Florencio Balcarce

.
    Información biográfica

  1. El cigarro
  2. Las hijas del Plata
  3. Lechero



  4. Información biográfica
      Nombre: Florencio González Balcarce
      Lugar y fecha nacimiento: Buenos Aires, Argentina, 22 de febrero de 1818
      Lugar y fecha defunción: Buenos Aires, Argentina, 16 de mayo de 1839 (21 años)
      Ocupación: Poeta.
    Arriba

      El cigarro
        En la cresta de una loma
        Se alza un ombú corpulento,
        Que alumbra el sol cuando asoma
        Y bate si sopla el viento.
        Bajo sus ramas se esconde
        Un rancho de paja y barro,
        Mansión pacífica, donde
        Fuma un viejo su cigarro.
        En torno los nietos mira,
        Y con labios casi yertos:
        -¡Feliz, dice, quien respira
        El aire de los desiertos!
        Pueda, al fin, aunque en la fuente
        Aplaque mi sed sin jarro,
        Entre mi prole inocente
        Fumar en paz mi cigarro.
        Que os mire crecer contentos
        El ombú de vuestro abuelo,
        Tan libres como los vientos
        Y sin más Dios que el del cielo.
        Tocar vuestra mano tema
        Del rico el dorado carro;
        A quien lo toca, hijos, quema
        Como el fuego del cigarro.
        No siempre movió en mi frente
        El pampero fría cana;
        El mirar mío fue ardiente,
        Mi tez rugosa, lozana.
        La fama en tierras ajenas
        Me aclamó noble y bizarro;
        Pero ya, ¿qué soy? Apenas
        La ceniza de un cigarro.
        Por la patria fui soldado
        Y seguí nuestras banderas
        Hasta el campo ensangrentado
        De las altas cordilleras.
        Aún mi huella está grabada
        En la tumba de Pizarro.
        Pero, ¿ qué es la gloria? Nada;
        Es el humo de un cigarro.
        ¿Qué me dejan de sus huellas
        La grandeza y los honores?
        Por la paz hondas querellas,
        los abrojos por las flores.
        La patria al que ha perecido
        Desprecia como un guijarro...
        Como yo arrojo y olvido
        El pucho de mi cigarro.
        Las horas vivid sencillas
        Sin correr tras la tormenta;
        No dobléis vuestras rodillas
        Sino al Dios que nos alienta.
        No habita la paz más casa
        Que el rancho de paja y barro;
        Gozadla, que todo pasa,
        Y el hombre, como un cigarro.
      Arriba

      Las hijas del Plata
        Las tiernas hijas del Plata
        Más frescas son que las flores;
        Sus palabras son amores,
        Dulce halago es su mirar.
        ¡Infeliz quien sus virtudes
        Y quien sus gracias no admira!
        ¡Más infeliz quien las mira
        Y las tiene que dejar!
        Ten las alas un momento, No me robes el contento
        Manso viento.
        Cual la lumbre que de noche
        La luna esparce en los cielos,
        Nos vierten ellas consuelos
        En las horas de amargor.
        Y si risueño el Destino
        Placeres nos atesora,
        Son como flor que en la aurora
        Nos embriaga con su olor.
        Ten las alas un momento, No me robes el contento
        Manso viento.
        Sus negros ojos alcanzan
        De los amores la palma;
        A través de ellos el alma
        Se ve cándida brillar.
        Como entre arena plateada
        Refleja el nácar luciente,
        A través de la corriente
        Del augusto Paraná.
        Ten las alas un momento, No me robes el contento
        Manso viento.
        Sus corazones abrigan
        La pureza de su cielo,
        La inocencia de su suelo,
        Lo benigno de su Sol.
        Al picaflor ellas vencen
        En viveza y en donaire,
        Y les da la flor del aire
        Su fragancia y su frescor.
        Ten las alas un momento, No me robes el contento
        Manso viento.
        ¡Pobre de mí, que ya nunca
        Las veré en playa extranjera!
        ¡Pobre de mí cuando muera
        Sin que me aliente su voz!
        Si escribió suertes risueñas
        Allá en su libro el Eterno,
        También cual noche de invierno
        Oscuras las escribió.
        Ten las alas un momento, No me robes el contento....

        .
        ¡Adiós, estrellado cielo!
        ¡Adiós, oh río argentino!
        Donde me arrastre el Destino
        Serán tus hijas mi amor.
        ¿Cuál habrá entre ellas que un día
        Mi oscuro nombre repita?...
        ¿Ningún corazón palpita
        Cuando oye mi triste Adiós?
        Ten las alas un momento, No me robes el contento
        Manso viento.
      Arriba

      Lechero
        I

        Por capricho
        Soy soltero
        Que el lechero
        Gozar debe libertad:
        Y no tengo
        Más vestido
        Que un bonete
        Carcomido,
        Y un raído chiripá.
        Pero el mundo
        Todo es mío:
        Yo en un río
        Sé nadar;
        Yo en el campo soy un viento
        Y en el pueblo me presento
        Sin deseos
        Más constantes
        Que tener buenos marchantes
        Que me vengan a comprar.

        II

        Cuando apenas
        Canta el gallo,
        Mi caballo
        Me levanto yo a ensillar:
        Ningún otro
        Va conmigo,
        Ni conozco más amigo
        Que me sepa acompañar.
        Y al oírme
        De mañana,
        La ventana
        Va a entornar
        La que se había dormido
        Sobre su lecho mullido,
        Y con hambre
        Se despierta,
        Y me busca
        Mal cubierta
        Para tener que almorzar.

        III

        Si una bella
        Por ventura,
        Con dulzura,
        En la calle me miró,
        De la leche
        Ya me olvido,
        Y enamorado perdido
        De amor sólo entiendo yo.
        Mas si alguna
        Desdeñosa,
        Mostrarme osa
        Desamor,
        La digo claro que es fea,
        Y me crea o no me crea,
        Yo me marcho
        Dando gritos:
        Buena leche;
        Marchantitos,
        Buena leche vendo yo.

        IV

        En invierno
        Y en verano
        Siempre gano
        Para jugar y comer,
        Y si acaso
        Pierdo un día,
        Espero en Dios y en María
        Que otro día me irá bien:
        Pues no todo
        Sale bueno,
        Se oye el trueno
        Alguna vez:
        Y si hoy mi caballo rueda,
        Llegará un día en que pueda
        Del alcalde
        Y el teniente,
        Hacer burla
        Frente a frente
        Cuando esté firme de pie.

        V

        Así paso
        La semana,
        Y la mañana
        No se me ocurre pensar.
        Si es domingo
        Voy a misa,
        Y no me mudo camisa
        Si no la puedo encontrar.
        Soy en guerra
        Montonero,
        Soy lechero
        Cuando hay paz.
        Sólo necesito y quiero
        Tener pronto un parejero,
        En que pueda
        Bien seguro,
        Si se ofrece
        Algún apuro,
        No correr sino volar.
      Arriba