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    Información biográfica

  1. Cayeron como copos, cayeron como estrellas
  2. Como ojos que miran las basuras
  3. ¡Como si yo pidiera limosna común!
  4. Cualquiera que desencante
  5. Cuando cuento las semillas
  6. Cuántas veces estos cansados pies han podido tropezar
  7. El corazón pide placer primero
  8. Él era débil y yo era fuerte
  9. El pasado es una criatura tan extraña
  10. Hay una languidez de la vida
  11. La sortija ya no estaba
  12. La ventaja de la desesperación
  13. Morir sin morir
  14. Mucha locura es juicio divino
  15. Ningún cepo puede torturar mi alma en libertad
  16. No era la muerte, pues yo estaba de pie
  17. No sabemos el tiempo que perdemos
  18. Nunca me sentí en mi casa aquí
  19. Para siempre a su lado caminar
  20. Porque yo no podía detener la muerte
  21. Que yo siempre amé
  22. Renunciación es una penetrante virtud
  23. Repetir en nosotros renovados deleites
  24. Si tus nervios te delatan




    Información biográfica

      Nombre: Emily Elizabeth Dickinson
      Lugar y fecha nacimiento: Amherst, Massachusetts (Estados Unidos), 10 de diciembre de 1830
      Lugar y fecha defunción: Amherst, Massachusetts (Estados Unidos), 15 de mayo de 1886 (55 años)

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      Cayeron como copos, cayeron como estrellas

        Cayeron como copos,
        Cayeron como estrellas,
        Como pétalos de una rosa
        Cuando de pronto a través de junio
        Un viento con dedos avanza.

        Perecieron en el pasto desarraigado,
        Nadie pudo hallar el lugar exacto
        Pero Dios puede convocar cada faz
        En su lista de abolidos.

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      Como ojos que miran las basuras

        Como ojos que miran las basuras
        Incrédulos de todo
        Salvo del vacío y quieta soledad
        Diversificada por la noche.

        Sólo infinitos de la nada
        Tan lejos como podía ver
        Así era la cara que yo miré
        Así miró ella misma a la mía.

        No le ofrecí ninguna ayuda
        Porque la pena era mía
        La miseria densa y tan compacta
        Tan desesperanzada como divina.

        Ninguna se absolvería
        Ninguna sería una reina
        Sin la otra, de modo que
        Aunque reinemos, pereceremos.

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      Como si yo pidiera limosna común

        ¡Como si yo pidiera limosna común
        Y en mi suplicante mano
        Un extraño pusiera un reino
        Y yo perpleja quedara,
        Como si hubiera pedido a Oriente
        Que me mandara una mañana
        Y que levantara su purpúrea barrera
        Y destrozarme con el alba!

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      Cualquiera que desencante

        Cualquiera que desencante
        A un solo ser humano
        Por traición o por irreverencia
        Es culpable de todo.

        Inocente como un pájaro,
        Gráfico como una estrella
        Hasta una sugestión siniestra
        Que las cosas no son lo que son.

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      Cuando cuento las semillas

        Cuando cuento las semillas
        Sembradas allá abajo
        Para florecer así, lado a lado;

        Cuando examino a la gente
        Que tan bajo yace
        Para llegar tan alto;

        Cuando creo que el jardín
        Que no verán los mortales
        Siega el azar sus capullos
        Y sortea a esta abeja
        Puedo prescindir del verano sin lamentos.

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      Cuántas veces estos cansados pies han podido tropezar

        Cuántas veces estos cansados pies han podido tropezar,
        Sólo mi amordazada boca puede decirlo,
        Ensaya, trata de mover este horrible remache,
        Ensaya, levanta si puedes aldabas de acero.

        Acaricia la fría frente, antes ardiente,
        Levanta si quieres el deslucido cabello,
        Palpa los adamantinos dedos
        Que ya nunca usarán dedal.

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      El corazón pide placer primero

        El corazón pide placer primero,
        Luego excusa del dolor,
        Luego los pequeños detalles
        Que matan el dolor.

        Luego irse a dormir,
        Y luego, si tiene que ser
        El deseo de su inquisidor,
        El privilegio de morir.

      Arriba

      Él era débil y yo era fuerte

        Él era débil y yo era fuerte,
        Después él dejó que yo le hiciera pasar
        Y entonces yo era débil y él era fuerte,
        Y dejé que él me guiara a casa.

        No era lejos, la puerta estaba cerca,
        Tampoco estaba oscuro, él avanzaba a mi lado,
        No había ruido, él no dijo nada,
        Y eso era lo que yo más deseaba saber.

        El día irrumpió, tuvimos que separarnos,
        Ahora ninguno de los dos era más fuerte,
        Él luchó, yo también luché,
        ¡Pero no luchamos a pesar de todo!

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      El pasado es una criatura tan extraña

        El pasado es una criatura tan extraña
        Que mirarla en la cara
        Arrobamiento puede producir
        O desgracia.

        Desarmado si cualquiera la encuentra
        Le aconsejo huir,
        Si sus desteñidos pertrechos
        Aún pueden responder.

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      Hay una languidez de la vida

        Hay una languidez de la vida
        Más inminente que la pena,
        Es sucesora de la pena
        Cuando el alma ha sufrido
        Todo lo que puede.

        Una somnolencia difusa,
        Un ofuscamiento como neblina
        Envuelve tu conciencia,
        Una neblina que conduce a un despeñadero.

        El cirujano no se inmuta ante el dolor,
        Su hábito es severo,
        Pero él sabe que ha cesado de sentir
        La criatura que yace ahí.

        Y te dirá que la técnica tardó,
        Que alguien más poderoso que él
        Ha oficiado antes
        Y ya no hay vitalidad.

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      La sortija ya no estaba

        En mi dedo tenía una sortija.
        La brisa entre los árboles erraba.
        El día estaba azul, cálido, bello.
        Y me quedé dormida sobre la suave hierba.

        Al despertar miré sobresaltada
        Mi mano pura en aquella tarde clara.
        La sortija entre mis dedos ya no estaba.
        Cuanto poseo ahora en este mundo
        Es sólo un recuerdo de color dorado.

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      La ventaja de la desesperación

        La ventaja de la desesperación se logra
        Sufriendo desesperación
        De estar asistido por reveses,
        Uno tiene que haber conocido el revés.

        El valor de sufrir como
        El valor de la muerte,
        Se conoce probándolo,
        No lo puede otra boca;

        De salvadores, volvednos conscientes
        Como nosotros mismos hemos compartido
        La aflicción nos parece impalpable
        Hasta que a nosotros mismos nos hiere
        En lo más profundo.

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      Morir sin morir

        Morir sin morir
        Y vivir sin la vida
        Es el más arduo milagro
        Propuesto por la fe.

      Arriba

      Mucha locura es juicio divino

        Mucha locura es juicio divino
        Para el ojo más sagaz
        Mucho juicio, la más estricta locura
        Para la mayoría;
        En esto y en todo, prevalece
        Asiente, y entonces eres normal,
        Disiente y eres directamente peligroso
        Y manejado con cadenas.

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      Ningún cepo puede torturar mi alma en libertad

        Ningún cepo puede torturar
        Mi alma en libertad,
        Pues detrás de este esqueleto mortal
        Se teje uno de más valor.

        No puedes horadar con un serrucho
        Ni traspasar con una cimitarra
        Dos cuerpos, por lo tanto perdura,
        Amarra uno y el otro vuela libre.

        El águila no se despoja
        De su nido y, sin embargo,
        Gana el cielo
        Más fácilmente que tú.

        Excepto tú mismo tal vez nadie pueda ser
        Tu enemigo,
        Cautividad es conciencia
        Y también es libertad.

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      No era la muerte, pues yo estaba de pie

        No era la muerte, pues yo estaba de pie
        Y todos los muertos están acostados,
        No era de noche, pues todas las campanas
        Agitaban sus badajos a mediodía.

        No había helada, pues en mi piel
        Sentí sirocos reptar,
        Ni había fuego, pues mis pies de mármol
        Podían helar un santuario.

        Y, sin embargo, se parecían a todas
        Las figuras que yo había visto
        Ordenadas para un entierro
        Que rememoraba como el mío.

        Como si mi vida fuera recortada
        Y calzada en un marco
        Y no pudiera respirar sin una llave
        Y era como si fuera medianoche.

        Cuando todo lo que late se detiene
        Y el espacio mira a su alrededor
        La espeluznante helada, primer otoño que llora,
        Repele la apaleada tierra.

        Pero todo como el caos,
        Interminable, insolente,
        Sin esperanza, sin mástil
        Ni siquiera un informe de la tierra
        Para justificar la desesperación.

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      No sabemos el tiempo que perdemos

        No sabemos el tiempo que perdemos,
        El momento es horrible
        Y toma su lugar fundamental
        Entre las certidumbres;
        Una firme apariencia aún distiende
        El naipe, la suerte, el amigo,
        El espectro de la estabilidad
        Cuya sustancia es arena.

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      Nunca me sentí en mi casa aquí

        Nunca me sentí en mi casa aquí
        Y en el cielo radiante
        No me sentiré en mi casa, lo sé,
        No me gusta el Paraíso.

        Porque es domingo todo el tiempo,
        El recreo nunca llega,
        En el Edén serán tan solitarias
        Las brillantes tardes del miércoles.

        Si Dios pudiera hacer una visita
        O dormir una siestita
        Para no vernos, pero dicen
        Que él mismo es un telescopio

        Perenne que nos mira,
        Yo huiría de él
        Y de todo lo demás,
        Sí, ¡pero está el día del Juicio Final!

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      Para siempre a su lado caminar

        Para siempre a su lado caminar,
        Lo más pequeño de nosotros dos.
        Cerebro de su cerebro
        Y sangre de su sangre,
        Dos vidas y un solo ser.

        Para siempre probar este destino,
        Si es dolor, la mayor parte,
        Si es dicha, entregar mi parte
        Por ese anhelado corazón.

        Toda una vida para conocernos el uno al otro,
        A quien nunca podremos conocer,
        Y de vez en cuando un cambio
        Llamado cielo,
        Raptos confraternizados de hombres
        Sólo para descubrir lo que nos perturbaba,
        Sin palabras.

      Arriba

      Porque yo no podía detener la muerte

        Porque yo no podía detener la muerte,
        Bondadosa se detuvo ante mí
        En el carruaje cabíamos sólo nosotras
        Y la inmortalidad.

        Lentamente avanzamos, sin apuro,
        Yo puse de lado
        Mi labor y mi ocio
        Por cortesía hacia ellas.

        Pasamos por la escuela, donde jugaban
        En el recreo del patio los niños.
        Pasamos por los serenos pastos del campo,
        Pasamos por la puesta de sol.
        O, más bien, él nos pasó.

        El rocío caía trémulo y frío,
        Y sólo de gasa era mi vestido,
        Mi esclavina sólo de tul.

        Nos detuvimos ante una casa que parecía
        Una protuberancia de la tierra,
        El techo apenas visible,
        La cornisa casi en el suelo.

        Desde entonces siglos pasaron, y aún
        Me parece más corto que aquel día
        En que por vez primera intuí
        Que las cabezas de los caballos
        Apuntaban a la eternidad.

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      Que yo siempre amé

        De que yo siempre amé
        Te traigo la prueba,
        Que hasta que amé
        Yo nunca viví bastante.

        Que yo amaré siempre
        Te lo discutiré,
        Que amor es vida
        Y vida inmortalidad;

        Esto, si lo dudas, querido,
        Entonces yo ya no tengo nada que mostrar
        Salvo el calvario.

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      Renunciación es una penetrante virtud

        Renunciación es una penetrante virtud,
        Es dejar que se vaya lo presente
        Por una expectativa,
        No ahora,
        Retirar los ojos
        Al amanecer,
        No sea que el día,
        El gran progenitor,
        Sobreviva.

        Renunciación es elegir
        En contra de ti mismo
        Para justificarte
        A ti mismo,
        Cuanto más grande es el acto
        Hace que parezca más pequeña
        La oculta visión aquí.

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      Repetir en nosotros renovados deleites

        Repetir en nosotros
        Renovados deleites
        Es como un asesinato
        Omnipotente, agudo.

        No soltamos el puñal
        Porque amamos la herida,
        Ese puñal conmemora
        Memorias que nos van matando.

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      Si tus nervios te delatan

        Si tus nervios te delatan
        Vive por encima de tus nervios,
        Ellos pueden apoyarse sobre la tumba
        Si temen desviarse.

        Es una postura segura,
        Que no se dobla,
        Sostenida por brazos de bronce
        Que el mejor gigante hizo.

        Si tu alma vaciló,
        Levanta la puerta carnal,
        El miedoso pide oxígeno,
        No pide nada más.

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