás vos
        Aunque preguntándome a solas
        Qué vendrá después
        De la soledad.

      Arriba

      Sólo mientras tanto

        Vuelves, día de siempre,
        Rompiendo el aire justamente donde
        El aire había crecido como muros.

        Pero nos iluminas brutalmente
        Y en la sencilla náusea de tu claridad
        Sabemos cuándo se nos caerán los ojos,
        El corazón, la piel de los recuerdos.

        Claro, mientras tanto
        Hay oraciones, hay pétalos, hay ríos,
        Hay la ternura como un viento húmedo.
        Sólo mientras tanto.

      Arriba

      Sonata para adiós y flauta

        Te vas tan sola como siempre
        Te echaremos de menos
        Yo y los abrazos de la tarde
        Yo y mi alma y mi cuerpo

        Tu larga sombra se resiste
        A abandonarnos / pero
        Has decidido que se fuera
        Contigo a todo riesgo

        De todos modos no querría
        Que enterraras tu sueño
        Aquel en que tu amor de nadie
        Era como un estreno

        Te vas de nuevo no sé a dónde
        Y tu adiós es un eco
        Que se prolonga y nos alude
        Como un último gesto

        Nunca guardaste la ternura
        Como pan para luego
        Estoy seguro de encontrarla
        Liviana entre tus pechos

        Te vas con paso de derrota
        Pero no me lo creo
        Siempre has vencido en tu querella
        Contra el odio y el miedo

        Quién sabe allá lo que te aguarda
        Ese allá tan desierto
        Que se quedó sin golondrinas
        Todo erial/ todo invierno

        Mas si una tarde te extraviaras
        Entre el mar y el espejo
        Recuerda siempre que aquí estamos
        Yo y mi alma y mi cuerpo.

      Arriba

      Soñamos juntos

        Soñamos juntos
        Juntos despertamos
        El tiempo hace o deshace
        Mientras tanto
        No le importan tu sueño
        Ni mi sueño
        Somos torpes
        O demasiado cautos
        Pensamos que no cae
        Esa gaviota
        Creemos que es eterno
        Este conjuro
        Que la batalla es nuestra
        O de ninguno
        Juntos vivimos
        Sucumbimos juntos
        Pero esa destrucción
        Es una broma
        Un detalle una ráfaga
        Un vestigio
        Un abrirse y cerrarse
        El paraíso
        Ya nuestra intimidad
        Es tan inmensa
        Que la muerte la esconde
        En su vacío
        Quiero que me relates
        El duelo que te callas
        Por mi parte te ofrezco
        Mi última confianza
        Estás sola
        Estoy solo
        Pero a veces
        Puede la soledad
        Ser
        Una llama.

      Arriba

      Sueldo

        Aquella esperanza que cabía en un dedal,
        Aquella alta vereda junto al barro,
        Aquel ir y venir del sueño,
        Aquel horóscopo de un larguísimo viaje
        Y el larguísimo viaje con adioses y gente
        Y países de nieve y corazones
        Donde cada kilómetro es un cielo distinto,
        Aquella confianza desde nos cuándo,
        Aquel juramento hasta nos dónde,
        Aquella cruzado hacia nos qué,
        Ese aquel que uno hubiera podido ser
        Con otro ritmo y alguna lotería,
        En fin, para decirlo de una vez por todas,
        Aquella esperanza que cabía en un dedal
        Evidentemente no cabe en este sobre
        Con sucios papeles de tantas manos sucias
        Que me pagan, el lógico, en cada veintinueve
        Por tener los libros rubricados al día
        Y dejar que la vida transcurra,
        Gotee simplemente
        Como un aceite rancio.

      Arriba

      Táctica y estrategia

        Mi táctica es mirarte
        Aprender cómo sos
        Quererte como sos
        Mi táctica es hablarte
        Y escucharte,
        Construir con palabras
        Un puente indestructible.

        Mi táctica es
        Quedarme en tu recuerdo
        No sé cómo, ni sé
        Con qué pretexto
        Pero quedarme en vos,
        Mi táctica es ser franco
        Y saber que sos franca
        Y que no nos vendamos
        Simulacros,
        Para que entre los dos
        No haya telón ni abismos.

        Mi estrategia es
        En cambio
        Más profunda y más simple,
        Mi estrategia es
        Que un día cualquiera,
        No sé cómo ni sé
        Con qué pretexto
        Por fin me necesites.

      Arriba

      Tantas ciudades

        Hay ciudades que son capitales de gloria
        Y otras que son ciudadelas del asco

        Hay ciudades que son capitales de audacia
        Y otras que apenas son escombreras del miedo

        Pero aún sin llegar a esos extremos
        En unas y otras hay rasgos comunes

        El puerto / la avenida principal /
        Callejón de burdeles / la catedral severa

        Monumentos donde dejan sus flores
        Ex tiranos y sus máscaras de odio

        Hay suburbios que ocultan la otra cara
        La miserable la mendiga

        Metrópolis de atmósfera viciada
        Y otras que apenas tienen un smog espiritual

        Ciudades con sus mafias barrasbravas y sectas
        Y otras con angelitos ya pasados de moda

        Pero aún sin llegar a esos extremos
        Ostentan atributos compartidos

        Por ejemplo el deber de estar alegres
        Durante el carnaval de fecha fija

        Y mostrarse llorosas y agobiadas
        El día de difuntos o en su víspera

        O estar enamoradas y tiernísimas
        El St. Valentine's day que trajeron del norte

        Hay ciudades que osan defenderse
        De la hipocresía y el consumismo

        Y otras que se entregan indefensas
        Al consumismo y la hipocresía

        Ciertamente ninguna ciudad es tan infame
        Ni tan espléndida o deslumbrante

        Tal vez una y otra sean de fábula
        Pensadas desde cierta soledad ominosa

        Pero aún en las franjas de quimera
        En los puntos que nacen del desvelo

        Hay ciudades para vivir / y otras
        En las que no querría ni caerme muerto.

      Arriba

      Te quiero

        Tus manos son mi caricia
        Mis acordes cotidianos
        Te quiero porque tus manos
        Trabajan por la justicia
        Si te quiero es porque sos
        Mi amor, mi cómplice y todo
        Y en la calle codo a codo
        Somos mucho más que dos
        Tus ojos son mi conjuro
        Contra la mala jornada
        Te quiero por tu mirada
        Que mira y siembra futuro
        Tu boca que es tuya y mía
        Tu boca no se equivoca
        Te quiero porque tu boca
        Sabe gritar rebeldía
        Si te quiero es porque sos
        Mi amor, mi cómplice y todo
        Y en la calle codo a codo
        Somos mucho más que dos
        Y por tu rostro sincero
        Y tu paso vagabundo
        Y tu llanto por el mundo
        Porque sos pueblo te quiero
        Y porque amor no es aureola
        Ni cándida moraleja
        Y porque somos pareja
        Que sabe que no está sola
        Te quiero en mi paraíso
        Es decir que en mi país
        La gente vive feliz
        Aunque no tenga permiso
        Si te quiero es porque sos
        Mi amor, mi cómplice y todo
        Y en la calle codo a codo
        Somos mucho más que dos.

      Arriba

      Todavía

        No lo creo todavía,
        Estás llegando a mi lado
        Y la noche es un puñado
        De estrellas y de alegría.

        Palpo, gusto, escucho y veo
        Tu rostro, tu paso largo,
        Tus manos y, sin embargo,
        Todavía no lo creo.

        Tu regreso tiene tanto
        Que ver contigo y conmigo,
        Que por cábala lo digo
        Y por las dudas lo canto.

        Nadie nunca te reemplaza
        Y las cosas más triviales
        Se vuelven fundamentales,
        Porque estás llegando a casa,
        Sin embargo todavía
        Dudo de esta buena suerte,
        Porque el cielo de tenerte
        Me parece fantasía.

        Pero venís y es seguro
        Y venís con tu mirada,
        Y por eso tu llegada
        Hace mágico el futuro.

        Y aunque no siempre he entendido
        Mis culpas y mis fracasos,
        En cambio sé que en tus brazos
        El mundo tiene sentido.

        Y si beso la osadía
        Y el misterio de tus labios
        No habrá dudas ni resabios,
        Te querré más todavía.

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      Todo lo contrario

        —Veamos —dijo el profesor—. ¿Alguno de ustedes sabe qué es lo contrario de IN?

        —OUT — respondió prestamente un alumno.

        —No es obligatorio pensar en inglés. En Español, lo contrario de IN (como prefijo privativo, claro) suele ser la misma palabra, pero sin esa sílaba.

        —Sí, ya sé: insensato y sensato, indócil y dócil, ¿no?

        —Parcialmente correcto. No olvide, muchacho, que lo contrario del invierno no es el vierno sino el verano.

        —No se burle, profesor.

        —Vamos a ver. ¿Sería capaz de formar una frase, más o menos coherente, con palabras que, si son despojadas del prefijo IN, no confirman la ortodoxia gramatical?

        —Probaré, profesor: “Aquel dividuo memorizó sus cógnitas, se sintió dulgente pero dómito, hizo ventario de las famias con que tanto lo habían cordiado, y aunque se resignó a mantenerse cólume, así y todo en las noches padecía de somnio, ya que le preocupaban la flación y su cremento”.

        —Sulso pero pecable —admitió sin euforia el profesor.

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      Utopías

        Cómo voy a creer / dijo el fulano
        Que el mundo se quedó sin utopías

        Cómo voy a creer
        Que la esperanza es un olvido
        O que el placer una tristeza

        Cómo voy a creer / dijo el fulano
        Que el universo es una ruina
        Aunque lo sea
        O que la muerte es el silencio
        Aunque lo sea

        Cómo voy a creer
        Que el horizonte es la frontera
        Que el mar es nadie
        Que la noche es nada

        Cómo voy a creer / dijo el fulano
        Que tu cuerpo / mengana
        No es algo más que lo que palpo
        O que tu amor

        Ese remoto amor que me destinas
        No es el desnudo de tus ojos
        La parsimonia de tus manos

        Cómo voy a creer / mengana austral
        Que sos tan sólo lo que miro
        Acaricio o penetro

        Cómo voy a creer / dijo el fulano
        Que la utopía ya no existe
        Si vos / mengana dulce
        Osada / eterna
        Si vos / sois mi utopía.

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      Un padrenuestro latinoamericano

        Padre nuestro que estás en los cielos
        Con las golondrinas y los misiles
        Quiero que vuelvas antes de que olvides
        Como se llega al sur de Río Grande

        Padre nuestro que estás en el exilio
        Casi nunca te acuerdas de los míos
        De todos modos dondequiera que estés
        Santificado sea tu nombre
        No quienes santifican en tu nombre
        Cerrando un ojo para no ver las uñas
        Sucias de la miseria

        En agosto de mil novecientos sesenta
        Ya no sirve pedirte
        Venga a nos el tu reino
        Porque tu reino también está aquí abajo
        Metido en los rencores y en el miedo
        En las vacilaciones y en la mugre
        En la desilusión y en la modorra
        En esta ansia de verte pese a todo

        Cuando hablaste del rico
        La aguja y el camello
        Y te votamos todos
        Por unanimidad para la Gloria
        También alzó su mano el indio silencioso
        Que te respetaba pero se resistía
        A pensar hágase tu voluntad

        Sin embargo una vez cada
        Tanto tu voluntad se mezcla con la mía
        La domina
        La enciende
        La duplica
        Más arduo es conocer cuál es mi voluntad
        Cuando creo de veras lo que digo creer
        Así en tu omnipresencia como en mi soledad
        Así en la tierra como en el cielo
        Siempre
        Estaré más seguro de la tierra que piso
        Que del cielo intratable que me ignora

        Pero quién sabe
        No voy a decidir
        Que tu poder se haga o deshaga
        Tu voluntad igual se está haciendo en el viento
        En el Ande de nieve
        En el pájaro que fecunda a su pájara
        En los cancilleres que murmuran yes sir
        En cada mano que se convierte en puño

        Claro no estoy seguro si me gusta el estilo
        Que tu voluntad elige para hacerse
        Lo digo con irreverencia y gratitud
        Dos emblemas que pronto serán la misma cosa
        Lo digo sobre todo pensando en el pan nuestro
        De cada día y de cada pedacito de día

        Ayer nos lo quitaste
        Dánosle hoy
        O al menos el derecho de darnos nuestro pan
        No sólo el que era símbolo de Algo
        Sino el de miga y cáscara
        El pan nuestro
        Ya que nos quedan pocas esperanzas y deudas
        Perdónanos si puedes nuestras deudas
        Pero no nos perdones la esperanza
        No nos perdones nunca nuestros créditos

        A más tardar mañana
        Saldremos a cobrar a los fallutos
        Tangibles y sonrientes forajidos
        A los que tienen garras para el arpa
        Y un panamericano temblor con que se enjugan
        La última escupida que cuelga de su rostro

        Poco importa que nuestros acreedores perdonen
        Así como nosotros
        Una vez
        Por error
        Perdonamos a nuestros deudores

        Todavía
        Nos deben como un siglo
        De insomnios y garrote
        Como tres mil kilómetros de injurias
        Como veinte medallas a Somoza
        Como una sola Guatemala muerta

        No nos dejes caer en la tentación
        De olvidar o vender este pasado
        O arrendar una sola hectárea de su olvido

        Ahora que es la hora de saber quiénes somos
        Y han de cruzar el río
        El dólar y el amor contra-reembolso
        Arráncanos del alma el último mendigo
        Y líbranos de todo mal de conciencia
        Amén.

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      Un viento misionero sacude las ventanas

        Un viento misionero sacude las ventanas
        No sé qué jueves trae
        No sé qué noche lleva
        Ni siquiera el dialecto que propone.

        Creo reconocer endechas rotas
        Trocitos de hurras
        Y batir de palmas
        Pero todo se mezcla en un aullido
        Que también puede ser deleite o salmo.

        El viento bate franjas de aluminio
        Llega de no sé donde a no sé donde
        Y en ese rumbo enigma soy apenas
        Una escala precaria y momentánea.

        No abrazo hospitalidad
        No ofrezco resistencia
        Simplemente lo escucho
        Arrinconado
        Mientras en el recinto vuelan nombre
        Papeles y cenizas.

        Después se posarán en una baldosa
        En su alegre centímetro
        En su lástima
        Ahora vuelan como barriletes
        Como murciélagos, como hojas.

        Lo curioso, lo absurdo es que a pesar
        De que aguardo mensajes y pregones
        De todas las memorias y de todos
        Los puntos cardinales.

        Lo raro, lo increíble es que a pesar
        De mi desamparada expectativa
        No sé qué dice el viento del exilio.

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      Una mujer desnuda y en lo oscuro

        Una mujer desnuda y en lo oscuro
        Tiene la claridad que nos alumbra
        De modo que si ocurre un desconsuelo
        Un apagón o una noche sin luna
        Es conveniente y hasta imprescindible
        Tener a mano una mujer desnuda.

        Una mujer desnuda y en lo oscuro
        Genera un resplandor que da confianza
        Entonces dominguea el almanaque
        Vibran en su rincón las telarañas
        Y los ojos felices y felinos
        Miran y de mirar nunca se cansan.

        Una mujer desnuda y en lo oscuro
        Es una vocación para las manos
        Para los labios es casi un destino
        Y para el corazón un despilfarro
        Una mujer desnuda es un enigma
        Y siempre es una fiesta descifrarlo.

        Una mujer desnuda y en lo oscuro
        Genera una luz propia y nos enciende
        El cielo raso se convierte en cielo
        Y es una gloria no ser inocente
        Una mujer herida o vislumbrada
        Desbaratada por una vez la muerte.

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      Ustedes y nosotros

        Ustedes cuando aman
        Exigen bienestar
        Una cama de cedro
        Y un colchón especial
        Nosotros cuando amamos
        Es fácil de arreglar
        Con sábanas qué bueno
        Sin sábanas da igual
        Ustedes cuando aman
        Calculan interés
        Y cuando se desaman
        Calculan otra vez
        Nosotros cuando amamos
        Es como renacer
        Y si nos desamamos
        No la pasamos bien
        Ustedes cuando aman
        Son de otra magnitud
        Hay fotos, chismes, prensa
        Y el amor es un boom
        Nosotros cuando amamos
        Es un amor común
        Tan simple y tan sabroso
        Como tener salud
        Ustedes cuando aman
        Consultan el reloj
        Porque el tiempo que pierden
        Vale medio millón
        Nosotros cuando amamos
        Sin prisa y con fervor
        Gozamos y nos sale
        Barata la función
        Ustedes cuando aman
        Al analista van
        Él es quien dictamina
        Si lo hacen bien o mal
        Nosotros cuando amamos
        Sin tanta cortedad
        El subconsciente piola
        Se pone a disfrutar
        Ustedes cuando aman
        Exigen bienestar
        Una cama de cedro
        Y un colchón especial
        Nosotros cuando amamos
        Es fácil de arreglar
        Con sábanas qué bueno
        Sin sábanas da igual.

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      Vamos juntos

        Con tu puedo y con mi quiero
        Vamos juntos compañero

        Compañero te desvela
        La misma suerte que a mí
        Prometiste y prometí
        Encender esta candela

        Con tu puedo y con mi quiero
        Vamos juntos compañero

        La muerte mata y escucha
        La vida viene después
        La unidad que sirve es
        La que nos une en la lucha

        Con tu puedo y con mi quiero
        Vamos juntos compañero

        La historia tañe sonora
        Su lección como campana
        Para gozar el mañana
        Hay que pelear el ahora

        Con tu puedo y con mi quiero
        Vamos juntos compañero

        Ya no somos inocentes
        Ni en la mala ni en la buena
        Cada cual en su faena
        Porque en esto no hay suplentes

        Con tu puedo y con mi quiero
        Vamos juntos compañero

        Algunos cantan victoria
        Porque el pueblo paga vidas
        Pero esas muertes queridas
        Van escribiendo la historia

        Con tu puedo y con mi quiero
        Vamos juntos compañero.

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      Varón urgente

        Varón urgente
        Hembra repentina.

        No pierdan tiempo
        Quiéranse.

        Dejen todo en el beso
        Palpen la carne nueva
        Gasten el coito único
        Destrúyanse

        Sabiendo

        Que el tiempo pasará
        Que está pasando

        Que ya ha pasado para
        Los dos

        Urgente viejo
        Anciana repentina.

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      Vaya uno a saber

        Amiga
        La calle de sol tempranero
        Se transforma de pronto
        En atajo bordeado de muros vegetales
        El rascacielos da la visión despiadada
        De un acantilado de poder
        Los colectivos pasan raudos
        Como benignos rinocerontes
        Y en un remoto bastidor de cielo
        Las nubes son sencillamente nubes

        La muchacha cargada de paquetes
        Es una hormiga demasiado obvia
        Y en consecuencia la descarto
        Pero el lisiado de noble rostro
        Ése sí avanza como un cangrejo
        La monjita joven de mejillas ardientes
        Crece como un hongo sin permiso
        El hollín va siendo lentamente rocío
        Y el olor a petróleo se convierte en jazmín

        Y todo eso por qué
        Sencillamente porque
        En la primera línea
        Pensé en vos
        Amiga.

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      Viceversa

        Tengo miedo de verte,
        Necesidad de verte,
        Esperanza de verte,
        Desazones de verte.

        Tengo ganas de hallarte,
        Preocupación de hallarte,
        Certidumbre de hallarte,
        Pobres dudas de hallarte.

        Tengo urgencia de oírte,
        Alegría de oírte,
        Buena suerte de oírte,
        Y temores de oírte.

        O sea, resumiendo,
        Estoy jodido y radiante,
        Quizá más lo primero
        Que lo segundo
        Y también viceversa.

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      Y si Dios fuera mujer

        ¿Y si Dios fuera mujer?
        Pregunta Juan sin inmutarse.

        Vaya vaya, si Dios fuera mujer
        Es posible que agnósticos y ateos
        No dijéramos no con la cabeza
        Y dijéramos sí con las entrañas.

        Tal vez nos acercáramos a su divina
        Desnudez
        Para besar sus pies no de bronce
        Su pubis no de piedra
        Sus pechos no de mármol
        Sus labios no de yeso.

        Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
        Para arrancarla de su lontananza
        Y no habría que jurar
        Hasta que la muerte nos separe
        Ya que sería inmortal por antonomasia
        Y en vez de transmitirnos sida o pánico
        Nos contagiaría su inmortalidad.

        Si Dios fuera mujer no se instalaría
        Lejana en el reino de los cielos
        Sino que nos aguardaría en el zaguán del
        Infierno
        Con sus brazos no cerrados
        Su rosa no de plástico
        Y su amor no de ángeles.

        Ay Dios mío, Dios mío
        Si hasta siempre y desde siempre
        Fueras una mujer
        Qué lindo escándalo sería
        Qué venturosa espléndida imposible
        Prodigiosa blasfemia.

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      Zapping de siglos (Final)

        Ahora que este siglo
        Uno cualquiera
        Se deshilacha se despoja
        De sus embustes más canallas
        De sus presagios más obscenos
        Ahora que agoniza como una bruja triste
        ¿Tendremos el derecho de inventar un desván
        Y amontonar allí / si es que nos dejan
        Los viejos infortunios / los tumores del alma
        Los siniestros parásitos del miedo?

        Lo atestigua cualquier sobreviviente
        La muerte es tan antigua como el mundo
        Por algo comparece en los vitrales
        De las liturgias más comprometidas
        Y las basílicas en bancarrota

        Lo vislumbra cualquier atormentado /
        El poder malasombra nos acecha
        Y es tan injusto como el sueño eterno
        Por algo acaba con los espejismos
        Y la pasión de los menesterosos /
        Archisabido es que sus lázaros
        No se liberan fácilmente
        De los sudarios y las culpas

        Quiero pensar el cielo cuando estaba
        Sin boquetes y sin apocalipsis
        Quiero pensarlo cuando era
        El complemento diáfano del mar
        Pensar el mar cuando era limpio
        Y las aletas de los peces
        Acariciaban los tobillos
        De nuestras afroditas en agraz

        Pensar los bosques / la espesura
        No esos desiertos injuriosos
        En que han ido a parar
        Sino como árboles y sombra
        Como follajes bisabuelos

        ¿A dónde irán los niños y los perros
        Cuando el siglo vecino nos dé alcance?

        ¿Niños acribillados como perros?
        ¿Perros abandonados como niños?

        ¿A dónde irán los caciquillos
        Los náufragos de tierra firme
        Los alfareros de la envidia
        Los lascivos y los soplones
        De las llanuras informáticas?

        ¿Dónde se afincarán los coitos baladíes
        Las gargantas profundas / los colores
        Del ciego / los solemnes esperpentos /
        Los síndromes de Chiapas y Estocolmo?

        ¿Qué será del amor
        Y qué del odio
        Cuando el siglo vecino nos dé alcance?

        Este fin de centuria es el desquite
        De los rufianes y camanduleros
        De los callados cuando el hambre aúlla
        De los ausentes cuando pasan lista
        De los penosos vencedores
        Y los tributos del olvido
        De los abismos cada vez más hondos
        Entre carentes y sobrados
        De las erratas en los mapas
        Hidrográficos de la angustia

        Los peregrinos reivindican
        Un lugarcito en el futuro
        Pero el futuro cierra cuentas
        Y claraboyas y postigos

        Los peregrinos ya no rezan
        Cruje la fe de los vencidos
        Y en el umbral de la carroña
        Un caracol arrastra el rastro

        Los peregrinos todavía
        Aman / creyendo que el amor
        Última thule / ese intangible
        Los salvará del infortunio

        Los peregrinos hacen planes
        Y sin aviso fundan sueños
        Están desnudos como amantes
        Y como amantes sienten frío

        Los peregrinos desenroscan
        Su corazón a la intemperie
        Y en el reloj de los latidos
        Se oye que siempre acaso nunca

        Los peregrinos atesoran
        Ternuras lástimas inquinas
        Lavan sus huesos en la lluvia
        Las utopías en el limo

        Los que deciden cantan loas
        A los horteras del dinero /
        Los potentados del hastío
        Precisan mitos como el pan

        Los que deciden glorifican
        A los verdugos del placer
        A cancerberos y pontífices
        Inquisidores de los cuerpos

        Desde su cúpula de nailon
        Una vez y otra y otra vez
        Los que deciden se solazan
        Con el espanto de los frágiles

        Tapan el sol con un arnero
        Se esconde el sol / queda el arnero
        Los memoriosos abren cancha
        Para el misil de la sospecha

        ¿Cómo vendrá la otra centuria?
        ¿Siglo cualquiera?, ¿siglo espanto?
        ¿Con asesinos de juguete
        O con maniáticos de veras?

        Cuando no estemos, ¿quién tendrá
        Ojos que ahora son tus ojos?
        ¿Quién surgirá de las cenizas
        Para bregar contra el olvido?

        ¿Quienes serán amos del aire?
        ¿Los pararrayos o los buitres?
        ¿Los helicópteros?, ¿los cirros?
        ¿Las golondrinas?, ¿las antenas?

        Temo que vengan los gigantes
        A concedernos pequeñeces
        O el dios silvestre nos abarque
        En su bostezo universal

        El pobre mundo sin nosotros
        Será peor / a no dudarlo /
        Pero en su caja de caudales
        Habrá una nada / toda de oro

        ¿Dará vergüenza ese silencio?
        ¿O será un saldo del bochorno?
        ¿Habrá un mutismo generalizado?
        ¿O alguna sorda tocará el oboe?

        Damas y caballeros / ya era tiempo
        De baños unisex / el buen relajo
        Será por suerte constitucional
        Durante el rictus de la primavera

        No nos roben el ángelus ni el cénit
        Ni las piernas de efímeras muchachas
        No elaboren un siglo miserable
        Con fanatismo y sábanas de virgen

        ¿Habrá alquimistas que divulguen
        Su panacea en inglés básico?
        ¿Habrá floristas para putas?
        ¿Verdugos para ejecutores?

        ¿Cabrá la noche en los cristales?
        ¿Cabrán los cuerpos en la noche?
        ¿Cabrá el amor entre los cuerpos?
        ¿Cabrá el delirio en el amor?

        El siglo próximo es aún
        Una respuesta inescrutable
        Los peregrinos peregrinan
        Con su mochila de preguntas

        El siglo light está a dos pasos
        Su locurita ya encandila
        Al cuervo azul lo embalsamaron
        Y ya no dice nunca más

      Arriba

      Zelmar

        O es que existe un territorio
        Donde las sangres se mezclan.
        (De una canción de Daniel Viglietti)

        Ya van días y noche que pienso pobre flaco
        Y no puedo ni quiero apartar el recuerdo

        No el subido al cajón a la tribuna
        Con su palabra de espiral velocísima
        Que blindaba los pregones del pueblo
        O encendía el futuro con unas pocas brasas
        Ni el cruzado sin tregua que quería
        Salvar la sangre prójima aferrándose
        A la justicia esa pobre lisiada

        No es el rostro allá arriba el que concurre
        Más bien el compañero del exilio
        El cálido el silencio aquel buen parroquiano
        Del boliche de la calle Maipú
        Fiel al churrasco y al budín de pan
        Rodeado de hijos hijas yernos nietos
        Ese flamante abuelo con cara de muchacho
        Hablando del paisito con la pasión ecuánime
        Sin olvidar heridas
        Y tampoco quedándose en el barro
        Siempre haciendo proyectos y eran viables
        Ya que su vocación de abrecaminos
        Lo llevaba a fundar optimismos atajos
        Cuando alguno se daba por maltrecho

        Y a pesar de la turbia mescolanza
        Que hay en el techo gris de la derrota
        Nadie consiguió que tildara de enemigos
        A quienes bien o mal
        Radiantes o borrosos
        Faros o farolitos
        Eran pueblo
        Como él

        Y también comparece el vigilado
        Por esos tiras mansos con quienes conversaba
        De cine libros y otras zancadillas
        En el hotel o escala o nostalgia
        De la calle Corrientes

        Sé que una vez el dueño que era amigo
        Lo reconvino porque había una cola
        De cincuenta orientales nada menos
        Que venían con dudas, abandonos
        Harapos desempleos frustraciones conatos
        Pavores esperanzas cábalas utopías

        Y él escuchaba a todos
        Él ayudaba comprendía a todos
        Lo hacía cuerdamente y si algo prometía
        Lo iba a cumplir después con el mismo rigor
        Que si fuera contrato ante escribano público
        No se puede agregar decía despacito
        Más angustia a la angustia
        No hay derecho

        Y trabaja siempre
        Noche y día
        Quizás para olvidar que la muerte miraba
        De un solo manotazo espantaba sus miedos
        Como si fueran moscas o rumores
        Y pese a las calumnias las alarmas
        Su confianza era casi indestructible
        Llevaba la alegría siempre ilesa
        De la gente que cumple con la gente

        Sólo un imagen lo vencía
        Era la hija inerme
        La hija en la tortura
        Durante quince insomnios la engañaron diciéndole
        Que lo habían borrado en la Argentina
        Era un viejo proyecto por lo visto
        Entonces si pedía ayuda para
        No caer en la desesperación
        Para no maldecir más de la cuenta
        Ya van noches y días que pienso pobre flaco
        Un modo de decir pobres nosotros
        Que nos hemos quedado
        Sin su fraternidad sobre la tierra
        No se me borra la sonrisa el gesto
        De la última vez que lo vi junto a Chicho
        Y no le dije adiós sino cuídate
        Pero los dos sabíamos que no se iba a cuidar

        Por lo común cuando cae un verdugo
        Un doctor en crueldad, un mitrione cualquiera
        Los canallas zalameros recuerdan
        Que deja tres cuatro
        Verduguitos en ciernes

        Ahora qué problema este hombre legal
        Este hombre cabal acribillado
        Este muerto inmorible con las manos atadas
        Deja diez hijos tras de sí
        Diez huellas
        Pienso en Cecilia en Chicho
        En Isabel Margarita Felipe
        Y los otros que siempre lo rodeaban
        Porque también a ellos inspiraba confianza
        Y qué lindos gurises ojalá
        Vayan poquito a poco entendiendo su duelo
        Resembrando a Zelmar en sus diez surcos

        Puede que la tristeza me haga decir ahora
        Sin el aval de las computadoras
        Que era el mejor de nosotros
        Y era
        Pero nada me hará olvidar qué fue
        Quién haciendo y rehaciendo
        Se purificó más en el exilio

        Mañana apretaremos con los dientes
        Este gajo de asombro
        Este agrio absurdo gajo
        Y tragaremos
        Seguirá la vida
        Pero hoy este horror es demasiado

        Que no profane el odio
        A este bueno yacente este justo
        Que el odio quede fuera del recinto
        Donde están los que quiso y que lo quieren
        Sólo por esta noche
        Por esta pena apenas
        Para que nada tizne
        Esta vela de almas

        Pocos podrán como él
        Caer tan generosamente
        Tan atrozmente ingenuos
        Tan limpiamente osados

        Mejor juntemos nuestras osadías
        La generosidad más generosa
        Y además instalemos con urgencia
        Fieles radares en la ingenuidad

        Convoquemos aquí a nuestros Zelmares
        Esos que él mismo nos dejo en custodia
        El que ayudó a cada uno en su combate
        En su más sola soledad
        Y hasta nos escuchó los pobres sueños
        Él
        Que siempre salía
        De alguna pesadilla
        Y si tendía una mano era una mano
        Y si daba consuelo era un consuelo
        Y nunca un simulacro

        Convoquemos aquí a nuestros Zelmares
        En ellos no hay ceniza
        Ni muerte ni derrota ni tierno descalabro
        Nuestros Zelmares siguen tan campantes
        Señeros renacidos
        Únicos y plurales
        Fieles y hospitalarios
        Convoquemos aquí a nuestros Zelmares
        Y si aún así fraternos
        Así reunidos en un duro abrazo

        En una limpia desesperación
        Cada uno de esos módicos Zelmares
        Echa de menos a Zelmar
        Será
        Que el horror sigue siendo demasiado
        Y ya que nuestro muerte
        Como diría Roque en plena vida
        Es un indócil
        Ya que es un difunto peliagudo
        Que no muere en nosotros
        Pero muere
        Que cada uno llore como pueda

        A lo mejor entonces
        Nuestro Zelmar
        Ése de cada uno
        Ése que el mismo nos dejó en custodio
        A cada uno tenderá una mano
        Y como en tantas otras
        Malas suertes y noches
        Nos sacará del pozo
        Desamortajará nuestra alegría
        Y empezará a blindarnos los pregones
        A encender el futuro con unas pocas brasas.

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