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    Información biográfica

  1. Acuérdate de ti
  2. Ave
  3. Como un deseo
  4. Diálogo amoroso
  5. Dice Dios
  6. Fechorías del verbo
  7. Futuro
  8. Interrogación
  9. Los dioses desconfiados
  10. Retrato de un hombre inquieto
  11. Vacilación




    Información biográfica

      Nombre: Anatole Bisk
      Nombre de pluma: Alain Bosquet
      Lugar y fecha nacimiento: Odessa (Ucrania), 28 de marzo de 1919
      Lugar y fecha defunción: París (Francia), 8 de Marzo de 1998 (78 años)

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      Acuérdate de ti

        ¡Oh, acuérdate de ti!
        En un jardín cogías algunas fábulas.
        Unas personas muy justas
        Hablaban del mundo y de su caída.
        Tú te decías: "¿Tiene usted un sobrenombre?",
        Y te contestabas: "Me llamo
        Joya ahogada, fruta que se niega a abrirse,
        Infanta sin castillo".
        Te cogías de tu mano para no estar sola
        Entre las flores de aprendizaje.
        La época era núbil.
        Si esta tarde pasaras
        Ante la adolescente que fuiste,
        ¿Te atreverías a reconocerte
        Y a invitarte a tomar el suspiro?
        No tienes que acordarte de ti.

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      Ave

        No eres más que la coma
        De una frase en el cielo.
        ¿No es en verdad ridículo
        Este mundo fingido:
        La palmera con alas,
        El desierto elocuente,
        La cascada que bala,
        El tigre hecho volcán?
        ¡La riqueza es penuria!
        Las lunas regordetas
        Siempre están mal nutridas.
        Tú vuelves a mis versos
        Donde naciste, coma
        Hecha águila demente
        Que da vueltas y vueltas
        Y cae sobre mi cuello.

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      Como un deseo

        Como un deseo,
        Y nadie sabe si será de silencio
        O de perfume.
        Como un impulso,
        Y nadie sabe si lo proporcionan las hormigas,
        Las nubes de la noche, las yeguas locas.
        Como un enigma,
        Y nadie sabe si le corresponde a Dios,
        Al hombre, al polvo,
        Resolverlo.
        Como un prólogo,
        Y nadie sabe si le seguirán los frutos,
        Las palabras, los reproches disimulados.
        Como una ciencia
        Y nadie sabe a quién corresponde,
        Útil o caprichosa
        O mil veces contradictoria.
        Como un asombro,
        Y nadie sabe si existe alguien
        Para asombrarse, para ser feliz,
        Para determinar las grandes desgracias.
        Como una ley,
        Y nadie sabe si hay que proferirla,
        Callarla, escribirla de nuevo
        O llevarle cada mañana máscaras nuevas.

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      Diálogo amoroso

        Dije: "¿Su nombre?"
        Y ella:
        "Como más le guste."
        Dije: "¿Elegimos Carole?"
        Y ella:
        "Por el momento, acepto."
        Dije: "¿Está usted sola?"
        Y ella:
        "No, estoy con usted."
        Dije: "¿ Y si hacemos el amor?"
        Y ella:
        "Su deseo tiene todos los derechos."
        Dije: "¿Qué clase de hombres le gustan?"
        Y ella:
        "Croupiers, industriales, profesores de natación."
        Dije: "¿Sus preferencias?"
        Y ella:
        "Los hombres tristes, pero no demasiado."
        Dije: "¿Vamos a comer?"
        Y ella:
        "Las ostras son un buen preludio."
        Dije: "¿Lee usted libros?"
        Y ella:
        "Sartre, Camus y Thomas Mann."
        Dije: "Tiene usted unos pechos muy bonitos."
        Y ella:
        "Sí, a mí también me gustan."
        Dije: "Es usted prácticamente divina."
        Y ella:
        "Tiene usted razón."
        Dije: "¿Qué le gusta que le regalen?"
        Y ella:
        "A lo mejor esto es gratis."
        Hicimos el amor
        El lunes, el martes, el domingo
        Y el lunes siguiente.
        Discutimos sobre Flaubert,
        Luego sobre Tolstoi.
        Dije:
        "Tiene usted unas rodillas inolvidables."
        Y ella:
        "¿Sólo las rodillas?"
        Nos cansamos el uno del otro
        El mismo día, a la misma hora,
        Lo cual es infrecuente y virtuoso.

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      Dice Dios

        Dice Dios:

        Era un asunto urgente; me pregunté
        Para qué servían mis criaturas
        Más extrañas:
        El dragón, el ángel, el unicornio.
        Convoqué a aquellos en los que creía,
        Reales, poderosos, incontestables;
        El baobab, el caballo de labor, la montaña acodada en el mar.
        Celebraron diez conferencias
        Sin ponerse de acuerdo.
        Así que he conservado
        Al dragón, al ángel y al unicornio;
        Pero para evitar algunos malentendidos
        He creído conveniente volverlos invisibles.

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      Fechorías del verbo

        Tengo el recuerdo
        De un recuerdo
        Donde todo era rostro de rocío
        Sol íntimo entre los dedos
        Río puesto de rodillas
        Para recibir una caricia.
        Tengo el recuerdo
        De un recuerdo
        Donde eras precisa y pura
        Y ahora es el poema
        Quien te invita al suicidio
        Porque según respiro
        Te invento y te invento y te invento
        Y nos pierdes a los dos
        Por reinventarte.

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      Futuro

        Serás puro:
        Tres vestidos,
        Una escudilla para recoger la limosna.
        Serás bueno:
        La mejilla,
        Luego la otra mejilla para que te abofeteen.
        Serás fuerte:
        Tu vida,
        Luego la otra vida en la que te transformarás en Dios.
        Serás humilde como un guijarro,
        Como un pichón que sale del huevo.
        Serás lo que debes ser
        Para alguna verdad,
        Para algún amor,
        Para algún orden invisible.
        Y serás recompensado,
        Bestia de carga y de ensueños.
        Y serás castigado,
        Animal cargado de piedras
        Y de nada.
        Nunca serás tú mismo.

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      Interrogación

        ¿Y con quién os pensáis que conversa una rosa?
        ¿Hacia quién creéis que va un perro solitario?
        ¿Habéis visto que alguno dé consuelo a una piedra
        Que llora? El cielo azul, asentado en sus vértigos,

        ¿Os creéis que soporta un silencio tan frío?
        No seáis inocentes: la silla siempre es viuda,
        La ceniza se queja de ser sólo ceniza
        Ignorando de qué. Preguntad al cometa

        Si a pesar de su brillo halla más soportable
        La vida que la muerte. Nosotros compartimos
        Nuestros afectos con las cosas desvalidas,

        El polen trashumante, el lagarto espasmódico,
        El pedernal dormido; ¿pensáis que ellos aceptan
        Tantas burlas y tantos falsos remordimientos?

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      Los dioses desconfiados

        "No, no", decían los dioses,
        "Si ha de haber un ojo,
        Que pertenezca a la montaña".
        "No, no", decían los dioses,
        "Si ha de haber una risa,
        Ofrezcámosela al océano para que se anime.
        ¡La palabra para el pavo,
        Para el cactus, para el arroyo!
        Y el pensamiento,
        Que de él se adueñe la roca
        Para reconocerse mejor".
        "No, no", decían los dioses,
        "Ahorrémonos
        El error humano".

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      Retrato de un hombre inquieto

        Se retira hacia el fondo de sí mismo a pensar
        Lo poca cosa que es. Tal vez se vuelve al árbol
        Que le sugiere un gesto. Al cabo de una hora,
        Es la arena más bien quien le influye. Indolente

        Recuerda un viejo amor. Se cree bien conservado
        A pesar del olvido y la sangre agolpada
        Sobre su corazón. No estaría tan inerme
        Si tuviera un amigo: por ejemplo un guijarro,

        Un ave moribunda, una colina cálida.
        Cierra primero un ojo, luego el otro, escrutándose
        Con furor. No descubre nada fundamental

        En sus pulmones ni en sus almas, que se quita
        Una detrás de otra, igual que sus camisas.
        Toda serenidad le parece una ofensa.

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      Vacilación

        Preséntame a la desconocida
        Que tú te vuelves al momento
        En que el poema se insinúa
        Como un insecto entre tus dedos,
        Y, al repartirte con los lobos,
        Vuelve golondrinas tus senos.
        ¿Eres mía, mujer rebelde,
        Que transformada en piedra veo?
        Mírame ahora, soy tu amo
        Y el infinito aquí te enseño:
        A cada paso que avanzamos
        Hay que renacer ante el verbo
        Que une obediencia y aventura.
        Reconstruyo tu brazo nuevo
        Y reconstruyo tu figura,
        Mas nos lleva este movimiento
        Hasta el fondo de nuestra sangre
        -Niños que acosa un blanco vértigo
        Y cuyo sueño vale apenas
        La sílaba que está muriendo.

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